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ABC DOMINGO 19 12 2004 27 Las elecciones palestinas del 9 de enero se celebrarán entre el desencanto por la falta de democracia Escándalo en México por la pasividad policial durante el linchamiento de tres agentes En la Unión ampliada, más que un problema político, hay un problema físico. Codazos para entrar, más codazos luego para moverse en un vetusto club con 25 socios y 20 lenguas El camarote de los hermanos Marx TEXTO ALBERTO SOTILLO. ENVIADO ESPECIAL REUTERS declarado abiertamente que el ingreso de Turquía sería una catástrofe para Europa. Los expertos creen ver en el texto del articulo 57 el mecanismo específico que se podría aplicar en el caso de que Turquía no llegase a completar las negociaciones de adhesión. Mecanismos de protección El mencionado artículo dice que La Unión desarrollará con los países vecinos relaciones preferentes, con el objetivo de establecer un espacio de prosperidad y de buena vecindad basado en los valores de la Unión y caracterizado por unas relaciones estrechas y pacíficas fundadas en la cooperación y que podrá celebrar acuerdos específicos con dichos países Estos acuerdos podrán incluir derechos y obligaciones recíprocos, así como la posibilidad de realizar acciones en común Pero es posible que la Constitución europea no sea suficiente para hacerse cargo de un país de las dimensiones de Turquía. Con más de 80 millones de habitantes previstos dentro de diez años, cuando se calcula que podría ser la adhesión, los analistas de la Comisión Europea buscan una fórmula que permita recortar la diferencia de rentas con Turquía, que no llega ni al 30 por ciento de la media de los Veinticinco. Está claro que en las discusiones sobre el presupuesto no parece haber mucho espacio para este capítulo, teniendo en cuenta las dificultades que hay para encontrar acomodo a las pretensiones de los diez países recién ingresados y de España, que corre el riesgo de ser la más perjudicada por el nuevo reparto. Al menos, la cumbre ha declarado 2005 como Año Europeo del Mediterráneo Si eso sirve para algo... BRUSELAS. Si Groucho Marx hubiera participado en esta histórica cumbre sobre la posible adhesión de Turquía a una gran Unión Europea ampliada, habría abierto la puerta a los turcos a la eufórica voz de: Pasen adelante, que hay sitio Y habría pensado: Cuánto se parece el Consejo de la Unión a aquel camarote que nos llevaba a triunfar aquella Noche en la Ópera Porque en la Ampliación, más que un problema político hay un problema físico, de sobrecarga, que se supera día a día con mucho ingenio y un permanente derribar muros y mover muebles. Ministros y líderes de los 25 saben muy bien que ahora una de las prioridades de cualquier reunión es la caza del ascensor, siempre ocupado por los ejércitos de delegaciones y que, si se desea ser operativo, conviene enviar por adelantado a un especialista en dar caza y reservar el ascensor o el montacargas. Antes las cumbres daban lugar a una informal charleta en la que cada quien tomaba la palabra cuando le parecía conveniente. Ahora, para no eternizar las reuniones, la Presidencia de turno ruega que sólo hable quién lo considere vitalmente necesario. Y se intenta que los planes lleguen tan precocinados que si hay apuro, los líderes puedan prescindir de la discusión. Es lo que ocurrió en esta cumbre con el plan de acción antiterrorista en el que, para colmo, se averió el sistema de traducción. Lo que tampoco es raro. Porque en este camarote ampliado hay que hacer sitio también al ejército de intérpretes- -y sus cabinas fijas o móviles- -que actúan en un club de 25 miembros que trabaja en veinte len- guas. Y que deben acompañar a los líderes junto a la colosal mesa de debates y en el comedor del piso 80 en el que se ha habilitado un ingenioso sistema de tabiques corredizos, como en los estudios de Hollywood. Esta cumbre ha sido ocasión para que también el servicio de Prensa de la Comisión Europea inaugure su servicio de traducción en veinte lenguas, influido el maltés. Mientras actuaba el presidente de la Comisión, Durao Barroso, contemplamos la cabina en la que hablaba sin parar el traductor maltés. Y no se percibía la menor muestra de desaliento, pese a que éste bien podía tener la completa seguridad de que no había ningún maltés escuchándole. La Comisión, que sabía lo que se le venía encima, tuvo la previsión de instalar su sede en un macroedificio, el Berlaymont, visible desde el espacio galáctico, que ocupa medio barrio europeo. La Eurocámara, siempre por delante, ha construido una urbe para sí, el Capricho de los Dioses que ha devorado distrito y medio. Pero en la sede del Consejo- -el Justus Lipsius- -todo es más casero, más entrañable... hasta el punto de que, para las cumbres, hay que colocar a los periodistas en los antiguos garajes. Hay que hacer un esfuerzo. Hay que adaptarse. Pero también hay que ser comprensivos. Por más que a ministros y líderes se les pida retención a la hora de tomar la palabra, los nuevos socios no pueden evitarlo: les encanta hablar. Polacos, lituanos y estonios, por ejemplo, no paraban de hablar en cuanto salía a relucir la crisis de Ucrania. Es un asunto que les compete directamente. Pero ellos no paraban de pedir la palabra.