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ABC DOMINGO 19 12 2004 La Entrevista 11 El autor de Tiempos Modernos en la biblioteca de su casa londinense canos como los europeos, en realidad odian la democracia. Dicen que creen en ella, y no es verdad. En su arrogancia y vanidad, no admiten que la gente ordinaria juzgue por su cuenta; se ven superiores y en el fondo no creen en una democracia en la que todos los votos son iguales. No puedo recordar ninguna otra elección- -escribió en un reciente artículo- -en la que los enemigos de EE. UU. de todo el mundo hayan sido tan unánimes en esperar la victoria de un candidato ¿Cuál es la razón del antiamericanismo que usted ve detrás de esto? -La irracionalidad. Una de las cosas que he aprendido sobre los intelectuales, es que intelectual no significa inteligente. Los hay también con frecuencia que son ignorantes y estúpidos. El antiamericanismo es como el antisemitismo, no es racional. EE. UU. ha creado como ningún otro país una sociedad global, donde se encuentran todas las razas y religiones. Ser antiamericano no es sólo ser racista, es ser antihumanidad, porque EE. UU. es un microcosmos de la Humanidad. El antiamericanismo no tiene sentido. Esta elección ha sido la mayor derrota que los intelectuales occidentales han sufrido en muchos años. En realidad no son muy talentosos, comparados con decenios atrás. -Usted ha calificado de mito que Bush esté en manos de los neoconservadores. ¿Qué diferencia hay entre la política de Bush y el planteamiento de los neo- cons -El concepto de neoconservadurismo es un mito, francamente. Conozco personalmente a muchos de los llamados neo- cons Están en desacuerdo en todo entre ellos, no son un grupo homogéneo. Cuando se reúnen, no hacen más que discutir. Van por libre. ¿Por qué se llama neo cuando es simplemente conservadurismo? La idea de que hay una gran conspiración y que Bush es una marioneta es una completa fantasía. Pero a los medios de izquierdas les gusta pensar en teorías de conspiración en la historia. Bush no es en modo alguno un intelectual, pero es un hombre inteligente que lee sus papeles cuidadosamente. Imperialismo defensivo llama usted a la nueva doctrina norteamericana en política exterior. ¿Cuáles son sus principios? -El 11- S supuso un despertar para EE. UU. Por primera vez se dio cuenta de que era una entidad global, que ya no tenía fronteras, que sus límites son el mundo, pues desde cualquier parte del mundo puede ser atacado. En un mundo globalizado, EE. UU. tiene que anticiparse a sus enemigos, buscar y destruir sus bases, y desarmar a los Estados que probablemente les ayudan. La Administración Bush comienza a percatarse poco a poco de las implicaciones del curso en el que está embarcada. También para el propio presidente, el 11- S supuso un despertar. Bush entró en la presidencia por razones de dinastía familiar, sin estar claro lo que iba a venir. Cuando ocurrió el terrible ataque entonces su presidencia adquirió instantáneamente un efecto de ma- (Pasa a la página siguiente)