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64 Los domingos DOMINGO 19 12 2004 ABC XXV AÑOS DE LA MUJER EN LA POLICÍA Su historia de 25 años es la de una vocación desmedida escrita, día a día, con la constancia del valor y la superación personal. Dan fe las 3.169 mujeres entregadas a un Cuerpo de seguridad de 57.000 miembros, en el que primero tuvieron que abrir brecha y en el que hoy escalan hasta los puestos más altos demostrando que ser policía ha dejado de ser soberanamente una cosa de hombres Vocaciones de hierro sta España de viril y heroico pasado, el sacrificio supremo de María José, su heroísmo, debería servir para sacar de su letargo de miedo a cuantos españoles, apoyados en la omisión, en el aturdimiento de la violencia circundante, procuran no ver, no oír, no actuar, esperando agazapados la llegada del milagro. Tal y como si la paz, la seguridad y el propio respeto se regalasen. Los ojos de la policía muerta- -públicamente felicitada en una decena de ocasiones- -van a seguir mirándonos a todos. Aunque mañana no se publique su fotografía aquel retrato de la inspectora de la Brigada Central de Información María José García Sánchez, de 23 años, que ABC llevaba a su portada el 17 de julio de 1981, un día después de caer fulminada por un disparo en la cabeza cuando se dirigía a identificar a los terroristas que ocupaban un piso en Zarauz. Era el rostro de la primera mujer policía asesinada por ETA y el editorial elegiaco que el periódico le dedicaba llevaba por título Heroísmo femenino Hoy, veintitrés años después del crimen, María José, junto al resto de sus compañeras de aquella primera promoción de mujeres que irrumpió por oposición en el extinto y masculino Cuerpo Superior de Policía, hubiera celebrado las bodas de plata en el desempeño de su gran vocación. Como la inspectora María Asunción Sordo, otra de aquellas pioneras. Entramos- -no lo duda- -gracias a la Constitución y a su artículo 14. Ya antes, como no era posible hacer el trabajo policial sólo con hombres y precisaban mujeres, el Cuerpo Superior se valía de funcionarias de los cuerpos generales de la Administración, administrativas y auxiliares, voluntarias a las que se había provisto de un carné que las habilitaba para portar una pequeña pistola del calibre 22, pero que no tenían placa. Entonces colaboraban sobre todo en servicios de vigilancia y constituyeron lo que se llamó el Cuerpo Especial Femenino. Y ocurrió algo tremendo con ellas: cuando sacaron la convocatoria de las 100 plazas, de las que sólo se cubrieron 45, se las cargaron a todas porque eran mayores o por la estatura o porque tenían gafas o no tenían estudios... Algo inaudito tratándose de las que más experiencia tenían y mejor conocían el trabajo policial. De modo que recurrieron tamaña injusticia, ganaron y tuvieron que promulgar una promoción de cincuenta plazas restringidas para ellas, y luego otras para la calle, pero ya en una segunda convocatoria. Y entraron todas Una de ellas, muy pequeñita de Ene POR VIRGINIA RÓDENAS FOTOS: GONZALO CRUZ Y DANIEL G. LÓPEZ Hoy no hay ni mujeres ni hombres en el Cuerpo, sólo policías. Pero ellas sienten que las miran con lupa y no pueden equivocarse estatura pero grande como policía, acaba de ascender a inspectora jefe. Al menos ocho mujeres quedamos entre los cien primeros de la promoción de 1978 añade Sordo con orgullo. Tampoco duda de que era absolutamente imprescindible que hubiera mujeres en el Cuerpo, pero no nos lo pusieron nada fácil. Al principio, había mucha mofa: ¿Y podrás con ese coche tan grande? ¿Y sabrás conducir? ¡Pues yo con una tía no voy a hacer un detenido! Tras el atentado contra el general González Suso y un cabo de la Policía Nacional en Madrid, cayó herido el grapo Avelino Gómez, que cantó un piso en Puerto de Canfranc 23, y había que ir a reventarlo. Y cuando nos marchábamos todos para allá el subcomisario, en ese pasillo larguísimo del edificio de la Puerta del Sol, enfrente de la guardia de la brigada, me dice tú no vas ¿Qué has dicho? me volví hacia él. Vive Dios que yo voy con todos a ese piso. Pero ¿tú qué te has creído? Soy tan inspectora como tú, he aprobado la misma oposición y tu no me niegas a mí el derecho a hacer lo mismo que los demás porque doy cuenta de tí al jefe superior Y vaya si acabé yendo. Tuve que aguantar mucho, la verdad. Ahora la situación es distinta, pero también porque la sociedad lo es. Sin embargo, igualdad real no la puede haber porque cuando yo ingresé hace 25 años era un Cuerpo sólo de hombres e