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30 Internacional SÁBADO 18 12 2004 ABC El Likud y los laboristas pactan un Gobierno citado con la Historia b La izquierda controlará ocho ministerios, aunque las carteras más importantes (Defensa, Exteriores y Finanzas) seguirán bajo las riendas del partido de Sharón J. CIERCO JERUSALÉN. Estaba tan cantado que ni siquiera el comienzo del sabat que todo lo frena en Israel, aunque sea por unas horas, ha retrasado el anuncio oficial. Ariel Sharón, 76 años, y Simón Peres, 81, se reparten el poder para citarse, a una edad ya más que avanzada, con una Historia que han protagonizado a lo largo de las últimas décadas en Oriente Próximo. Nada más y nada menos que 157 años suman entre los dos. Pero aseguran estar en plena forma para llevar a cabo, el primero como jefe del Ejecutivo, el segundo como su mano derecha ahora que han cerrado el acuerdo para la formación de un Gobierno de Unidad Nacional exigido por la mayoría de la población, la histórica evacuación de Gaza. Varias discrepancias habían surgido en los dos últimos días entre los negociadores de ambos partidos. Más personales, más de forma que de fondo, que de objetivos. Superados los recelos entre el primer ministro, por ejemplo, y la baronesa laborista, Dalia Itzik, se llegó al compromiso esperado. El cadáver de un joven palestino era evacuado ayer hacia un hospital del campo de refugiados de Jan Yunis AFP La operación Hierro naranja deja seis muertos en una Gaza al rojo vivo Abu Mazen advierte que Ariel Sharón es un obstáculo para la paz desaparecen al venirse abajo en Rafah, junto a la convulsa frontera con Egipto, un túnel utilizado para el contrabando de armas JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Nuevos tiempos para viejos hechos. Recientes palabras para antiguas prácticas. Esperanzas precipitadas, optimismo generalizado a los pies de los carros de combate, las excavadoras, los blindados, los helicópteros artillados... La misma Gaza de siempre, al rojo vivo, al rojo sangre, para la enésima operación militar israelí, a Hierro naranja Y todo esto, lo mismo de siempre, lo mismo que antes, sin el de siempre, sin el de antes... Con Yaser Arafat, muerto y enterrado. b Cinco palestinos Objetivo: la evacuación de Gaza Los laboristas, que no están de acuerdo en la política económica, social, educativa, exterior, medioambiental o religiosa del Likud, se suman al Gobierno por una sola razón: garantizar con este pacto la evacuación el próximo verano de los 21 asentamientos judíos de Gaza y de 4 aislados de Cisjordania. Y de paso intentar que Arik como se conoce por estos lares al primer ministro hebreo, se atreva a dar un paso más hacia el epicentro de la Historia y acepte trasladar esa evacuación también a un conjunto suficiente de colonias en la Cisjordania ocupada. A cambio de tan imprescindible colaboración, mucho más tras la negativa de los ultraortodoxos del Shas de compartir tareas y deberes gubernamentales, los laboristas recibirán ocho ministerios (entre ellos Interior, Vivienda, Comunicaciones, Infraestructuras) mientras que su líder, Simón Peres, ascenderá hasta la vicepresidencia primera del Ejecutivo y se convertirá, de hecho y en la práctica, en el número dos del Gabinete. El acuerdo será firmado mañana. Después, unos y otros unirán sus esfuerzos con la vista puesta en Gaza y su evacuación. Apenas unas horas después del discurso de Ariel Sharón en el Foro Internacional de Herzliya, junto a Tel Aviv, en el que calificaba el año 2005 de oportunidad histórica para la paz en Oriente Próximo tras la muerte de Arafat el Ejército israelí lanzaba su operación de castigo más dura contra la Franja de Gaza desde el 11 de noviembre. El escenario, el denso campo de refugiados de Jan Yunis, desde donde en las últimas horas, en los últimos días, los milicianos palestinos habían llevado a cabo diversos ataques con granadas de mortero contra posiciones militares israelíes cercanas a asentamientos judíos, que habían provocado una veintena de heridos de diversa consideración. De ahí que el Tsahal pusiera el hierro a calentar y sin esperar a que estuviera rojo del todo, valía el anaranjado, el mismo color de las colonias ju- Cinco mil proyectiles de mortero contra Gush Katif J. C. JERUSALÉN. Ariel Sharón los quiere sacar de allí el próximo verano. Ellos, más de 7.000, no se quieren ir. Pero Gush Katif, el bloque de asentamientos judíos de la Franja de Gaza, no está día a día en los papeles sólo por la evacuación de colonos y soldados. También aparece con una frecuencia alar- mante en las primeras páginas de los diarios hebreos por la lluvia de cohetes Qassam sobre sus viviendas, sus invernaderos, sus patios de recreo, sus escuelas y tiendas, levantados todos en territorios ocupados por la fuerza. Cinco mil proyectiles caseros, se dice pronto, se cuentan despacio, han caído sobre Gush Katif en los últimos cuatro años de Intifada. Cuatro personas perdieron la vida, la última una trabajadora tailandesa hace sólo unos días; un centenar resultó herido; decenas de casas fueron dañadas. En la actualidad, el promedio de cohetes lanzados es de cuatro diarios. días de Gush Katif, lo ponía en posición para entrar a saco en Jan Yunis. Y allí, como antes, como siempre, sin el de antes, sin el de siempre, los guerrilleros palestinos resistían a tiro limpio, con proyectiles anticarro incluidos, la ofensiva israelí. Y como antes, como siempre, sin el de antes, sin el de siempre, los muertos se contaban uno a uno, hasta seis en un principio, con una quincena de heridos graves, con una decena de casas demolidas, con centenares de personas a la carrera, con sus hijos en brazos y sus ancianos a cámara lenta, huyendo de esas viviendas que no sabían si volverían a ver en pie. Y Mahmud Abbas (Abu Mazen) sustituto potencial hasta las elecciones del 9 de enero, del de antes, del de siempre, se puso serio, como el de antes, como el de siempre, y llegó a la misma conclusión que manejaba desde hace tiempo el de antes, el de siempre: Ariel Sharón es un obstáculo para la paz Abu Mazen no lo dijo tan sólo por la operación Hierro naranja que también, sino por esas palabras de Herzliya en las que Sharón anticipó ya el final, a su gusto y conveniencia, de las hipotéticas conversaciones de paz que deberían reanudarse tras los comicios presidenciales palestinos. No fueron los únicos muertos del día. En otro incidente, tampoco nuevo, tampoco el último, un túnel para el contrabando de armas se vino abajo en Rafah con cinco palestinos en su interior. Con Gaza al rojo vivo, con Gaza al rojo sangre. Con el Hierro naranja y una decena de muertos, entre unas y otras casas demolidas y túneles derrumbados. Como antes, como siempre; sin el de antes, sin el de siempre.