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34 Internacional VIERNES 17 12 2004 ABC Cuba La disidente Hilda Molina se refugia en la Embajada de Argentina C. de CARLOS. Cuba y Argentina conocerían una grave crisis diplomática si el Gobierno de Néstor Kirchner concediese asilo político a la neurocirujana cubana Hilda Molina, de 61 años, y a su madre, ambas instaladas en calidad de huéspedes en la Embajada argentina desde anteayer. El caso de la disidiente cubana, a la que no se permite salir de la isla desde hace diez años, se ha convertido en un tema personal de ambos gobiernos. Kirchner envió una carta al dictador caribeño, en la que le solicitaba que permitiera viajar a la doctora a Buenos Aires para ver a sus hijos y conocer a sus nietos, nacidos en Argentina. Castro respondió con otra en la que cursaba una invitación a los parientes para que visitaran La Habana. Beduinos árabes israelíes, en el entierro, el pasado lunes, del soldado Hussein Abu Leil, muerto en un ataque palestino AP Estados Unidos Una nieta de Castro adquiere la nacionalidad AFP. Alina Salgado, nieta del presidente cubano Fidel Castro, fue una de las más de 6.000 personas que prestaron juramento como ciudadanos estadounidenses el pasado martes en una ceremonia en Miami Beach, informó ayer el diario The Miami Herald. Hace diez que esta joven de 26 años se marchó de Cuba para reunirse con su madre, Alina Fernández, hija de Castro y de Natalia Revuelta Claws. Cinco soldados israelíes murieron el pasado domingo en un ataque palestino en Rafah (Franja de Gaza) Los cinco, beduinos. Son buenos para morir en el frente de batalla pero, tras licenciarse del Ejército, vuelven a ser ciudadanos de tercera Beduinos, los escudos humanos de Israel TEXTO JUAN CIERCO. CORRESPONSAL Argentina Menem puede volver sin el riesgo de ser detenido EFE. El ex presidente Carlos Menem tiene prácticamente todo resuelto para regresar a su país sin riesgo de ser detenido, después de que dos jueces le eximieran ayer de prisión en causas que le investigan por corrupción. Fuentes judiciales informaron de que los jueces federales Jorge Urso y Norberto Oyarbide levantaron las órdenes de captura que pesaban contra el ex gobernante, que vive en Chile. Colombia 17 años de cárcel para tres miembros del IRA AFP. Un tribunal condenó ayer a 17 años y medio de prisión a tres irlandeses, supuestos miembros del IRA, capturados en 2001 bajo la acusación de haber entrenado a la guerrilla de las FARC en una decisión de segunda instancia, informó el abogado de la defensa. La decisión fue tomada por el Tribunal Superior de Bogotá, informó el abogado Agustín Jiménez, del Comité de Presos Políticos, que lleva la defensa de Martin McCauley, James Monaghan y Nial Connolly. TURAN EL SADER (ISRAEL) H. S. no es un soldado cualquiera del poderoso Tsahal H. S. es un joven beduino que se ha alistado hace más de un año como voluntario en el Batallón de Reconocimiento del Desierto. H. S. es valiente. Vive de hecho, casi de manera permanente, en ese frente de batalla con los palestinos que es la mísera Gaza, que es el machacado campo de refugiados de Rafah, que es la convulsa frontera que separa Egipto de la Franja mediterránea. Pese a su valentía y determinación, H. S. no quiere que su nombre, autoriza sólo la publicación de sus iniciales, salga en los papeles. Tiene mucho que decir pero no más allá del anonimato. Hace sólo unos días, cinco de sus compañeros, cinco jóvenes beduinos de la Galilea y el Neguev, murieron en un espectacular ataque de Hamás y los Halcones de Al Fatah en Rafah. Un túnel cargado con más de mil kilogramos de explosivos voló su puesto militar cercano a la frontera con Egipto. Voluntario H. S. asistió en Turan, una aldea de Galilea, al entierro de su amigo y compañero el sargento Adham Shehada, de 20 años. Como Shehada, H. S. se alistó voluntario en el Ejército. Su intención al hacerlo, además de demostrar lealtad hacia su país, lograr por lo militar lo que su familia, u otras muchas beduinas como la suya, no ha podido conseguir por lo civil. Somos ciudadanos de segunda o tercera clase. En muchas de nuestras aldeas o comunidades no hay agua, ni electricidad, ni alcantarillado. Nadie se preocupa de nuestros problemas cotidianos. Sólo nos miran, de reojo, cuando pasan cosas como las que pasaron el domingo. Vienen, se hacen la foto, y se van para no volver H. S. lo tiene tan claro como el capitán en la reserva del Tsahal Kassem Mazariv, uno de los fundadores del Batallón de Reconocimiento del Desierto. Nosotros, los beduinos, somos el chaleco antibalas de Israel, sus escudos humanos. Cuando acabamos de servir en el Ejército y volvemos a casa no nos resulta fácil lograr un trabajo, ni poder mantener a nuestras familias, ni contar con los servicios mínimos o la atención suficiente del Estado al que hemos servido, por el que durante tres años nos hemos jugado la vida añade el capitán Mazariv, no sin recordar que muchos soldados son tan rechazados por su propia comunidad musulmana que antes de llegar a sus casas se quitan el uniforme y se visten de civiles para no levantar más ampollas. Destacados muchos de ellos en el frente, si es que hay alguno claro en esta guerra de guerrillas no declarada, los soldados beduinos han pagado con sus vidas en muchas ocasiones su misión. Somos buenos para morir en el Ejército pero no tenemos derecho a disfrutar de una casa se queja con amargura desde El Sader, Hussein el Rafaeia, responsable del consejo regional de las aldeas beduinas del Neguev. Sin techo El pasado mes de noviembre, 3.300 personas de El Sader, Tel- Arad y Atir Eliran recibieron órdenes judiciales para la demolición de sus casas. Las tres aldeas corren el riesgo de ser borradas de ese mapa en el que sólo aparecen de refilón. Sus habitantes pasarían en ese caso el invierno a la intemperie. El Gobierno de Ariel Sharón prevé, en un plan a seis años, acabar con 45 aldeas no reconocidas y concentrar en el Neguev a ochenta mil personas en siete nuevos y ya diseñados asentamientos. Los soldados beduinos alistados en el Batallón de Reconocimiento del Desierto se han visto envueltos en más del 50 por ciento de los 2.500 incidentes violentos contabilizados en Gaza sólo en el último año. Sus padres, sus madres, sus hermanos, sus vecinos y amigos ven, en cambio, desde asientos de tercera, cómo sus casas se vienen abajo. Entre otras muchas cosas. Somos ciudadanos de segunda o tercera clase. En muchas de nuestras aldeas o comunidades no hay agua