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ABC VIERNES 17 12 2004 Opinión 7 JAIME CAMPMANY La forma alepori usada por Ansón me resulta desconocida en mi ignorancia, y será una aportación lingüística de Cebrián, el Nebrija ACERCA DEL ALIPORI E debo a Luis María Ansón la caridad de haber señalado un error mío al citar una conocidísima lira de San Juan de la Cruz, aquella que dice: Mil gracias derramando pasó por estos sotos con presura, y yéndolos mirando, con sola su figura vestidos los dejó de su hermosura Le añadí el posesivo su que no lo lleva. Me traicionó el instinto de la métrica, porque entonces hermosura se pronunciaba fermosura y deja el endecasílabo con sus necesarias once sílabas. Yo le añadí el su para evitar la cojera métrica al pronunciar hermosura y hacer sinalefa con el de Ahora tengo ocasión de devolverle a Ansón la fineza. Dice que la actuación de los mamporreros de Rodríguez Zapatero en la Comisión parlamentaria del 11- M le produjo vergüenza ajena, que él llama alepori Eso del alepori no lo había leído ni escuchado en toda mi puñetera vida. Otra cosa son el lipori y el alipori ambos con la misma significación de vergüenza ajena Unos autores lo escriben con la a delante y otros sin la a Julián Marías y Rafael García Serrano, por ejemplo, escriben lipori y Eugenio d Ors, Gil de Biedma y otros muchos después, entre ellos Juan Manuel de Prada y yo mismo, escribimos alipori Mi paisano y amigo García Baró se irrita cada vez que yo uso el alipori y asegura que la palabra correcta es lipori y que la otra fue un capricho, o un invento o una errata de Eugenio d Ors. No sé, no sé, porque no conozco a ciencia cierta de dónde proviene el vocablo. No sé de dónde se saca Amando de Miguel la noticia de que la tal palabreja fue importada del italiano por D Ors. A mí, que me lo explique mi admirado Amando, porque en mis largos veranos de Italia jamás la he oído en labios italianos ni la he leído en alguna novela, ensayo, poesía o periódico de Italia, mi ventura, ni la he encontrado en algún Vocabulario de los que he consultado. Manuel Sacristán asegura que proviene del euskera, pero en esas aguas no me atrevo yo a bucear, y todo lo que digan que es de origen éuscaro lo doy por bueno, y a la paz de Dios. El Diccionario de la Real Academia Española, en su última edición, registra alipori y desdeña lipori siempre con el significado de vergüenza ajena, con lo cual confía más en D Ors que en Marías. Pero Manuel Seco en su Diccionario del español actual incluye las dos formas, lipori y alipori siempre con la misma significación sin matiz entre ellas y sin que una remita a la otra. Los otros diccionarios de uso del español, el Clave y el María Moliner, la palabra, ni la huelen. La forma alepori usada por Luis María Ansón, me resulta absolutamente desconocida en mi ignorancia, y pienso que tal vez pueda ser una aportación lingüística de Juan Luis Cebrián, alias el Nebrija. Quizá en el acervo de citas literarias (o leterarias que posee la Academia, se pueda rastrear el uso de las tres versiones de la vergüenza ajena: lipori, alipori y el alepori ansoniano. O tal vez resulte de que pronuncie así la palabra alipori un labio leporino. Luis María Ansón puede comprobar lo que enseña sobre todo esto la Academia, porque él está sentado allí. L CARLOS HERRERA Todos aquellos que han enterrado a sus hijos o a sus maridos con la nocturnidad de quien casi tiene que pedir perdón por haber sido asesinado saben bien lo que quiso decir ayer este hombre de voz breve, relajada, pero sobriamente densa LA SOLEDAD DE ALCARAZ N Osé por qué me asalta la sensación de que la comparecencia del representante de la AVT ha sido voluntariamente ignorada por algunos sectores sociales y políticos- -no digamos periodísticos- -y se ha visto acompañada de un rechinar de dientes de un par de grupos parlamentarios. Las palabras de Alcaraz lucen una densísima sensatez y por fin aquellos que las venimos secundando desde años atrás hemos experimentado la satisfactoria sensación de haberlas escuchado en el Congreso. Determinadosrepresentantes políticos han lucido desde los escaños una indestructible voluntad de denuncia y solidaridad, no me cabe duda, pero nunca hasta ahora habíamos escuchado la voz de una víctima señalando las contradicciones enormes que han mostrado diversos gestores de la cosa pública. Preguntaba Alcaraz si estaban dispuestos a sufragar los viajes de los familiares de los asesinos del 11- M desde Egipto o desde Marruecos hasta las cárceles españolas: esa cuestión lleva implícito un golpe certero, exacto, a quienes, de forma indecente, se han situado más cerca de los verdugos que de las víctimas. Difícilmente puede expresarse mejor la indignación ante tanta indecencia. También preguntó si el camino correcto era el de negociar con los terroristas o el de salvaguardar determinados territorios de la acción criminal, cosa que irritó sobremanera a quien lo hizo. Y preguntó más: ¿soportaríamos que se les distinguiera como hijos predilectos de algunos ayuntamientos? Insistió: ¿aprobaríamos que sus familias tuvieran que esconderse avergonzados para darles sepultura? Pues todo eso ha venido pasando en España en las últimas décadas. Soledad. Todo ha sido soledad. Solos en los funerales, solos en los cementerios. Solos en los juzgados también. La justa indignación que mostraba Pilar Manjón en su sereno y severo discurso por la pronta excarcelación de El Gitanillo la han venido experimentando los familiares de las víctimas de ETA repetidas veces a lo largo de estos años: ¡cuántos asesinos no han salido excarcelados al poco tiempo de llenar de balas el cuerpo de un policía! Algunos de ellos, habrá que decirlo, se han beneficiado de una legislación absurda y laxa, pero otros tantos han sido puestos en libertad por magistrados generosos y despreocupados, no por la obligación de las normas penales. Que hagan examen de conciencia. Que la hagan los periodistas acomodados en la ambigüedad, cuando no en la complicidad. Que la hagan los sacerdotes que se han negado a rezar por el alma de un guardia civil y que, en cambio, han corrido emocionados a glosar la vida de un asesino. Alguno de ellos, incluso, ha llegado a obispo. Que la hagan, si tienen lo que hay que tener- -que no lo tienen- los políticos que han llegado a nombrar a un asesino como Josu Ternera miembro de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco. A todos ellos dirigió su plática este Alcaraz a quien va a distinguir el Foro de Ermua con su homenaje y reconocimiento este fin de semana y al que algunos prefieren no escuchar con las dos orejas bien abiertas para así no tener que avergonzarse. Si en el Congreso se hubiesen abierto comisiones de investigación para esclarecer comportamientos concretos ante el fenómeno trágico del terrorismo nacionalista, quién sabe si la soledad de las víctimas hubiese sido muy otra. Todos aquellos que han enterrado a sus hijos o a sus maridos con la nocturnidad de quien casi tiene que pedir perdón por haber sido asesinado saben bien lo que quiso decir ayer este hombre de voz breve, relajada, pero sobriamente densa. Muchos hemos hecho nuestro su discurso. Ya sé que algunos, como Olabarría el peneuvista, son incapaces de asumirlo, y es lógico: debería pedir perdón por tantos años mirando hacia el lado opuesto y eso es difícil hacerlo con esa edad. Pero los demás, aquellos a los que les quede vergüenza, deberían no pasar por alto las palabras de este hombre. www. carlosherrera. com