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8 Opinión LUNES 20 12 2004 ABC Cartas al director Comisiones independientes Dudo mucho de que en este país pudiera crearse una comisión de investigación independiente para cualquier asunto porque además de comisionados independientes haría falta que éstos fueran elegidos por diputados independientes, y tengo la impresión de que aquí el concepto de independencia es más una cualidad personal que una forma de comportamiento democrático; al final siempre las afinidades políticas acaban por manifestarse o bien siempre están bajo sospecha. Tenemos, por ejemplo, el caso del CGPJ: aún en el caso de que uno de sus integrantes quisiera comportarse de forma independiente, por encima de su ideología, siempre habría acusaciones de sectarismo por parte del otro bando. Pilar Manjón dio una lección a la clase política. Estoy de acuerdo en que se excedió en sus declaraciones contra Aznar en días anteriores, pero cuando compareció ante la Comisión supo estar en su sitio y actuar de una forma dura pero independiente, aunque tengo la impresión de que su condición de víctima la libró de que muchos, no todos, la acusaran de sectaria. A lo mejor el gran fallo de esta Comisión que toca a su fin es que dejó para el final lo que tendría que haber ocurrido al principio: la comparecencia de las víctimas; no sé si hubiera sido más independiente, pero habría ganado mucho en sentido común. Teresa González Rodríguez. Madrid. Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Por fax: 913.203.356. Por correo electrónico: cartas abc. es que tengan que tener derechos civiles diferentes. Simplemente me parecen dos cosas distintas que tienen que recibir denominaciones diferentes. Roberto Menchén del Cerro. Tres Cantos (Madrid) En recuerdo de Renata Tebaldi Acabo de enterarme de la muerte de alguien más que una estrella, Renata Tebaldi, cuyo silencio durante décadas contrasta con el despliegue mediático que supuso la trayectoria vital de su rival operística y los años posteriores a su fallecimiento. Me pregunto si tantos nuevos aficionados a la música clásica que consumen tantas versiones actualizadas de las grabaciones de la Callas realmente conocen o han oído nombrar a quien ganó en el mismo Liceo la pugna por el liderato operístico de su época. Creo que tanto la industria discográfica como el resto del mundo cultural debieran revitalizar la memoria de esta recién perdida artista, sobre todo para los que no habíamos nacido o éramos casi bebés en los años de su plenitud. María Lourdes Alonso Gómez. Barcelona. No es lo mismo Todos estamos de acuerdo, y así lo reconoce nuestra Consti- tución, en que no debe haber discriminación por razón de sexo y que el hombre y la mujer tienen exactamente los mismos derechos y obligaciones. Imaginemos que para dejar bien claro que no existe diferencia entre el hombre y la mujer se propusiese que todos los seres humanos se denominasen hombres, y que hubiese hombres hombres y hombres mujeres. Ridículo, ¿no? A mí me parece que esto es lo que ha hecho el PSOE con los matrimonios homosexuales. No pongo en duda que exista una demanda social para equiparar los derechos de las parejas homosexuales con las heterosexuales, y nada tengo que objetar a una ley que así lo reconozca. Ahora bien, el PSOE al denominar a las parejas homosexuales como matrimonio va más allá de equipa- rar los derechos de ambos tipos de parejas, está diciendo que son la misma cosa. Y a mí una pareja homosexual no me parece la misma cosa que una pareja heterosexual, como tampoco me parece lo mismo una pareja bígama que una polígama. No digo que una sea mejor o peor que la otra, ni Su voto tiene un coste Ha sido muy interesante comprobar como el todopoderoso Carod- Rovira, que no rectifica nunca y que tiene a los gobiernos de Madrid y Barcelona (porque el PSOE quiere) sometidos a chantaje permanente, se inclina ante el poder del voto del consumidor. Ya que es imposible que nuestros políticos se den cuenta de que es mejor no gobernar que hacerlo con el apoyo de semejante individuo y partido, ¡consumidores al poder! Por cada salida de tono de los nacionalistas vascos y catalanes, por cada muestra de desprecio hacia España y hacia lo español dejemos de consumir un producto más de esas tierras. Quiero mucho a Cataluña y al País Vasco y deseo lo mejor para sus gentes, que son mis gentes. Pero va siendo hora de que se den cuenta de no se puede despreciar todo lo español excepto nuestro dinero. Se han acostumbrado a votar a estos partidos radicales que con su chantaje permanente, y gracias al sistema electoral, les consiguen una mayor parte de la tarta de los presupuestos. Que sepan que, a partir de ahora, ese voto también tiene un coste. Antonio López. Toledo. El dogma católico Con gran desconcierto he leído que el Consejo Escolar del Estado ha elaborado un dictamen en el que resuelve que la asignatura de Religión debe arrinconarse fuera del horario lectivo y no ser evaluable. Para llegar a tan aberrante conclusión, se ha partido de una premisa que se me antoja fruto de una ignorancia: que la asignatura de Religión se basa en convicciones personales. Un católico no cree en lo que le da la gana, no profesa un conjunto de opiniones personales, sino que asume una doctrina revelada y transmitida a lo largo de dos mil años de historia, compartida con millones de hombres y perfectamente comprensible. Esa doctrina se puede enseñar y estudiar, y el grado de adquisición de su conocimiento se puede evaluar. Conocer esta doctrina es necesaria para comprender cuáles han sido los pilares de la ética occidental en los últimos veinte siglos y qué ha configurado una concepción del hombre que asumen, hoy, millones de personas que piensan lo que piensan porque creen en lo que creen. Pero si a este credo se le considera no evaluable porque se basa en convicciones personales ¿por qué motivo, entonces, se puede enseñar y evaluar la filosofía de Platón, de Aristóteles, de Kant, Descartes, Nietszche, Marx o Sartre, mucho más personales y menos compartidas que la doctrina católica? ¿Por qué, en fin, explicar cualquier ciencia que no sea empírica, si siempre cabe la sombra de las convicciones personales en la enseñanza de la gramática, la literatura o la historia, por ejemplo? Yo soy profesor de Lengua y Literatura y no enseño verdades inmutables, sino que transmito doctrinas lingüísticas y teorías literarias bastante sólidas y extendidas, pero, con todo, mucho menos universales que el dogma católico. Seamos serios y honrados: hay muchas conocimientos que se pueden transmitir en ese campo sin necesidad de vulnerar la libertad de las conciencias. Juanjo de Paiz. Madrid.