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48 DOMINGO 19 12 2004 ABC Sociedad ABC ha asistido a una terapia grupal de alcohólicos que han contado sus experiencias, algunas sobrecogedoras. Bebían para vivir con mayor intensidad y al final el alcohol terminó bebiéndose parte de sus vidas. Lo que era gloria bendita les puso a las puertas del infierno. Día a día luchan por recuperar aquello que abandonaron, vejaron o despreciaron. Ahora sí pueden rozar el cielo Me llamo Paco y soy alcohólico TEXTO: ROSARIO PÉREZ FOTOS: RAÚL HABA Me llamo Paco y soy enfermo alcohólico Con la mirada clavada en un cartel que recuerda las graves consecuencias del consumo excesivo de alcohol, Paco relata tímidamente su historia en su primera sesión de terapia en Alrex (Asociación de Alcohólicos Rehabilitados Extremeños) Mi mujer lleva años diciéndome que tengo que dejar la bebida, pero siempre he respondido que sé lo que hago, que controlo, que no soy ningún alcohólico. A veces ha amenazado con abandonarme. Entonces yo prometía que no habría más borracheras, pero pasaban cinco días y volvía a las andadas. Así una y otra vez... Hace una pausa. Los ojos se empañan con lágrimas imposibles de esconder. Y continúa: Yo estoy aquí por mi hija. Sólo tiene doce años y sus palabras me han llegado al alma. Papá, no quiero que me beses cuando bebas, por favor, papá, no vuelvas a emborracharte Y que tu niña pequeña te diga eso es muy duro Todos escuchan con atención a Paco, todos se sienten reflejados en sus palabras. Todos, como él, fueron los últimos en enterarse de que el alcohol se había apoderado de sus vidas. Paco ha superado ya una barrera clave: contar su experiencia a los que serán sus compañeros de peregrinaje hacia otra realidad en la que ya no se sentirá esclavo de la barra y la botella. Más de cuarenta enfermos asisten todos los viernes a terapias grupales en la sede de Alrex en Don Benito (Badajoz) ro, me desinflé como un globo. Me costó tomar la línea de la normalidad, aceptar que estaba enfermo... Empecé a trabajar con quince años. Quería ser mayor, viajaba, me relacionaba y bebía. Creía que dominaba al alcohol, pero al final el alcohol me dominó a mí. Me despertaba y echaba mano de la gasolina para arrancar la jornada Toma la palabra José Antonio, presidente de la Asociación desde su fundación hace 22 años. Soy alcohólico de fin de semana. El domingo empezaba el día de abstinencia y el jueves ya pensaba en las copas; era superior a mí. Mucha gente no lo entiende. Era muy tímido y para relacionarme, bailar o charlar me ayudaba del cubata. Un día probé, me desinhibí, me gustó el efecto y comencé a beber. Mi entorno me preguntaba qué me ocurría. Hablaba mal a mi madre y mi novia aguantaba insultos, vejaciones, violaciones. El alcohol cambiaba mi carácter, mi personalidad Sereno, y sin un ápice de vergüenza, se refiere a aquello que un día dañó lo que más quería No me avergüenzo de explicarlo- -dice- Ahora me valoro como persona y voy por la calle con la cabeza bien alta Después de un ar- Curvas de evolución A partir de ahora, el número 8 de la calle Madre Teresa Jornet de la localidad pacense de Don Benito será testigo de sus testimonios una vez a la semana. Viernes tras viernes, deberá acudir a la terapia para vencer la enfermedad y, como le advierte el alcohólogo Adolfo Álvarez, tendrá que despedirse del pelotazo. Adiós al alpiste Álvarez ha centrado esta sesión en las curvas de evolución de los enfermos. Clasifica tres tipos: el efecto turbo- que corresponde a aquéllos que se consideran superhombres y piensan que en un par de meses ya están curados (éstos abandonan el tratamiento y caen en picado) el más ralentizado- llevan la abstinencia como un castigo, dicen que sueñan con el alcohol y que dondehay casera ven larios -y curva de la normalidad- enfermos que tardan alrededor de siete meses en adaptarse a las circunstancias y que, aunque comparan al médico con un cura que les impone la penitencia de no beber, terminan por asumir que son alcohólicos El prestigioso alcohólogo extremeño sabe cómo propiciar el clima necesario para que hasta el más tímido exponga su caso. Álvarez lanza la pregunta: Alrex convoca concursos de dibujos contra el alcohol en los colegios extremeños ¿Con qué curva os sentís identificados? Alguien levanta el brazo. Ésta es su tarjeta de presentación: Me llamo Juan G. y soy enfermo alcohólico. Hace ochos años que estoy en Alrex. Yo me sentí rehabilitado en poquísimo tiempo, cogí el turbo, como un cohete. Y cla- Papá, no quiero que me beses cuando bebas, por favor, papá, no vuelvas a emborracharte