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16 Nacional LAS NEGOCIACIONES SOBRE EL PEÑÓN SÁBADO 18 12 2004 ABC Rajoy exige a Zapatero que explique en el Congreso el pacto humillante para España sobre Gibraltar El PP estudia jurídicamente si el acuerdo del Gobierno es legal b Recuerda que los Ejecutivos de González mantuvieron el conflicto dentro del más estricto ámbito bilateral, sin reconocer ningún derecho de autodeterminación CRISTINA DE LA HOZ MADRID. La decisión del Gobierno de formalizar con el Reino Unido un foro de diálogo sobre Gibraltar, en el que se sentará la colonia en igualdad de condiciones, provocó ayer un airada reacción de Mariano Rajoy. Su primera valoración de urgencia, realizada desde Bruselas, cuando habló de un desatino más de la política exterior se convirtió ayer en una carga de profundidad contra una decisión que supone, dijo, una humillación para los españoles al tiempo que exigió la comparecencia del jefe del Ejecutivo en el Congreso y dudó de la legalidad de un acuerdo que puede romper tratados internacionales vigentes. Rajoy, ya en Madrid, convocó una rueda de prensa urgente después de conocer por los medios de comunicación, dijo, este acuerdo con el Reino Unido, aunque su partido tenía constancia del mismo la noche del miércoles. Estamos ante un contencioso entre dos naciones soberanas que dura 300 años comenzó Rajoy a modo de introducción para añadir que se trata, pues, de un conflicto bilateral en el que Gibraltar, tal y como está especificado por las propias Naciones Unidas, es una colonia. Otro apunte histórico: el Tratado de Utrecht establece que si el Reino Unido hace cesión de su soberanía, ésta será restituida a España. No se reconoce pues, el derecho de autodeterminación de Gibraltar. Malestar español por una visita de 16 senadores de EE. UU. al Peñón L. A. BRUSELAS. El director general para Europa y América del Norte, José Pons, transmitió ayer al encargado de Negocios de Estados Unidos, Robert Manzanares, el malestar del Gobierno por el hecho de que un grupo de dieciséis senadores estadounidense haya visitado oficialmente Gibraltar sin que las autoridades españolas tuvieran conocimiento previo de ello, según indicaron fuentes diplomáticas. Los senadores, ocho de ellos en activo y otros ocho jubilados, pertenecientes a los Comités Legislativo y de Defensa, llegaron al Peñón procedentes de Italia y sin sobrevolar territorio español, y permanecieron en la colonia por espacio de cuatro horas, durante las que mantuvieron un almuerzo con el gobernador. La visita en sí no ha molestado en España, ya que se trata de una actividad normal entre países aliados, pero sí ha provocado extrañeza el hecho de que la Embajada norteamericana no comunicara al Ministerio de Exteriores una visita de ese nivel. Hace cinco años, España protestó a los norteamericanos porque otro grupo de senadores quería viajar desde Rota a Gibraltar. festó, pensar que esto sirve para algo. Lo único que hace es debilitar a nuestro país en Europa y en el resto del mundo sentenció. El PP está dispuesto a retirar una proposición no de Ley que se debería debatir en el Congreso el próximo martes para dejar hueco a Zapatero y que se explique. En todo caso, el líder popular tiene previsto plantear esta cuestión durante el pleno informativo sobre el Consejo Europeo en el que comparecerá el presidente del Gobierno, también el martes. Asimismo desea que el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, acuda a la Cámara Baja. Además, para que no queden dudas sobre el deseo del PP de llegar hasta el final, Rajoy también volverá a cambiar su pregunta de la sesión de control del próximo miércoles. Zapatero y Belka se vieron por fin Ejecutivo o de dos señores, Zapatero y Moratinos, porque no me consta que haya pasado por el Consejo de Ministros explicó Rajoy, que reclamó su derecho a haber sido informado por el inquilino de La Moncloa. La posibilidad de un pacto en política exterior se diluye irremisiblemente- con el señor Moratinos es imposible llegar a un acuerdo y toma las decisiones de una manera alocada contra los intereses generales de España sentenció Rajoy- El dirigente popular recordó cómo, en 2002 hubo un acuerdo de cosoberanía (alcanzado por Jacques Straw y Josep Piqué) que no culminó porque el Reino Unido exigió que España cesara definitivamente sus reivindicaciones sobre la colonia. Hemos hecho exactamente lo contrario de lo que siempre mantuvimos. Somos el hazmerreír de toda Europa se lamentó. El mayor espectáculo En un escenario donde la política exterior se ha convertido en el centro de la controversia diaria- -antes fueron el Sahara, la Cumbre Iberoamericana, Fidel Castro o Hugo Chávez, por poner unos ejemplos- -Rajoy se atrevió a decir que, de todo lo que ha pasado, estamos ante el mayor espectáculo de la política exterior española hasta el punto de que los populares llegan a dudar de la legalidad del cambio de actitud respecto a Gibraltar. De este modo, el PP estudiará si el nuevo acuerdo con el Reino Unido vulnera el ordenamiento jurídico español El líder popular dice albergar serias dudas de que el llamado Proceso de Bruselas (bajo el que se negociaba la soberanía) se pueda cambiar por una determinación del Gobierno sin pasarlo a consideración de las Cortes. Ésta es una decisión unilateral de un Constante española Sobre esas premisas han actuado a lo largo de la historia española todos los gobiernos y todos los partidos políticos- -incluidos los anteriores ejecutivos del PSOE- y ahora se rompe de una forma irresponsable una constante en la política española Rajoy no ahorró en críticas cuando, además de humillante calificó el nuevo acuerdo sobre Gibraltar de gravísimo error e irresponsabilidad manifiesta En este sentido, explicó que el Gobierno español ha dado satisfacción a las exigencias de la colonia, de modo que el derecho de veto se convierte en un lastre para la reivindicación de nuestro país. Tras criticar que el presidente del Gobierno no consultó este cambio de rumbo con nadie subrayó que se trata de una cesión a cambio de nada puesto que es una ingenuidad, mani- Morán, en 2001: Unos pocos no pueden vetar a dos Estados BLANCA TORQUEMADA MADRID. Aceptar el derecho de veto de los gibraltareños en el contencioso de la Roca va mucho más allá del pretendido afán de crispar atribuido por el Gobierno a una oposición cuyos argumentos, en este caso, confluyen con los más elementales principios del Derecho Internacional y con las tesis incontestables de voces del propio socialismo español como la del ex ministro de Asuntos Exteriores Fernando Morán, quien, en el curso de las negociaciones de José Piqué con Jack Straw en 2001, aportaba a ABC datos esclarecedores. Enunciaba razones ju- rídicas que no sólo atañían a España, sino también al otro Estado en conflicto, el Reino Unido: Es inaceptable- -dijo- -que la opinión de los gibraltareños sea vinculante, porque eso supone en la práctica una inclinación a aceptar un veto ciudadano, una posibilidad rechazada por el propio Parlamento británico en el Informe Kershaw según el cual los gibraltareños tienen derecho de autodeterminación sobre sus legítimos intereses, pero no sobre cuestiones de soberanía. En ese documento aprobado por la Cámara de los Comunes quedó bien claro: unos pocos miles de personas no podían ejer- cer derecho de veto sobre la política exterior británica De modo que apelar a la voluntad de los llanitos le ha servido al Reino Unido a lo largo de los últimos años como maniobra dilatoria, no como premisa aceptable. Hubo precedentes de transigencia española en las negociaciones de Lisboa (1980) cita en la que nuestro Gobierno acató una mención a la voluntad de los gibraltareños Eso sí, en ningún caso al veto Un supuesto también contrario a la doctrina de la ONU sobre descolonización, resumida en su célebre Resolución 1415, la conocida en el ámbito diplomático como la catorce- quince Otros alertan sobre el abismo al que se asomará España si legitima el hecho de que una parte decida por un todo. Los separatismos tripartitos o periféricos se aprestarían a tomar nota.