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24 Nacional DOMINGO 19 12 2004 ABC LA SEMANA NACIONAL 11- M: LA ONDA EXPANSIVA La Moncloa debe ser como el Palacio de Linares, donde las voces de ultratumba alteran las percepciones y el sentido de la realidad de los vivos que la habitan PABLO PLANAS N O hacía falta ser Watson para advertir a partir de las ocho y cuarto de la tarde del 11- M la mano islamista de los atentados. No hacían falta ni siquiera las suposiciones sobre cadáveres depilados, columnas vertebrales limpias y reivindicaciones en panfletos radicales editados en el extranjero. Hasta los periodistas más obtusos podíamos percibir el hedor que desprendía una furgoneta y la cinta con los versículos del Corán. Y se podía percibir, entre otras razones, porque fue Acebes, a la sazón ministro de Interior, quien informó cumplidamente sobre el hallazgo. A partir de ahí y después de las primeras detenciones quedaba poco más que añadir. Las interpretaciones, análisis, opiniones son libres, pero los datos constan de una forma tan ilustrativa como la comparecencia del lendakari, en las primeras horas de ese día, acusando a ETA. Los hechos se agruparon en torno a la tesis integrista de una forma cada vez más elocuente conforme pasaban las horas, de modo que la teoría del engaño masivo -que pretende suplir a la de la mentira- -es insostenible, poco elaborada, artera e impropia de quien dice enarbolar beatíficamente el estandarte de la verdad. Para decir eso, mejor se hubiera marchado el presidente del Gobierno a Polonia, porque lo que se puede concluir de su comparecencia- -como de la de Az- nar- -es que La Moncloa es tal que el Palacio de Linares, donde las voces de ultratumba alteran la estabilidad emocional de los vivos y su sentido de la realidad. Ahora, a un paso de que comisionados de la talla de Labordeta, Llamazares, Cuesta, Del Burgo y Puig, comiencen a elaborar sus conclusiones convendría recordar que no había tomado posesión el actual ministro de Interior, Alonso, cuando tuvo la ocurrencia de acusar al Gobierno en funciones de imprevisión sobre el 11- M. Eso y el sentido del honor del PP desembocaron en una comisión parlamentaria atroz y delirante. En cierto modo, metralla de esas bombas de los trenes, onda expansiva y lluvia ácida, cadalso en el que se ha llegado a teorizar sobre las diferencias y ventajas del terrorismo de ETA- -que notifica previamente sus sentencias- -respecto al islamista, que mata sin aviso; que usa titadyne en lugar de Goma 2 que dobla las placas de las matrículas, etc, etc. El resultado de todo esto, por encima de los muertos y sus deudos, es que los dos principales partidos políticos muestran los jirones de una lucha de carneros; uno medio muerto y el otro casi sin vida, como esos contendientes que no se dan cuartel, que no toman prisioneros que aceptan morir por matar, como peones enloquecidos. Las conclusiones son tan previsibles que puestos a innovar- -la comparecencia más larga, la primera vez que un ex presidente, que un presidente... -podrían cerrar la comisión sin las dichas conclusiones, en lo que sería un nuevo registro a batir, un inédito que, al menos, evitaría el truculento ejercicio periodístico y político de retorcer los datos hasta que coincidan con el editorial. En cualquier caso, queda claro que siempre habrá un informe a mano con el que tejer la urdimbre de que la culpa siempre es de los otros. Militantes populares abuchean a Josep Piqué en el congreso provincial del PP en Lérida EFE LÉRIDA. El congreso provincial del PP en Lérida puso ayer de manifiesto la división que existe en el seno de la formación al abuchear al presidente de Cataluña, Josep Piqué, que apoyaba al candidato Jordi Montanya frente a Joan Barios. Piqué, que clausuró el congreso, tuvo que escuchar abucheos por parte de algunos militantes que gritaron tongo y tramposo tras vencer Montanya a Barios por un estrecho margen de votos, en concreto, 293 frente a los 225 de su opositor. El congreso tuvo varios momentos de tensión, sobre todo al final con el discurso de clausura de Josep Piqué, cuando numerosos militantes presentes en la sala empezaron a abandonar el lugar en señal de protesta. Al poco de empezar a hablar Piqué también se fue de la sala el ex diputado José Ignacio Llorens, que apoyaba al ex subdelegado del Gobierno en Lleida, Joan Barios. Al percatarse Piqué de que Llorens se iba mientras él hablaba, el presidente del PP de Cataluña afirmó que hay gente que no acepta la democracia y se va Llorens reaccionó dirigiéndose a la tribuna furioso, aunque fue parado por varias personas que se encontraban en la sala.