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ABC LUNES 20 12 2004 Sociedad 53 Medio Ambiente ACTUALIDAD NATURAL MÓNICA FERNÁNDEZ ACEYTUNO Nurbu que lleva dos décadas escalando el Everest, se mudó, doscientos metros más allá pero sé que no es suficiente y que el riesgo persiste porque... todo es montaña, el problema es la montaña y ahora está llena de lagos glaciares como el que devoró su casa. Rodeado de pequellos poblados, vive con sus padres, mujer y tres hijos. En mi pueblo, que es muy pequeño, apenas somos unos doscientos habitantes Como el resto de los Testigos del clima de WWF, en sus territorios, no disponen de energía eléctrica pero tienen teléfono a dos horas si vas a paso ligero En el Tibet no se ve un solo coche, moto o bicicleta, es la montaña, sólo con la montaña insiste, aunque algún afortunado tiene un caballo. A diferencia de Penina, sabíamos que Dios no era el responsable de los cambios de la Naturaleza. Le pediría a los Gobiernos de los grandes países, de las potencias, que tomen conciencia de lo que están haciendo. No es justo que nosotros, los más débiles corramos el riesgo de desaparecer cuando ni siquiera generamos polución ENVUELTOS POR LA HIEDRA hora que comienza el invierno, y que está lloviendo afuera, brilla más que nunca la hiedra sobre los troncos de los árboles que han perdido las hojas. Hace años que intento que trepe una hiedra por el poste de cemento que sustenta a una faro- A la. Cuando una hiedra nota que ha tocado algo firme, le salen del tallo unas raícillas que recuerdan a los pies de un ciempiés, y que son raíces adventicias, advenedizas, con las que se agarra. Pero suele alejarse si es cemento sin recebar lo que ha tocado, y se adhiere enseguida si es madera, ya sea la de una valla o la de un árbol. Se agarra con tal fuerza que, si se arranca la hiedra, deja una cicatriz imborrable, o la marca de su recorrido en espiral por el tronco. Hay cerezos, alisos, avellanos, abe- dules, envueltos ahora por la hiedra como regalos. Sólo asoman las últimas ramas; las frágiles y últimas y malvas ramas. Cuando ya no tiene por donde seguir, madura la hiedra que, desorientada, se ramifica y florece y da unos frutos negros que comen los zorzales. Montaigne le tenía manía a las hiedras. Lo mío no es para tanto, aunque sí me gustaría que dejaran en paz a los abedules, o me hicieran el favor de trepar el año que viene por las farolas del campo. Bali, mareas y ciclones El mundo no puede dudar Malasia I. Filipinas Tampoco Anil Krishna Mistry, de 37 años, conservador en Bali, tiene noticia de que esos puñados de islas, que se desperdigan por las costas de la India, Thailandia o Indonesia, sean responsables de los gases de efecto invernadero. Estados Unidos y China son los que se llevan la palma en esta materia. Ha sido testigo de primera fila del cambio climático en los archipiélagos. El verano ahora es más largo lo que significa una mayor amenaza de plagas a los cultivos. El invierno se retrasa y las avalanchas de insectos estropean las siembras. Nuestra agricultura, que es nuestro modo de vida, depende de la regularidad de las estaciones pero éstas llegan cada vez más tarde Por si fuera poco las mareas invaden las tierras cultivables y las dejan estériles por la sal. Esto ha provocado un trastorno grave en el campo y la pérdida de una fuente de comida y del sustento en Bali, una isla amenazada por las inundaciones y las fuertes precipitaciones que, junto con los ciclones, son cada vez más intensos En Bali, el tiempo del cambio se profundiza, en los últimos tres o cuatro años las plagas han arrasado con los cultivos. Hay un centenar de islas, 48 están habitadas. En total suman una población de cuatro millones. Veinte mil eran agricultores que ahora buscan en la pesca una alternativa Anil Krishna Mistry sólo ruega una cosa: La comunidad internacional debe tomar medidas para salvarnos. El mundo no puede dudar Sum Océano Índico Borneo atra Indonesia Java BALI