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ABC DOMINGO 19 12 2004 Opinión 7 JAIME CAMPMANY España está en malas manos. Por más que queramos meter la cabeza bajo el ala, la situación es más dramática de lo que parece MI DUDA SOBRE ZAPATERO S confesaré, en secreto, porque tampoco se trata de molestar, una duda que me asalta sobre la personalidad de Zapatero. Observo sus actitudes y escucho sus palabras y no sé decir si me encuentro ante un tonto de remate o ante un malvado envuelto en cinismo. Luego, al cabo de un rato de rumiar la duda, caigo en la vieja doctrina del Buey Mudo, como le llamaban a Santo Tomás de Aquino sus compañeros, quien enseña que la tontería es la maldad, y por lo tanto, dicho por lo directo y sin ringorrangos, los malos son los tontos, y ya me quedo tranquilo, resuelta aquella duda que me desasosegaba. Y comprendo que Zapatero, para destacar en lo de su tontería cuenta con la ayuda inestimable de Moratinos y para progresar en la maldad cínica tiene la colaboración preciosa de Rubalcaba. Alguna vez, antes de que sea definitivamente tarde, tendrán los socialistas que tomarse en serio lo de Zapatero. Parecía inofensivo, y los de su partido lo pusieron mirando a La Moncloa, sólo para que la mirara, igual que los musulmanes rezan mirando a la Meca, y a sabiendas de que no iba a entrar en ella. Creyeron que con Zapatero abrían un paréntesis, en espera de que llegaran tiempos mejores. De pronto, estallaron las mochilas del 11- M, Rubalcaba puso en funcionamiento las pancartas y los teléfonos móviles, surgieron de las urnas sapos y culebras, y porrompompero, en la Moncloa entra Zapatero. Y encima, aparece en escena un delirante furioso, llamado más o menos Carod- Rovira, que con una ley electoral disparatada y con un uno por ciento de los votos nacionales es capaz de darle la Generalitat a Pasqual Maragall y el Gobierno de España a Zapatero, que se inviste así presidente por accidente. Y empieza la triste historia, que se puede convertir en triste Historia, con mayúscula. En un ataque de delirio, Carod- Rovira, presidente en funciones de la Generalitat, se va a ver a los etarras para negociar con ellos que no maten en San Feliú de Guixols ni en la Barceloneta, pero que maten si quieren en Sos del Rey Católico, en Valencia del Cid o en la Sevilla de San Fernando. Eso sólo fue el principio. Los separatistas vascos y catalanes comienzan a repartirse la Nación española. Cataluña quiere ser una nación, y para eso plantean cambiar el Estatuto y la Constitución. Los socialistas catalanes aventuran la posibilidad de tener grupo parlamentario propio, que actúe y decida aparte del partido. Quieren selecciones deportivas catalanas que se enfrente a las españolas. Por Vasconia, Ibarreche avanza con su Plan, Parlamento totalmente soberano, autodeterminación, pacto con la corona. Y esta es la hora en que Zapatero oye, soporta, aguanta, y admite los votos antiespañoles para seguir por paradoja presidiendo el Gobierno de España, o sea, el objeto gobernable destinado a desaparición. La situación, por más que queramos meter la cabeza bajo el ala, es más dramática de lo que parece. Y encima del desastre general de nuestra política internacional, ayudado esta vez por el asesor del tonto, regala la reserva de soberanía que nos quedaba sobre Gibraltar. S. O. S. Socialistas, rápido, atadle las manos al tonto. O EL RECUADRO ANTONIO BURGOS España ahora sí que va bien, según la tesis del editor Lara. Un Gobierno que no dé para que su presidente se levante a las once de la mañana y se quede en casita cuando le plazca, ni es Gobierno ni es nada VIVIR COMO UN MARQUÉS... O UN ZP U N negocio que no da para levantarse a las once de la mañana ni es negocio ni es nada. Lo dijo y lo practicó elviejo editorJosé Manuel Lara Hernández. El Rey hizo marqués a Lara: marqués del Pedroso de Lara. Si los títulos nobiliarios inmortalizan las gestas de quienes los ostentan como cabeza de estirpe, a Lara le hubiera pegado más que lo hubiesen hecho Marqués de las Once de la Mañana. Si un negocio que no da para levantarse a las once de la mañana ni es negocio ni es nada, ni te cuento un marquesado. Deslomándose de trabajar como un burgués de Barcelona, Lara llegó a vivir como un marqués de El Pedroso antes de serlo. El marquesado o la canonjía son ideales de buen vivir. Ni la más regalada calidad de vida actual llega a la excelencia antañona de vivir como un marqués o un canónigo. Jesús Quintero, su entrevistador, cuenta que cuando el desgraciado Duque de Feria estaba en la cárcel, se gastaba tantas comodidades que su compañero de celda le dijo: -Rafael, hijo, tú serás duque, pero aquí en la cárcel desde luego vives como un marqués... Rodríguez Zapatero será socialista, pero allí en La Moncloa vive como un marqués. Es más: ya quisieran muchos marqueses tiesos como una regla o como la garrocha de Joaquín Buendía vivir como este Rodríguez tan socialista y tan radical. Lo de vivir de Rodríguez hay que revisarlo en el diccionario de modismos. El que se quedaba en Madrid a vivir de Rodríguez durante el verano sentaba plaza de abrir latas de fabada Litoral y de hacerse la cama. El que se queda a vivir de Rodríguez en La Moncloa vive como un marqués. España ahora sí que va bien, según la tesis del editor Lara. No iba tan bien en tiempos de Aznar, cuando el inquilino de La Moncloa tenía que pagarse unos viajes horrorosos y unos madrugones de muerte. Un Gobierno que no dé para que su presidente se levante a las once de la mañana y se quede en casita cuando le plazca, ni es Gobierno ni es nada. A juzgar por lo poco que la dobla Rodríguez, ahora es cuando España va bien de verdad. Ahora es cuando Luis Cernuda es el poeta de cabecera de Presidencia. Aznar presumía de leerlo; Rodríguez lleva a la práctica sus poemas. Por ejemplo, Estoy cansado Estar cansado tiene plumas, tiene plumas graciosas como un loro, plumas que desde luego nunca vuelan... Con lo políticamente correctas que son las plumas, además. Así que de volar a Polonia, ni mijita. Los dormilones de España, los perezosos, los indolentes, nos sentimos plenamente identificados con el presidente cansado, con el bello durmiente de La Moncloa. Rodríguez se permite el lujo de dormirse en los laureles del 14- M. El 14- M dijo Sema y se durmió. Ese sueño empezó en la jornada de reflexión, como en el anuncio de las palabras con la sílaba flex Reflexión, y, ¡hala! al poder, para quedarse tan destroncadito como los apóstoles de la Oración en el Huerto. Presidente Lunis. Le dice un asesor que tiene que tiene que meterse en carretera para ir a Polonia y se pone a cantar: Buenas noches, hasta mañana, los Lunis y los presidentes nos vamos a la cama Y a los polacos, que les den por lo que rima. Ya digo: como un marqués. Como el Marqués de Villar del Tajo, el inolvidable novelista Manuel Halcón, que un día que almorzábamos en Sevilla quisimos llevarlo tras el café a Itálica, para enseñarle las nuevas excavaciones arqueológicas. Aunque Itálica está a sólo seis kilómetros, Halcón nos dijo con su suprema indolencia: ¿A Itálica ahora? Mira, yo ya no estoy para meterme en carretera... Como España es tan buen negocio que da para levantarse a las once de la mañana, este socialista radical que vive como un marqués no está para meterse en carretera. ¿Polonia, los fondos de cohesión, la Unión Europea? A él, plim: él duerme en Pikolín. Ya lo dijo Goya: El sueño de la razón engendra monstruos