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14 Nacional LOS ATENTADOS DEL 11- M LA VOZ DE LAS VÍCTIMAS SÁBADO 18 12 2004 ABC Pilar Manjón vive en una nube de la que quiere bajar cuanto antes y desaparecer. Pasará las Navidades lejos de las luces de Madrid y de los focos que la han perseguido desde su comparecencia en el Congreso. Después, seguirá luchando con ahínco por las víctimas Mi fama es efímera, pero espero que el mensaje de las víctimas perdure siempre TEXTO: MIGUEL ÁNGEL BARROSO FOTO: IGNACIO GIL MADRID. Cuarenta y ocho horas después, el recorrido parece el de toda una vida. De repente, los focos pisándole los talones, enferma del sarampión de una fama no deseada. Cientos de mensajes y de llamadas al móvil, de entrevistas. Cientos de personas extrañas que la miran con total familiaridad, como si pensaran: Anda, si es Pilar Me veo en los sitios como si me hubiera marchado de ellos. Son demasiadas emociones. Estos últimos días han sido una auténtica locura. Estoy abrumada. Nunca me había visto en otra igual. No quiero ningún protagonismo, porque me limité a poner la cara y la voz a las víctimas de los atentados de marzo. Me veo en las portadas de los periódicos, y casi... ni me reconozco Rota su relación con lo cotidiano, a Pilar Manjón, portavoz de la Asociación de Afectados del 11- M, le asalta un sentimiento de culpa. Llevo varios días sin atender a nuestros heridos. Tuve que aplazar una reunión con unos inmigrantes que necesitaban que les gestionara los papeles de las ayudas. Eso me pesa. La fama y los flashes durarán dos días, la prensa se olvidará de mí, pero espero que el mensaje de las víctimas perdure para siempre da, por su hijo Daniel y por los otros 191 fallecidos. Después del miércoles, el dolor y la impotencia son los mismos, pero ya no los tragamos con la misma bilis señala. En este momento, más que nunca, las víctimas debemos tomárnoslo con calma, meter las manos en el barro del sufrimiento, porque queda muchísimo por hacer. Las portadas y las entrevistas están bien, pero no deben desviarnos del objetivo último, la búsqueda de la verdad y de la justicia Iván tiene 23 años y le falta el último cuatrimestre para acabar la carrera de Ingeniería Informática. Lo habría conseguido el curso anterior si su hermano no hubiera encontrado la muerte en el cuarto vagón del tren que explotó en la estación de El Pozo. Aquello le destrozó. El 15 de diciembre, su madre hablaba en el Congreso, pero no quiso cambiar sus costumbres, así que cogió los libros y se marchó a la Universidad con la oreja pegada al transistor. Me puso quinientos mensajes en el móvil diciéndome te quiero comenta Pilar. Cuando llegué a casa, me estaba esperando. Me dijo: ¿Lo ves, mamá. Estaba seguro de que lo ibas a hacer muy bien por la memoria de Daniel Nos vamos a dedicar a no existir Tormenta de emociones Antes de que su discurso en la comisión del 11- M sonara como un aldabonazo en incontables conciencias, Pilar echaba una mano en la asociación, en gran parte como terapia a tantos meses de postración en el sofá de su casa, donde bebió lágrimas amargas, perdió peso y se convirtió en una vieja de 46 años Los últimos quince días fueron de una actividad frenética. Doce personas trabajaron en la redacción del documento que Pilar debía leer ante sus señorías. Primero esbozaron el mensaje que querían dar. Después, a quiénes querían destinarlo. Más tarde fueron cayendo las ideas como el granizo. No fue una tormenta, fueron muchas, y muy dolorosas. Hay frases de numerosas víctimas, no sólo de las que nos reuníamos en la asociación para darle forma al texto- -confiesa Pilar- Por ejemplo, lo del deseo de soñar bonito es de un herido que, cada noche, cuando cierra los ojos, sigue viviendo el horror de los trenes de la muerte. Lo pasábamos mal, pero también nos servía para desahogarnos La víspera de la comparecencia, cuando la noche iba cerrándose, los compañeros de Pilar le dijeron que se fuera a dormir. No te preocupes, ya acabamos nosotros Faltaba el último repaso, el último matiz. A la una dieAhora se avecinan días muy duros. El cumpleaños de su hijo fallecido (mañana hubiera cumplido 21 años) la Navidad, el primer aniversario de los atentados... Pilar los ve venir. Tal vez por eso fue tan explícita en el recado a los medios durante su comparecencia. No queremos ver más imágenes luctuosas, por favor. Creo que puede haber un equilibrio entre la libertad de expresión y nuestro deseo De momento, tiene un plan: quitarse de enmedio los próximos días. Muchos de los afectados nos vamos a ir de Madrid durante las fiestas. Duele todo: las luces que engalanan la ciudad, los anuncios televisivos, sí, esos tan populares que dicen vuelve a casa por Navidad Hemos decidido hacer un alto. Nos vamos a dedicar a no existir Tras la catarsis del miércoles y la resaca posterior, Pilar empieza a estar fatigada de vivir en el candelero. Nunca dejará de luchar por la dignidad de las víctimas del 11- M, y, cuando pueda, volverá a su trabajo en la Administración General del Estado porque me lo demanda mi hijo Iván, que no quiere verme más en el sofá consumiéndome Pero ahora mismo anhela sentir la tierra bajo sus pies, regresar al anonimato, al sitio de su intimidad y de sus recuerdos, de su vida cotidiana, donde puede, por fin, reconocerse. El dolor y la impotencia son los mismos, pero no los tragamos con la misma bilis ron por bueno el texto. Me lo pasaron por la mañana en el taxi, camino del Congreso. Me habían hecho una copia con las letras bien grandes, para que pudiera leerlo sin ayuda de las gafas- -sonríe- No le eché un vistazo previo, no hacía falta. Casi me lo sabía de memoria Después, una montaña rusa de emociones, de bajones y remontes, y al final, cuando dijo, ya sin leer, son ustedes mi Parlamento Eviten que vuelva a pasar en nuestro país un atentado tan brutal como el que nosotros estamos sufriendo una sensación de paz consigo misma, de misión cumpli- Las portadas y las entrevistas están bien, pero no deben desviarnos de la búsqueda de la verdad y de la justicia Su alegato fue escrito durante 15 días con aportaciones de muchos afectados del 11- M