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36 Madrid LUNES 20 12 2004 ABC Madrid CIUDAD ABIERTA bajo. De hecho, en mi vida laboral sólo constan dos empresas: la primera, en la que ejercí de mozo de billar en un salón de juegos, y la segunda, dedicada a la hostelería. -O sea, que nunca le ha faltado el trabajo, ¿no? -La verdad es que no. En el salón estuve cuatro años y seis meses. De ahí me fui a una pizzería y luego a un restaurante del mismo dueño; ya llevo 9 años, por algo será. ¿No lamenta haber abandonado su carrera? -Los primeros años no lo pensaba porque en mi país los estudios no me garantizaban un empleo. Ahora sí me pesa: he conocido a compatriotas que han seguido sus estudios aquí y les va muy bien. He tenido que olvidarlo, aunque sigo estudiando a mi manera: leo manuales de historia, geografía, política... ¿Ha sufrido racismo? -Nunca. Tenemos muchas cosas en común. El español, en general, es el ser más sociable, generoso, abierto y comprensivo de Europa, además de inteligente, y todo el que emigra lo sabe. Lo demostró el 11- M cuando todos los árabes parecíamos sospechosos y había temor, y sin embargo los españoles saben distinguir entre los terroristas que cometieron semejante atrocidad y quienes han venido a trabajar y contribuir al crecimiento del país. Aquí soy feliz, tengo mi casa, un jefe estupendo, mi mujer trabaja... no me falta nada. Soy español, aunque no reniego de mis orígenes Todavía me acuerdo del día que llegué a España: un martes del 12 de febrero de 1990. Vine de Marraquech con un billete de ida y vuelta que me envió mi hermano, afincado en Madrid desde 1982. Poco después solicité la documentación y la obtuve en la primera regularización de 1991. Soy español desde hace tiempo, aunque no he renegado de mis orígenes- -en su país tiene la doble nacionalidad- Si delinco aquí me aplican la ley española y si lo hago en mi país, la marroquí. Soy un privilegiado Kamal sigue siendo un amante de la historia y es un autodidacta Muy personal ¿Qué siente ante el drama de las pateras? -Tristeza. La gente busca una salida a la miseria, quiere mejorar y encontrar el bienestar; pero se equivocan al creer que con cruzar las fronteras lo tienen todo resuelto. Venden sus casas, sus tierras y la herencia familiar por 3.000 ó 5.000 euros para dárselo a los mafiosos que se aprovechan de la situación, y entrar como como ilegales. Muchos mueren en el intento o no alcanzan nunca deseo. A un ser humano no se le puede negar el derecho a emigrar. Hay que ir contra las redes y buscar fórmulas adecuadas para la inmigración legal, el empleo y la integración. ABDERRAHIM DOUFADA KAMAL Empleado en el sector de la hostelería Vine a pasar un mes de vacaciones y llevo 14 años TEXTO: M. J. ÁLVAREZ FOTO: DANIEL G. LÓPEZ MADRID. Su historia no es la habitual entre los inmigrantes que llegan a España. Estudiante de segundo curso de Geografía e Historia en la Universidad de Marraquech (Marruecos) su lugar de nacimiento, vino a pasar un mes de vacaciones invitado por su hermano hace 14 años. No volvió. Aquí echó raíces y ha formado una familia de la que siente muy orgulloso. Cada verano regresa a visitar a los suyos. ¿Qué le hizo abandonar su vida de estudiante? -Las circunstancias. El hecho de que estuviera aquí mi hermano me ayudó bastante. Él me animó a que estudiara castellano y me dijo que podía quedarme dos o tres meses en su casa. Así lo hice y el idioma me resultó fácil; después, el Gobierno español comenzó a exigir visado a los marroquíes con vistas al primer proceso de regularización. Era el año 1991. Eché la solicitud y obtuve enseguida la residencia como legal. Nunca me faltó el tra-