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60 Sociedad SÁBADO 18 12 2004 ABC Salud Los españoles triplican en diez años el consumo de antidepresivos y doblan el de tranquilizantes Las autoridades sanitarias británicas piden a los médicos que reduzcan un 70 %l as prescripciones b Siete de cada diez bajas laborales en nuestro país provocadas por los trastornos depresivos se conceden durante los meses de otoño e invierno GONZALO ZANZA MADRID. Los antidepresivos se han convertido en todo el mundo en la familia de medicamentos con mayor crecimiento en ventas. España no es ajena a esta tendencia que tiene su máxima expresión en Estados Unidos. No en vano, los españoles han triplicado, en tan sólo diez años, el consumo de antidepresivos y casi duplicado el de tranquilizantes. En 1994 se vendieron 7.285.182 envases de antidepresivos, en 1999 se dobló la cifra con un total de 14.555.311 y en 2003 se recetaron 21.238.858 envases. Estas cifras, facilitadas por el Ministerio de Sanidad, sólo recogen las ventas realizadas a los pacientes del Sistema Nacional de Salud y no integran las que los psiquiatras prescriben en sus consultas privadas. No sólo los antidepresivos se han convertido en uno de los tesoros de las farmacéuticas, sino también los tranquilizantes. En 1994 se suministraron 22.569.379 envases, cinco años más tarde 31.074.350 y en 2003 un total de 38.184.415. Los trastornos depresivos son uno de los motivos de consulta más frecuentes en Atención Primaria. La Organización Mundial de la Salud constató en un ensayo, realizado en catorce países, que hasta el 10 de los pacientes que acuden a sus ambulatorios pueden padecer depresión, porcentaje que también se acepta para el caso español. Según un estudio publicado en la Revista Española de Salud Pública es una de las principales cargas sanitarias como consecuencia del impacto social que provoca, del elevado precio del tratamiento, el alto índice de suicidios, las altas tasas de cronicidad (15- 20 y el incremento de la mortalidad debido a su asociación con enfermedades crónicas Evolución de los tranquilizantes Número de envases 38.184.415 (2003) Evolución de los antidepresivos Número de envases 21.238.858 (2003) 22.596.379 7.285.182 (1994) 1994 Aumentan los casos La prevalencia de la depresión cada vez es mayor. Una investigación presentada en el último congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia (semFYC) determinó que el 70 de las bajas laborales por depresión se conceden en los meses de otoño e invierno. El perfil del paciente que solicita la baja laboral por depresión responde al de una mujer de entre 30 y 55 años de edad, con un bajo nivel socio- económico y educacional, escaso nivel de autoestima, deficiente soporte social e interrelacional y antecedentes familiares de depresión. La pérdida de un ser querido, las separaciones y un entorno social conflictivo tienen un efecto mucho mayor en personas psicológicamente débiles, lo que se refleja en la mayor demanda de bajas laborales comenta Marta Torres, coordinadora de este trabajo. Torres determinó que los problemas de salud mental más frecuentes en Atención Primaria eran la depresión (68 seguido por la ansiedad (12 trastornos mixtos ansioso- depresivos (95) la distimia o la alteración de la afectividad (2 y otras alteraciones de la personalidad asociados, por ejemplo, al abuso de sustancias tóxicas. Según este mismo estudio, el 55 de los pacientes con depresión tienen Una variación genética predice en un 60 de los depresivos el beneficio que puede obtenerse de los fármacos más de 40 años y, en su mayoría, son mujeres. Marta Torres considera que los trastornos del estado de ánimo, fundamentalmente la depresión, constituyen un gran problema de salud pública: Son muy frecuentes y conllevan una importante morbilidad, tanto directa, como es el caso del suicidio, como indirecta. De esta última son ejemplos el absentismo, la incapacidad laboral o el aumento del gasto sanitario indica. Los procesos depresivos se incrementan considerablemente durante los meses de otoño e invierno, aunque como señala María Jesús Cerecedo, coordinadora del grupo de salud men- tal de la semFYC, sólo uno de cada diez pacientes llega a las consultas de psiquiatría. Eso supone que los médicos de familia detectamos y resolvemos en el primer nivel asistencial el 90 restante, asumiendo su tratamiento y control asegura. Entre los motivos de derivación al psiquiatra están, entre otros, el intento de suicidio, los signos psicóticos o de síndrome confusional, el trastorno de la personalidad; el episodio depresivo como parte de un trastorno bipolar, la depresión recurrente y crónica, la falta de respuesta al tratamiento, cuando hay circunstancias sociales de alto riesgo y, finalmente, por petición expresa del paciente. Durante los últimos diez años, de forma paralela al crecimiento de las ventas de antidepresivos y tranquilizantes, se ha producido un importante aumento del diagnóstico de la depresión que antes estaba infradiagnosticada. De la misma forma, las sociedades mé-