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18 Nacional VIERNES 17 12 2004 ABC El primer ministro polaco devuelve el plantón a Zapatero en la cumbre de la UE Un inoportuno retraso del avión de Belka impide el previsto encuentro b Ambos Gobiernos deben inten- tan fijar una nueva fecha en febrero para la cumbre hispano- polaca, cancelada por el jefe del Ejecutivo español el lunes por cansancio LUIS AYLLÓN. ENVIADO ESPECIAL BRUSELAS. Marek Belka y José Luis Rodríguez Zapatero tendrán que esperar a ver si a la tercera va la vencida. Ayer se frustró un nuevo intento de entrevista, después de que el lunes pasado el jefe del Ejecutivo español suspendiera la cumbre hispano- polaca prevista para el día siguiente, aduciendo la larga duración de su comparecencia ante la Comisión del 11- M. bre hispano- polaca se pueda celebrar en alguna fecha de febrero del próximo año. Lo cierto es que desde la llegada del Gobierno socialista a La Moncloa, las relaciones entre Madrid y Varsovia parecen condenadas a superar una larga carrera de obstáculos. Los polacos no vieron con agrado la rápida retirada de Irak de las tropas españolas, con las que compartían misiones; y tampoco acogieron precisamente con aplausos el cambio de posición de España en los debates sobre la Constitución Europea en cuanto a la defensa de los acuerdos de Niza y en la referencia al cristianismo. Negociación vital para ambos Aunque tanto España como Polonia defienden el mantenimiento de la política de cohesión en la Unión Europea, sus objetivos no son los mismos. España no está dispuesta a pagar ella sola la factura de la Ampliación y tendrá que emplearse a fondo en el debate sobre las perspectivas financieras, que era un asunto sobre el que los polacos estaban muy interesados en hablar en la frustrada cumbre de Varsovia. De hecho pudieron hacerlo en el grado de ministros de Exteriores, ya que Miguel Ángel Moratinos si estuvo en Varsovia y se reunió con su colega polaco, Wlodzimierz Cismoszewicz. En esa reunión, los polacos escucharon los motivos por los que España se opone a la inclusión en la cumbre de Bruselas de una referencia a las necesidades de los Nuevos Estados miembros de la UE, en tanto no se recoja otra a que haya una gradualidad en la pérdida de los fondos de cohesión que recibe nuestro país. Más aún, España y Polonia consensuaron una nueva fórmula, que los polacos no se atreven sin embargo a poner sobre la mesa por temor a un rechazo de otros países. Ni diez minutos en Bruselas En esta ocasión quien se quedó plantado fue Zapatero, porque el primer ministro polaco no llegó a tiempo a la cita que ambos tenían en Bruselas. El presidente del Gobierno, que viajó en la tarde de ayer a Bruselas con tiempo suficiente para participar en la reunión del partido de los Socialistas Europeos, esperaba reunirse con Belka unos minutos antes de que a las siete y cuarto de la tarde comenzara el Consejo Europeo, con una cena de los líderes. En realidad, la previsión era de que se vieran únicamente durante unos diez minutos a lo sumo, pero ni eso fue posible, porque el avión del jefe del Go- Zapatero, a su llegada a la reunión del Partido Socialista Europeo bierno polaco tuvo un inoportuno- -u oportuno, según se mire- -retraso y llegó con el tiempo justo para incorporarse a las reuniones de la cumbre comunitaria, de forma que no pudo hablar con Zapatero como se había programado. Simplemente, unas palabras de saludo durante la cena, insuficientes para tratar asuntos tan delicados como las referencias a las políticas de cohesión en las conclusiones de la cumbre. El Gobierno polaco, como hiciera el EFE español, pidió disculpas por lo sucedido, unas disculpas que fueron aceptadas por las autoridades españolas, como no podía ser menos después de lo ocurrido días atrás. A la tercera... ¿la vencida? Fuentes gubernamentales españolas restaron importancia a lo sucedido, desvinculándolo de la cancelación de la cumbre bilateral e insistieron en que se buscan fechas para que la cum- Los Reyes visitarán por vez primera el antiguo protectorado español en su viaje a Marruecos en enero LUIS DE VEGA, CORRESPONSAL RABAT. Sus Majestades los Reyes visitarán el mes próximo Marruecos por segunda vez en viaje oficial (la primera fue en 1978) Según la agenda que manejan Zarzuela y la Embajada de España, serán recibidos en el palacio real de Marraquech por el monarca alauí, Mohamed VI, en la primera escala de una gira de tres días que se espera intensa por el momento especial que viven las relaciones bilaterales. A falta del anuncio oficial por ambas partes del programa definitivo y según ha podido saber ABC de varias fuentes cercanas a la preparación de la visita, está previsto que Don Juan Carlos y Doña Sofía continúen después hacia la capital, Rabat, para dirigirse finalmente al norte del país, principal zona de influencia española por cercanía geográfica y por la existencia del protectorado español hasta la independencia de Marruecos en 1956. Por eso, esta etapa final será la gran novedad del viaje, pues los Reyes nunca han estado en sus desplazamientos anteriores en esta zona del país. Pero antes, siguiendo el protocolo de estas visitas, Mohamed VI ofrecerá una cena de gala que está previsto que se celebre en Marraquech, donde el monarca alauí pasa parte del invierno. Las delegaciones de ambos países trabajan también con la posibilidad de un segundo encuentro entre Don Juan Carlos y Mohamed VI a nivel privado. Rabat es, según los planes, donde los Reyes tendrán la agenda más apretada. A las visitas al Parlamento y al mausoleo donde están enterrados Mohamed V y Hasán II, abuelo y padre del actual soberano, podrían sumarse la inauguración oficial de la nueva sede de la Embajada de España- -a pleno rendimiento ya desde hace meses- un encuentro con la colonia española y otro con empresarios. Aunque todo sea a nivel de rumores, la noticia de la visita de los Reyes al norte del país ha saltado incluso a algún medio de comunicación local. Los habitantes de aquella región, que además de dominar en un alto porcentaje el castellano saben de la importancia de unas buenas relaciones con España, esperan poder recibir con un gran baño de masas a Don Juan Carlos y Doña Sofía. Tetuán, la que fuera capital del protectorado, mantiene todavía en sus calles, edificios y gentes el indudable recuerdo de aquellos años. Impulso al faraónico túnel del Estrecho L. V. RABAT. España y Marruecos quieren aprovechar la presencia de los Reyes para dar un impulso al viejo y faraónico proyecto de unir por enlace fijo los dos países. Hay un plan de trabajo aprobado hace un año para 2004- 2006 por 27 millones de euros que servirá para avanzar y desarrollar algunos de los trabajos previos. La idea es unir ambos continentes por un túnel de 40 kilómetros, de los que más de 27 irían por debajo de las aguas del Estrecho de Gibraltar. Dejar atrás los desencuentros Está previsto que Don Juan Carlos visite la central de ciclo combinado de Tahadart, en la carretera que va de Tánger a Arcila. Esta central está participada en un 32 por ciento por la compañía eléctrica Endesa, asociada junto a la Oficina Nacional de Electricidad de Marruecos (ONE) que tiene el 48 por ciento y la alemana Siemens con el 20. Además, siguiendo los deseos de las más altas instancias del país marroquí, las autoridades españolas esperan que el Monarca ponga la primera piedra de un gran proyecto educativo español en Tetuán a nivel universitario. Los planes de la visita real están todavía sin confirmar de manera oficial, entre otras cosas, porque el rey Mohamed VI está realizando una gira por distintos países de América Latina y lleva fuera de Marruecos casi un mes. Pero las fuentes consultadas por este corresponsal coinciden en que el soberano quiere que la visita de los Reyes sea recordada por todos como el momento en el que ambos países pasaron definitivamente página tras los recientes desencuentros bilaterales.