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ABC SÁBADO 18 12 2004 Internacional 29 CUMBRE DE LA UE Los Veinticinco mantienen su división ante el debate presupuestario en la Unión España y Polonia asumen un texto en el Consejo que deja las espadas en alto que haya un trato preferente para los países de la Ampliación, pero no logra la gradualidad en la retirada de los fondos de cohesión para nuestro país LUIS AYLLÓN. ENVIADO ESPECIAL BRUSELAS. Las espadas se mantienen en alto, a la espera de que bajo la presidencia luxemburguesa, que comienza el 1 de enero, se empiece a entrar en los detalles de las negociaciones sobre las perspectivas financieras de la UE en el periodo 2007- 2013. El Gobierno español consiguió evitar que las conclusiones del Consejo Europeo establecieran un trato de favor para la recepción de ayudas por los países que acaban de entrar en la Unión, pero no pudo incluir, por el momento, que se acepte el principio de gradualidad para la retirada de los fondos de cohesión que recibe España. Madrid ya había expresado su oposición a que se recogiera, como había propuesto la presidencia holandesa, una referencia a las especiales necesidades de los nuevos Estados en tanto no se recogiera también una alusión al problema que se plantea a nuestro país si deja de percibir de golpe las cantidades que recibía a través de los fondos estructurales. En los últimos días, los Gobierno de España y Polonia mantuvieron conversaciones para tratar de encontrar un texto que pudiera ser aceptado también por el resto de los países y, sobre todo, por los contribuyentes netos, entre ellos Alemania y Holanda, decididos a recortar drásticamente sus aportaciones. Finalmente, se llegó a un texto en el que se trata de conjugar las demandas de unos y de otros, pero sin prejuzgar las futuras negociaciones. El propio b Zapatero evita primer ministro holandés, que presidía el Consejo Europeo, advirtió que los intereses de cada uno son muy divergentes y añadió que en el futuro no habría que hablar tanto de cantidades como de prioridades a financiar. Lo cierto es que el punto relativo al presupuesto comunitario señala que habrá que llegar a un acuerdo que permita proporcionar los medios financieros para hacer frente de manera eficaz y equitativa a los retos futuros, incluyendo aquellos que resulten de las disparidades en el nivel de desarrollo de la Unión una redacción que Zapatero considera razonable y en la que destaca la asunción del principio de equidad, que España reclamaba, para dejar claro que el coste deberá ser repartido entre todos, y que alude veladamente al llamado efecto estadístico que hace que algunas regiones españolas dejen de ser elegibles para recibir fondos estructurales a consecuencia de la entrada en la UE de otros Estados más pobres. Chirac, Zapatero y Annan, en la foto de familia de la cumbre de Bruselas REUTERS De 44.000 millones de euros a 9.000 De momento, sin embargo, no consigue España que se acepten sus demandas de dejar de percibir las ayudas de cohesión de manera gradual y no bruscamente, ya que según la propuesta de la Comisión Europea, nuestro país pasaría de percibir 44.000 millones de euros en siete años a sólo 9.000 millones. En cualquier caso, Zapatero confía en que podrá lograr sus objetivos en una negociación que- -aventuró- será intensa y señaló que ya hay andado parte del camino con algunos países importantes en el debate sobre las perspectivas financieras en alusión a Francia y Alemania, sin concretar más detalles. Precisamente, ayer Zapatero desayunó con Jacques Chirac y Gerhard Schröder en Bruselas. Plan de acción antiterrorista A. SOTILLO BRUSELAS. Los líderes de los Veinticinco aprobaron ayer, sin discusión, un ambicioso plan de acción antiterrorista que incluye la lucha contra organizaciones benéficas que financian el terrorismo o la inclusión de una cláusula antiterrorista en los acuerdos de cooperación con otros países. Las complicadas negociaciones con Turquía robaron tanto tiempo a la cumbre que, al final, hubo que prescindir del debate formal en el que estaba previsto que intervinieran el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el primer ministro británico, Tony Blair. En todo caso, el plan de acción ya contaba con el previo acuerdo de los líderes, que han pasado del frío escepticismo anterior al 11- S a la convicción de que la cooperación antiterrorista es cuestión de supervivencia. Zapatero se felicitó por la adopción del plan, del que dijo que responde a las necesidades que plantea el Gobierno de España y del que destacó que no se limite a la cooperación entre Estados, sino que incluya también la acción en las políticas comunes.