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ABC DOMINGO 19 12 2004 Nacional 21 Uno de los problemas serios que tiene España en este momento es la absoluta indefinición en la que se está moviendo el Partido Popular, que no sabe si sube o baja modelo de que la Comunidad gasta y exige a Madrid que le financie a través de transferencias se ha acabado. ¿Y ello no permite dar vía libre a fórmulas de copago? ¿Es partidario de ello el Gobierno? -No. Tajantemente, no. Hay muchas cosas que se pueden y se deben hacer, como reducir la factura sanitaria para mejorar la eficiencia del gasto sanitario. El copago no sólo no forma parte de las propuestas del Gobierno, sino que creo que no es útil para el objetivo de reducir el gasto sanitario. Por el contrario, sí puede afectar negativamente al aspecto preventivo de lo que es el concepto moderno de salud. La financiación de los Ayuntamientos Sevilla opina que el actual rodaje con ERC e IU dará futura estabilidad al Gobierno -Les han vetado en el Senado sus primeros Presupuestos... -No es una buena noticia. Habría sido más razonable para el Gobierno que el Senado apoyara los Presupuestos, pero ese veto quedará levantado en el Congreso y, por tanto, serán aprobados. Pero al margen de no ser una buena noticia, se demuestra que es necesario reformar el Senado. Mucha gente se pregunta para qué sirve una Cámara que veta una ley y que no tiene un efecto porque finalmente se aprueba. -Uno de los principales retos del Gobierno es modificar el sistema de financiación de las Comunidades. El vigente, que es muy reciente, ¿ya no es útil? -Sí. Fue un modelo que significó un avance y fue apoyado por las Comunidades socialistas. Pero es evidente que no ha permitido dar plena satisfacción a las necesidades de financiación de las Comunidades, las gobierne quien las gobierne, en bienes tan esenciales como la sanidad. Y sólo esto obligaría ya a una revisión del sistema de financiación. ¿Cómo? En el único sentido en que puede realizarse: reforzando la capacidad de autonomía y de autosuficiencia financiera de las Comunidades. Nos tenemos que ir acostumbrando a que quienes toman las decisiones de gasto tienen que tener la posibilidad de financiarlo, de poner impuestos u otro tipo de medidas de financiación que sufraguen ese gasto. El viejo- -Otro reto: el municipalismo. El presidente de la FEMP, que es socialista, ya ha amenazado con llevar al Gobierno a los Tribunales para reclamar por la merma de ingresos que sufren los Ayuntamientos. ¿Va a ser siempre el municipalismo una cuenta pendiente? -Estamos poniendo en marcha, en paralelo a los procesos de reforma constitucional y de los Estatutos, la reforma del sistema local. Vamos a presentar una modificación de la Ley de Bases del Régimen Local y en la primera reunión sectorial de las tres administraciones, en enero, vamos a poner sobre la mesa que en la revisión de las reformas estatutarias se tenga en cuenta la necesidad de clarificar las competencias de los municipios y cuáles son las fórmulas que Comunidades y Gobierno tenemos para mejorar su financiación. Pero a ello hay que añadir un pro- blema grave: el Gobierno anterior hizo mal la supresión del IAE, de tal manera que dejó sin financiación suficiente a muchos Ayuntamientos, y es un problema que habrá que solucionar. ¿El Gobierno accedería a que Ceuta y Melilla, como piden, sean Comunidades autónomas? -Estamos abiertos a estudiar esa posibilidad, pero habrá que diferenciar dos conceptos: uno, hasta qué punto su deseo es convertirse en Comunidad autónoma aunque sea con las mismas competencias que tienen ahora; y dos, saber si su deseo es mejorar y ampliar su ámbito de competencia, para lo cual puede no ser necesario convertirse en Comunidad autónoma. Tenemos tiempo para ir hablando con los dos alcaldes presidentes, pero, desde luego, es una de esas decisiones que se tienen que compartir de manera muy, muy generalizada por las fuerzas políticas. -El hecho de que las Comunidades puedan acompañar al Gobierno a reuniones de la UE, ¿es un mero gesto institucional hacia ellas o realmente tiene una utilidad propia? -Refleja la realidad y hace más eficiente el trabajo. Refleja la realidad que tantas veces repetimos de que las Comunidades también son Estado, y hace más eficiente el trabajo porque el actual sistema, con el que Bruselas decide políticas que han de aplicar las Comunidades, y estas a su vez no influyen directamente sobre quien toma las decisiones de política, es un mal sistema. Agotar la legislatura ¿Cómo valora en estos meses de gobierno el papel de sus socios, ERC e IU? ¿No cree que puedan lastrar la acción de gobierno, al menos en términos de imagen? -Todos tenemos que aprender y estamos todavía en un cierto rodaje. Todo cambio de fuerzas hegemónicas en el Parlamento obliga a este rodaje. Pero nosotros no hemos cometido dos errores que sí cometió el primer Gobierno del PP: no hemos negociado los Presupuestos directamente con la Generalitat de Cataluña, al contrario de lo que sí hicieron Rato y Pujol; y no hemos dado pie a que ninguna fuerza nacionalista que nos apoye diga: Hemos conseguido en diez días más que en diez años con el Gobierno anterior Creo que en este rodaje que todos tenemos que hacer el Gobierno está saliendo bastante bien y nos va a permitir estabilidad y agotar la legislatura. ¿Servirá de algo el Código de buen gobierno del Gobierno Rajoy, irónico, ha dicho que en España ya está prohibido robar... -Ha habido quien ha querido pensar que con este código se resolverán todos los problemas de la Administración y, claro, no es así. Pero es bueno que los ciudadanos sepan que sus altos cargos se comportan bien, y no sólo legalmente, sino correctamente; que sepan que los altos cargos distinguen con claridad la línea que separa, no ya sólo lo que es legal o ilegal, sino lo que es correcto o incorrecto. Confiamos en que nadie en el Parlamento se oponga y, es más, estoy seguro de que se abrirá un proceso de imitación para extender estas prácticas a otros órganos, incluso a las Comunidades autónomas. Va a ser difícil que el PP tense así la cuerda toda la legislatura... a menos que quiera convertirse en un partido marginal ¿Será posible un acuerdo PSOE- PP para la reforma constitucional a dos años vista, en pleno calor electoral de autonómicas y locales, y con las generales muy encima? -Tenemos dos procesos en paralelo: uno, el de las reformas estatutarias, y ya hay Comunidades que han puesto en marcha los mecanismos- -donde, por cierto, está el PP, como no podía ser de otra manera- y por otro lado, está en marcha el proceso de perfeccionamiento de la Constitución y del Estado de las autonomías. En España hay un altísimo grado de satisfacción ciudadana con nuestro Estado autonómico. Lo que el Gobierno plantea es perfeccionarlo, y eso tiene tal apoyo y tal fuerza, lo hemos visto en la Conferencia de presidentes, que va a ser muy complicado que ningún partido político se oponga, se resista, intente aplazarlo o intente poner palos en las ruedas. -Por un lado, el Gobierno, que culpa al PP de enrarecer el ambiente político, sostiene que será algo pasajero; por otro, el PSOE alertó en su reciente Comité Federal de que el PP volverá a ejercer durante la legislatura la oposición desestabilizadora previa a 1996. ¿En qué quedamos? -Si analizamos en vista de la experiencia pasada cuál fue la actuación del primer Gobierno del Partido Popular en 1996, y cómo fue la oposición del PSOE en los primeros ocho meses de ese Gobierno, que son los que el PSOE lleva ahora, nos damos cuenta de que este Gobierno lo ha hecho bastante mejor de lo que lo hizo el primer Ejecutivo de José María Aznar en 1996, incluso con bastante mayor firmeza que las cesiones que tuvo que hacer Aznar a los nacionalistas. Y en segundo lugar, la oposición del PSOE al Gobierno de Aznar en esos primeros meses no le hubiera llevado a ganar las elecciones nunca. Por eso tuvimos que cambiar y renovar a nuestros equipos dirigentes. Y creo que esa misma experiencia la va a vivir el Partido Popular. Va a ser difícil que la dirección del PP mantenga durante toda la legislatura la tensión de la cuerda de estos primeros meses... salvo que quieran acabar convirtiéndose en un partido marginal.