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ABC VIERNES 17 12 2004 Espectáculos 65 La edad de George Clooney y otras bromas privadas ROSA GAMAZO OÑATE LOS ÁNGELES. La prensa fue convocada para entrevistar a los protagonistas de Ocean s twelve en Palm Los periodistas nos preguntábamos a qué se debía convocar el encuentro en un lugar tan anodino. La razón: el productor de la película, Jerry Weintraub, tiene una casa allí y ha invitado a los actores (no a los doce, sino a los siete más importantes) a quedarse en su mansión y disfrutar del golf durante el fin de semana. Tras esperar más de media hora a que aparezcan, uno de los organizadores avisa a los periodistas (debe de haber unos ciento cincuenta en la sala del club de golf donde se nos ha reunido) de que que coloquemos las grabadoras y nos sentemos, porque los actores están esperando. Entran George Clooney, con su eterna sonrisa, Matt Damon y Don Cheadle (una curiosidad de las promociones, ya que a pesar de ser probablemente el mejor actor de todo el grupo a ningún medio le interesa) La conferencia de prensa se desarrolla entre risas. Los actores parecen estar de buen humor. Se gastan bromas entre ellos, hablan de lo bien que se lo han pasado, de lo majas que son Catherine y Julia (ausente debido a su embarazo) La edad de Clooney es motivo recurrente. Al parecer, cuando estuvo en Italia le preguntó a una chica qué edad aparentaba y ella le dijo que 50. El Catherine Zeta- Jones Andy García Julia Roberts Matt Damon actor, alucinado (tiene 43) le dijo que si estaba segura; la chica le contestó que quizá 51. La anécdota caló tanto en el actor que Soderbergh decidió incluirla en la película. Tras cuarenta minutos de entrevista, los actores se retiran por donde han entrado. Otros veinte minutos de espera y entran ahora el guapísimo Brad Pitt, Andy García, Catherine Zeta Jones y el productor Jerry Weintraub, que monopoliza las respuestas. Más de lo mismo, qué bien se llevan todos y qué amigos son; más chanzas de Brad Pitt sobre Clooney y su edad; los actores recuerdan la broma que le gastaron al equipo italiano, al que le dijeron que había que dirigirse a Clooney sin mirarle a la cara y llamándole por el nombre de su personaje. Sólo un nubarrón en medio de tanto elogio, cuando alguien pregunta por qué Julia Roberts aparece menos glamourosa que en la primera entrega, a diferencia de Catherine, que parece una modelo. Weintraub niega la evidencia y afirma que Julia es una gran actriz una mujer bellísima y que esos comentarios no son certeros. Ocean s twelve Envoltorio de colorines JOSÉ MANUEL CUÉLLAR A algunos se les ve venir como a los macarrillas ligones de Lloret de Mar: colgantes con cruces en el cuello, gafas de sol con reflejos y pantalones pitillo. Así que fijo que son italianos anclados en los ochenta. Pues a estos también. Ya lo dijo el mismo George Clooney: No íbamos a hacer la secuela, pero dio tanto dinero la primera parte que decidimos juntarnos todos, rebajar las tarifas, pero, eso sí, ir a porcentaje de lo que se recaudara Unos listillos con cara de póker, como en la película en sí. En suma, casi interpretarse a sí mismos. ¿Y el contenido? Bueno, un poco de lo mismo pero con pequeñas variantes. Le quitaron la idea original a un guión que iba dirigido a John Woo (un ladrón europeo enfrentado a otro americano) y sustituyeron al americano por un grupo de once más uno. El resto es similar a la primera, mismo esquema y pocas sorpresas. La resolución es burda y tramposa, como la película en sí, que está basada fundamentalmente (como la primera) en el carisma de tanta estrella concentrada. Francamente, a un tipo como Soderbergh hay que pedirle mucho más que el olor a dólar puro y duro. Director: Steven Soderbergh Intérpretes: Brad Pitt, George Clooney, Matt Damon Nacionalidad: Estados Unidos, 2004 Duración: 120 minutos Calificación: Vale que se le nota el estilo, ese olor a color ocre, a partida de póker caro y elegante, pero también podía haberse molestado en cortar flecos. Por ejemplo, ¿a qué viene de pronto tanto miedo y respeto al personaje de Andy García cuando poco antes lo habían demolido como una marioneta? y además, el desenlace de la trama es de un burdo y cutre que huele a raterillo del Rastro, resolución de tres al cuarto, poco ingeniosa y de navajazo trasero, sin una chispa de talento u originalidad. Claro que hay detalles: cómo Brad enamora a la cámara, la belleza de la Jones o el trazado que Cassel hace del oponente europeo; pero no busquen aquí la hondura, calidad y calado que Soderbergh logró en Traffic porque en esta todo suena a encargo, a un perfil correcto y mucho más a lazos de colorines que a un contenido de altura. Aquí, el vuelo de los doce es rasante. George Clooney, móvil en mano