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ABC SÁBADO 18 12 2004 Los sábados de ABC 115 VIVIMOS COMO SUIZOS ROSA BELMONTE EL BAZAR DE LAS FRUSLERÍAS Navaja suiza muy completita, con memoria USB AP Durante estos días, ésta es la casa de Papá Noel en Madrid. Más de 500 la toman al asalto Bien por Santa Claus (y los Reyes Magos) POR EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL EN LONDRES En defensa de Santa Claus podría haberse titulado este artículo si no fuera porque podría entenderse como una toma de partido por el personaje de barbas blancas y trineo de renos en detrimento de los Reyes Magos. Pero las conclusiones del Real Colegio de Psiquiatras del Reino Unido sirven para las dos tradiciones. En su último boletín, los psiquiatras llaman a los padres a cultivar la creencia en Father Christmas (Papa Noël es la terminología francesa; Santa Claus- -San Nicolás- -es la originaria, que parte de la leyenda germánica) porque es una excelente forma de enseñar a los niños los conceptos de bondad, caridad, familia y consideración hacia los demás. En un mundo en el que muchos valores están en cuestión, la figura del barrigudo y bonachón hombre de las nieves supone un poderoso instrumento de formación moral para los niños Frente a teorías psicoanalistas que denuncian el desengaño al que se ven abocados los pequeños cuando descubren la verdad sobre Santa Claus, que a su juicio socava la confianza de los menores hacia sus padres, el Psychiatric Bulletin asegura que el mito navideño no perjudica, sino que fomenta el trato amable y la cooperación De acuerdo con la doctora Lynda Breen, cuando los niños descubren la verdad reaccionan de manera positiva, y son los padres los que ven con tristeza que ya no pueda mantenerse la magia de la creencia en Father Christmas. Santa- -como se le denomina muchas veces en los países anglosajones- -es un símbolo de esperanza y creer en él enseña a los niños el valor de modelos, de los lazos familiares y de compartir escribe Breen, del departamento de psiquiatría del hospital Alder Hey de Liverpool. Y añade: si las familias permiten que Santa y todas sus galas se fundan en la oscuridad, podemos denegar a futuras generaciones una fantasía valiosa para su desarrollo cognoscitivo y social El tema ha merecido hasta un editorial de The Times que ha dado la bienvenida al informe porque supone una oportuna respuesta a los nefastos revisionistas de Santa que divulgan ingratas teorías que lo asocian con los peligros de engañar a los niños The Times lamenta que en dos geriátricos británicos para pacientes con demencia y problemas de memoria se haya prohibido la presencia de Santa Claus por temor a que éste trate a los ancianos como si fueran niños, sin la dignidad que requieren. Lo han denunciado varias enfermeras porque Father Christmas es, para muchos pacientes, lo más estimado de las celebraciones navideñas. Una encuesta del Real Colegio de Psiquiatras indica que la mitad de los consultados plantean la necesidad de una puesta al día del atuendo y transporte de Santa Claus. The Times advierte que el personaje requiere sólo una modesta modernización ya que aún es capaz de colarse en todas las casas a pesar de los sofisticados sistemas que ahora protegen muchos hogares. a condenada belleza del mundo (utilizo el fantástico título de Luis Martín Santos) debe de ser eso que sale en las revistas frívolas o en los periódicos serios en vísperas de la llamada Navidad. El muestrario de naderías es impresionante. Un casco para la moto de Bottega Veneta (el de Prada cuesta menos de la mitad) una correa para el móvil de Swarovski ¿para sacarlo a pasear? o una bicicleta plegable Bromton. Vale cualquier cosa de utilidad vagamente discutible de las que ahora se reproducen en fotografías a todo color ¿podrían ser a medio color? Hay un objeto que últimamente me tiene fascinada (una es así de simple) y es el analizador de llantos. Un aparato que colocado junto a la cuna del niño registra sus lloros y determina su motivo (aburrimiento, hambre, malestar, estrés, sueño) Pero no tengo niños. También existe un limpiador ultrasónico de dientes postizos. Pero no gasto dientes postizos (aunque tengo más probabilidades de tener dientes postizos que niños) Da igual, también sirve para limpiar gafas de sol o joyas (que tampoco tengo; creo que es más fácil que tenga niños que joyas) Hay más. Una navaja suiza con memoria USB. O sea, que, además de sacar una navaja, una lima con destornillador, un bolígrafo, una linterna o unas tijeras, se extrae una memoria de datos USB. Olvídate de llevarla en el avión, claro (para el avión hay una versión de navaja suiza que no es navaja porque no hay nada que pinche o corte) Me lo pido todo. Con semejante bazar de las fruslerías al alcance de la mano, el sentimiento de culpa de la consumista compulsiva debería acentuarse en estas fechas. Pero no, lo cierto es que es durante el resto del año cuando la culpa consume, porque entonces te compras esas cosas para uso personal e intransferible. En esta época tan entrañable se trata de regalos, con lo que aquí servidora se convierte en un desecho de virtudes tratando de compartir la avaricia con sus allegados. Ya sabemos (se lee en Elogio de la culpa que la culpa suele acompañar al ser humano (lo de ser humano es por no decir al hombre y a la mujer que una culpa excesiva es inaguantable pero que la ausencia de la misma hunde entre la canalla. Véase a los psicópatas, que no sienten culpa. Yo alguna vez he querido ser psicópata. Tienen fama de inteligentes y, qué quieren, no tener culpa es mucho mejor que no tener papada (bueno, no sé) El problema es que a los psicópatas siempre acaba pillándolos la policía con unas pintas que no le deseo a nadie para salir en los papeles. Pero me temo que entre ser psicópata y consumista sin criterio tampoco es que haya mucha diferencia. Hace poco me he comprado una momia hinchable de tamaño natural y todavía no sé por qué. L