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ABC SÁBADO 18 12 2004 Sociedad 63 Salud INMUNOLOGÍA CALEIDOSCOPIO JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ- RÚA Cuatro curaciones de niños burbuja avalan la eficacia de la terapia génica Nacieron sin defensas y hoy ya no necesitan ningún aislamiento especial últimos cuatro años se han tratado con éxito 18 enfermos con esta técnica, que utiliza un virus como vehículo para un gen que corrige este síndrome N. R. C. MADRID. La terapia génica cosechó hace cuatro años su primer éxito al curar a dos niños franceses de menos de un año que estaban condenados a vivir en una burbuja aislante, a salvo de infecciones. Padecían una grave enfermedad hereditaria que les condenaba a vivir sin defensas inmunitarias. Un estudio británico, que se publica hoy en la revista médica The Lancet documenta nuevas curaciones en pequeños de 10 a 33 meses con este desorden genético. Estos cuatro nuevos casos elevan a 18 el número total de pacientes tratados con éxito con esta estrategia, por lo que los investigadores del Instituto de Salud Infantil de Londres consideran que quedan pocas dudas de que la terapia génica pueda restaurar la inmunidad cuando existe un síndrome de inmunodeficiencia severa combinada (SCID) o síndrome del niño burbuja En la investigación participaron cuatro niños, dos de 10 meses, uno de 4 y el último de más de dos años. A todos se les extrajeron células madre de su médula ósea para introducir en ellas una versión correcta del gen que está ligado a la enfermedad. El vehículo pab En los NUEVE FACTORES DE RIESGO ra la transferencia fue un virus implicado en un tipo de leucemia. Una vez tratadas en laboratorio, las células madre fueron inyectadas a los niños, que empezaron a producir las células inmunitarias que protegen contra las infecciones. Adrian Thrasher, coordinador del estudio, asegura que con el tratamiento todos los niños produjeron anticuerpos y se restauró el sistema inmunológico. En dos niños la recuperación total no se logró antes de dos años. Pero, al final, todos los pacientes volvieron a casa y pudieron llevar una vida normal, sin restricciones señala. Un dato importante es que no se ob- servó ningún efecto secundario de interés durante o después del tratamiento, aunque con un número tan pequeño de pacientes es difícil afirmar que la terapia no puede propiciar el desarrollo de leucemia. Algo más que una posibilidad después de que el Hospital Necker de París tuviera dos casos de leucemia de los once que en este centro trataron con terapia génica. Junto al estudio británico, The Lancet publica un comentario de Marina Cavazzana- Calvo del Hospital Necker donde defiende la terapia génica, a la vista de los resultados de este último estudio y de investigaciones previas. N NEUROLOGÍA Los marcapasos reducen la mortalidad en ataques epilépticos ABC MADRID. La interrupción del ritmo cardiaco es una de las consecuencias menos conocidas de los ataques de epilepsia que pueden provocar muertes inexplicables en estos enfermos, Médicos del Instituto de Neurología de Londres consideran que la colocación de marcapasos podría ser el mejor salvavidas para determinados pacientes. En la revista The Lancet afirman que implantar estos ingenios reduciría la mortalidad durante las crisis epilépticas. A esta conclusión llegaron tras estudiar a veinte pacientes con epilepsia a los que se les implantaron marcapasos. Durante el experimento, que duró 22 meses, se registraron sus ritmos cardiacos durante 377 accesos de epilepsia. En 16 de los pacientes la frecuencia cardiaca durante el ataque excedía los 100 latidos por minuto. Cuatro pacientes tenían bradicardia o periodos de asistolia (inactividad cardiaca) y se les insertó un marcapasos de forma permanente. ueve son, a juicio de los especialistas, los factores que están relacionados con el riesgo de padecer un infarto de miocardio. Sin embargo, son fácilmente modificables y se podría predecir el 90 por ciento de estos episodios cardiovasculares. En las conclusiones de un estudio científico realizado por investigadores canadienses y publicado en The Lancet se subraya que el riesgo de padecer un infarto de miocardio no varía en función de la raza ni del lugar geográfico en que se habite, sino que está relacionado con la presencia de los siguientes factores de riesgo: tabaquismo; niveles elevados de lípidos; tensión arterial alta; obesidad; estrés; falta de ejercicio; depresión; dieta insuficiente en frutas y vegetales y consumo de alcohol. En este estudio que lleva por nombre Interheart los científicos involucraron a unos quince mil pacientes de ambos sexos que habían sufrido un infarto y a otro número similar de personas sin antecedentes de enfermedad cardiovascular. De esos nueve factores de riesgo, las alteraciones en los niveles de colesterol y más concretamente del aumento del LDL y descenso del HDL junto con el tabaquismo son, a juicio de los científicos, los que tienen mayor relevancia.