Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 19 12 2004 97 Deportes Pedro Muñoz recibe el apoyo unánime de las territoriales como candidato a presidencia de la Española de Tenis EL DESGASTE LLEGA AL BANQUILLO ENRIQUE ORTEGO La cara de Raúl Bravo parece ser el objetivo de Morán en el salto REUTERS El Real Madrid suma tres puntos en Santander a toque de rabieta Su reacción a cada gol del Racing acabó por darle la victoria JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Hete aquí que sale el Real Madrid a El Sardinero con su aire distinguido de aristócrata venido a menos, con sus ínfulas de aquí me las den todas que yo soy muy bueno y tú un muerto de hambre y de pronto ve que se le vienen encima once fieras con el machete en una mano, la cimitarra en la otra y reservas pulmonares para dar y tomar. Es esa clase de partidos que el Madrid no puede ni ver: a sufrir durante la media hora en la que el oxígeno le dure al rival, que, como suele suceder en equipos que le plantean esta clase de partidos, le comen desde el tupé hasta los tacos de las botas. Durante ese tiempo, que fue eterno para los ayer azulones, el Racing le vapuleó como si de una marioneta se tratara. Con Beckham o sin Beckham, con Roberto Carlos o sin él, esta película ya se había visto repetidamente fuera del Bernabéu, superados los capitalinos por el mayor ritmo del contrario, que va siempre a una velocidad mayor. Sin lanzar una contra y por supuesto sin tirar a puerta, todo el peso del choque le quedó a la zaga forastera, que tampoco estaba ayer para tirar cohetes, con Helguera y Raúl Bravo en RACING REAL MADRID 2 3 Racing (5- 3- 2) Aouate; Pedro López, Oriol (Juanma, m. 70) Moratón, Bertin, Regueiro (C. Álvarez, m. 83) Morán, Nafti (Parri, m. 75) Anderson; Benayoun y Javi Guerrero. Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Salgado, Helguera, Samuel, Raúl Bravo; Figo, Javi García (Celades, m. 77) Guti, Zidane; Raúl (Pavón, m. 92) y Owen (Morientes, m. 89) Árbitro Múñiz Fernández, del Comité asturiano. Tarjeta amarilla a Nafti, Moratón, Samuel, Aouate. Goles 1- 0, m. 23: Benayoun. 1- 1, m. 34: Owen. 2- 1, m. 50: Javi Guerrero. 2- 2, m. 60: Raúl. 2- 3, m. 90: ZIdane. do ni se le había visto. Después del primer disparo madridista (minuto 31 nada menos) de Javi García, el ariete se elevó por encima de las torres montañesas para robarles la cartera y cabecear a la red de una indecisa zaga local. El gol mató al Racing, que se fue al vestuario tambaleante como un beodo. Seguía creando peligro porque Benayoun es muy bueno y sabía buscar las cosquillas a la vacilante defensa rival, pero el Madrid vio algo en el destello de los ojos santanderinos que le dio confianza. Vio miedo, y ya cada golpe local era contestado por otro visitante, generalmente lanzado por Owen, que buscó aquí y allá siempre con enorme peligro, aunque escasamente acompañado, apenas Figo y la lucha de Raúl. as sensaciones que desprende el Real Madrid, más allá de que gane, empate o pierda, continúan siendo las mismas y el gol de Zidane no maquilla ese tufillo que deja cada vez que salta a un terreno de juego. El equipo huele a armario cerrado. No es cuestión de actitud. Todos dan lo que tienen, pero es evidente que media docena larga de hombres están desgastados y fuera de forma. Quieren pero no pueden. Por eso juegan al paso, al pie. Buscan enmascarar sus carencias físicas, la principal la velocidad, en el juego colectivo. En ese equipo salvo Ronaldo, y Owen en distancias cortas, no hay nadie capaz de superar al rival en carrera, ni de romper con un desmarque en velocidad. A Figo cada vez le cuesta más desbordar, a Raúl o Zidane no se les puede exigir mucho en este sentido. Nunca fue lo suyo. A Guti le corre el balón, pero tampoco puede medirse en carreras. Beckham es más un trotador de fondo que un velocista. Roberto Carlos lo era, pero ya no lo es... El desgaste también parece haber alcanzado al técnico. Justo en la semana que ha sido cuestionado sorprendió con las suplencias de Beckham y Roberto. Y sus explicaciones han convencido a pocos. Tampoco los cambios. Con el partido perdido sacar a Celades en lugar de un delantero no es un gesto de riesgo. Y recurrir a Morientes en el 89, un guiño innecesario, aunque participara en el gol, que el jugador no se merece. L Apetito de gol una permanente tajada. Así que en el 23, con el lateral midiendo otra vez mal el salto (como en Bilbao) y los centrales mirando a la playa, Benayoun les hizo el gol mientras que Casillas salía desesperado a por uvas. Aquello tenía la peor pinta para los de García Remón, que no encontraban a nadie. ¿Nadie? De pronto apareció el pequeño inglés como de la nada, cuanEn el parchís en el que se había convertido el partido le tocaba mover al Racing, que enseguida dejó en evidencia a la zaga contraria. Un balón cruzado al que nadie llegó, y menos los centrales, lo remató Javi Guerrero con toda la comodidad del mundo. Como había hecho a lo largo de todo el partido, al Madrid le entró la rabieta y al Racing la desconfianza. No estaban los de Al- caraz para aguantar el mínimo empujón de los azules, así que a los diez minutos volvió a empatar el Madrid, con una nueva incursión de Samuel en las líneas enemigas y en otra indecisión del Racing, que se le trababan las piernas en cuanto el rival le gruñía. Afortunadamente para el graderío, la paridad despertó a todos, que ya querían todos los puntitos para el talego. Al Madrid se le abrió el estómago y el apetito. Veía carne a tiro de fauces y se puso a ello, dejando para el Racing las contras, que no fueron nimias ni torpes (paradón de Casillas a tiro de Nafti) En el ir y venir de ambos, el equipo de García Remón tenía más opciones por su mayor calidad y peso específico. También pudo ganar el Racing, pero la carga final del Madrid acabó por decantar el choque en un cabezazo que pilló Morientes para que Zidane agarrase los tres puntos al vuelo.