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20 Nacional DOMINGO 19 12 2004 ABC JORDI SEVILLA Ministro de Administraciones Públicas La Constitución habla de nación española, y el Gobierno no dejará que se ponga en cuestión Es un experto en economía, pero le toca lidiar con un Ministerio muy político en el que no quiere ponerse de perfil. Está convencido de que las reformas constitucionales saldrán adelante por necesarias pero observa al PP sumido en la indefinición TEXTO: MANUEL MARÍN FOTOS. JOSÉ GARCÍA -Uno de los compromisos del Gobierno es abrir el debate sobre la necesidad de varias reformas constitucionales y del modelo de Estado. ¿No está derivando hacia un peligroso debate entre españolismo y antiespañolismo? -No tengo esa sensación. Creo que nadie está cuestionando el modelo de Estado, nadie cuestiona la Constitución ni nuestro Estado autonómico. Lo que estamos viendo es cómo podemos mejorarlo para que funcione mejor, cómo podemos, después de 26 años de experiencia constitucional, generar más mecanismos de cooperación. En la agenda territorial planteada por el presidente del Gobierno hay tres acontecimientos muy importantes: la Conferencia de presidentes, el acuerdo que hemos alcanzado para la participación de las Comunidades en la UE y que los presidentes autonómicos acompañen al presidente del Gobierno en cumbres bilaterales. Esto marca mucho la pretensión del Gobierno de colocar a las Comunidades al nivel de Estado. Y ninguno de los tres ha requerido un cambio legislativo: simplemente requiere querer hacerlo. Lo mismo debe ocurrir con las reformas que se están planteando, que son muy acotadas y con unos límites muy establecidos. ponernos de acuerdo en la Constitución y en los Estatutos de autonomía. Por ello, parece razonable que 26 años más tarde analicemos positivamente esa experiencia y propongamos los cambios que hagan falta para garantizar que se pueda seguir funcionando durante otros 25 años. Siempre habrá a quien le parezca mucho y a quien le parezca poco... Lo importante es lo que nos parezca a la inmensa mayoría. ¿Comparte usted que el término nación es discutible en este momento? -Así dicho, lo comparto yo y lo comparte cualquiera. Estamos hablando de conceptos que a lo largo de la Historia se han ido identificando con realidades diferenciadas: se habla de naciones Estado, de nación cultural, de nacionalidades como sinónimo y a su vez como diferente del propio concepto de nación... Lo importante no es una discusión académica, sino política. La Constitución habla de nación española, y eso el Gobierno no lo va a poner en cuestión ni va a dejar que se ponga en cuestión. ¿Cree factible, como propone Ma- ragall, introducir en la Constitución el término comunidad nacional para definir a Cataluña? -La Constitución admite todo lo que queramos que admita... Todo lo que queramos todos. El problema es que tenemos que hacerlo con el mismo consenso, al menos, que hubo en 1978. En 1977 y 1978 se dijo que España era una nación compuesta de nacionalidades y regiones; es una manera de expresarlo, pero también se puede expresar de otra manera, por ejemplo, que está compuesta de Comunidades autónomas y Comunidades nacionales. El problema es: ¿añade algo esto? ¿mejora en algo este tipo de cambios nuestra autopercepción como país? Ya veremos. Si hay alguna parte de España que se siente más identificada con un concepto distinto al de nacionalidad y región, que es el que figura hoy en la Constitución, y lo que hace que esa parte de España se sienta mejor no molesta al resto, pues adelante... Sin ningún problema. La absoluta indefinición del PP ¿Por qué está el Gobierno tan confiado en que el PP entrará al final en la rueda de las reformas constitucionales que afectan al modelo de Estado? Su discurso público parece indicar todo lo contrario. -Yo no tengo ningún dato para pensar una cosa ni la contraria. De hecho, creo que uno de los problemas serios que tiene en este momento España es la absoluta indefinición en la que se está moviendo el principal partido de la oposición, que no sabe si sube o baja, y no porque lo dirija un gallego, sino porque a lo mejor lo dirigen demasiadas personas y cada una tira en direcciones contrarias. Ahora bien, creo que plantear, 26 años después de aprobada la Constitución, cuatro reformas concretas como las que ha planteado el Gobierno es algo tan razonable y necesario que veo difícil que haya ninguna fuerza política, y mucho menos con aspiraciones a gobernar, que se niegue a intentarlo. -Esta semana hemos vivido el desgarrador testimonio de las víctimas del terrorismo en la comisión del 11- M. ¿Usted, como político y miembro del Gobierno, se siente especialmente aludido? Hay muchas visiones sobre España -Pero sí hay quien plantea este debate en términos de españolismo y antiespañolismo. Por ejemplo, desde dentro del Gobierno, el ministro Bono, y desde fuera, sus socios de ERC... -Bueno, pero esos problemas existen los plantee o no el Gobierno. Quiero recordar que posiblemente uno de los momentos de mayor desafío a la Constitución, incluso a la concepción de España, fue el plan Ibarretxe, que se planteó en la legislatura pasada frente al Gobierno del señor Aznar. En España hay quien tiene una visión de España distinta de la que tienen otros. Es una realidad. Cuando hablamos de la España plural, no sólo significa que hay muchas nacionalidades y regiones distintas en España, es que también hay muchas visiones sobre España. Lo importante es que todos fuimos capaces de El 11- M hubo mentiras e imprevisión El ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, afirmó ayer en el Senado que después de todo el drama vivido en la comisión del 11- M con el testimonio de Pilar Manjón, portavoz de la principal asociación de heridos y familiares de víctimas de los atentados de Madrid, se tiene que decir que en lo ocurrido el 11 de marzo hubo imprevisión, mentiras y un intento de crear confusión Y eso, añadió, no es algo opinable sino basado en la verdad, en los hechos Dicho esto, recordó la petición realizada por Manjón a los parlamentarios: que piensen en los ciudadanos y no en sus intereses partidistas. -Me siento muy directamente aludido. Esa sesión de la comisión dejó dos ideas muy claras: con las cosas serias no se juega y no se puede frivolizar en política... no se puede hacer politiqueo barato. Fue un alegato en favor del buen gobierno y de la buena política, y fue algo más, una enmienda a la totalidad hacia algunos comportamientos. Debemos tomar nota y, además, hacer caso porque por boca de las víctimas hablaba la inmensa mayoría del pueblo español. ¿Sigue siendo una fórmula en estudio implantar la posibilidad de que las Comunidades puedan vetar leyes en el Senado? -No es disparatado pensar en un Senado en el que haya una representación directa de las Comunidades autónomas; en un Senado que sea Cámara de primera lectura para muchos asuntos con impacto territorial; y en un Senado en el que se facilite el consenso a través del reconocimiento a las Comunidades de la posibilidad de paralizar provisionalmente, con un veto suspensivo temporal, determinadas normas si entienden que afectan negativamente a hechos constitucionales básicos, que van desde los hechos diferenciales reconocidos en la Constitución hasta el principio de solidaridad. Siempre como un veto temporal hasta en tanto se llegue a un acuerdo, y siempre como un veto que en última instancia puede levantar el Congreso. No es ningún disparate plantearse una cosa como esa ni es algo exótico en el contexto de lo que son otras Cámaras de representación territorial en el mundo. ¿Esto quiere decir que yo propongo que haya veto? No, no... lo que digo es que hace falta una reforma del Senado para que refleje de verdad la realidad territorial de España. Y en esa reflexión sobre la reforma del Senado, un elemento puede ser el veto, pero como puede serlo cualquier otro.