Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
60 Cultura JUEVES 16 12 2004 ABC Gaarder se venga de los adultos que no entendían que se maravillara ante la vida El autor de El mundo de Sofía presentó ayer Los niños de Sukhavati b Vende millones de libros Estévez: Castro libera presos políticos como si fueran rehenes b Con Inventario secreto de La Habana Abilio Estévez retorna a literariamente a una ciudad natal ya lejana, y la recorre por las cartografías de la memoria y la ficción SERDI DORIA BARCELONA. Inventario secreto de La Habana (Tusquets) es el primer libro que Abilio Estévez publica desde que llegó hace dos años y medio a Barcelona: un texto que integra las memorias, la ficción y el libro de viajes. Cuando llegué a España sentí que al estar lejos de Cuba resultaría imposible escribir explica. Pero debía hacerlo. De aquel esfuerzo surgió Inventario secreto de La Habana Como su colega Iván de la Nuez, Estévez se metió en los mundos de escritores mayúsculos como Lezama Lima, Virgilio Piñera o Severo Sarduy y resurgió airoso del envite. Y salir airoso del envite cuando se escribe lejos de La Habana supone no recostarse en la nostalgia. Para Abilio Estévez, La Habana es una escritura de frontera, litoral, la emoción del aislamiento en todas sus facetas. Su Habana es una ciudad recordada, de la que tampoco puede afirmarse con seguridad que no sea pura ficción aunque recale en lugares identificables. Una Habana diferente a la de Cabrera Infante, la ciudad nocturna de los cabarets y night- clubs, unos ambientes que Estévez no conoció. y se ha empeñado en enseñar a pensar. Todo por venganza porque le miraban como a un bicho raro por preguntar: ¿No es increíble vivir? TULIO DEMICHELI MADRID. Jostein Gaarder es un profesor de instituto enrollado, un profesor de filosofía y literatura que se ha empeñado en enseñar a pensar a sus jóvenes (y no tan jóvenes) lectores con un éxito arrollador. Locuaz, simpático, gran comunicador, este juvenil noruego de 52 años vino a Madrid para festejar el décimo aniversario de la publicación en español de El mundo de Sofía (49 traducciones, 25 millones de libros vendidos) para presentar la traducción de Los niños de Sukhavati su segundo libro aparecido en 1987; y para inaugurar la Biblioteca Gaarder, en la que Siruela incluirá todas las obras que ya ha escrito y las que le quedan por escribir. El autor confesó que el primer impulso para la escritura ha sido la venganza Y es que a Gaarder, cuando tenía 11 años, los adultos no sabían muy bien qué responderle cuando se admiraba de un misterio y un milagro como es la vida. ¿No es increíble vivir? No, vivir no es raro, lo normal es estar vivo le decían, mirándole como a un bicho raro. Escribir fue mi venganza contra esa visión de la normalidad. Yo he querido compartir la alegría de este misterio tan mágico, para darnos cuenta de que estamos vivos pero, también, de que un día ya no estaremos aquí Gaarder asegura que su literatura ha experimentado cambios. Antes me centraba en el marco cultural. Somos seres culturales, por eso hablamos. En El mundo de Sofía se hace referencia a ese marco de tres mil años de cultura. En cambio, ahora me intereso más por nuestros marco natural. Cuando visito Segovia me asombra el cuidado que ponemos en cuidar, por ejemplo, el acueducto, que fue construido Jostein Gaarder, ayer en el madrileño Círculo de Bellas Artes JAVIER PRIETO Sócrates decía que vivía en Atenas porque los árboles no le iban a enseñar nada... En cambio, yo creo que puedo aprender mucho más de los árboles, de la naturaleza, que de las personas que beben cerveza en los bares hace 2000 años. No creo que pongamos tanto empeño en cuidar a las plantas y animales, que tienen muchos más, que tienen millones de años. Sócrates decía que vivía en Atenas porque los árboles no le iban a enseñar nada. Yo vivo en Oslo, y en cinco minutos puedo pasear por un bosque durante horas sin cruzarme con nadie. Yo necesito pasear para poner mis pensamientos en movimiento y creo que puedo aprender mucho más de los árboles, de la naturaleza, que de las personas que beben cerveza en los bares No siente nostalgia de La Habana Llegan noticias de La Habana. El jerarca barbudo libera presos políticos. Esos movimientos no los entiendo, me parece que todo sigue igual, Castro libera presos como si fueran rehenes Estévez confiesa que no siente nostalgia de La Habana y que tal vez la ciudad que reencontrará algún día no tendrá nada que ver con la que evoca en su libro. Para sentir nostalgia no hacía falta irme de Cuba porque yo ya vivía un exilio interior... ¿O será mejor decir que fui yo quien siempre permaneció lejos de La Habana, que mi ciudad no era mi ciudad? Nacido hace cincuenta años tuvo una infancia feliz, hasta que a los doce supo lo que eran el trabajo y el adoctrinamiento en las escuelas de campo castristas. En los setenta la cerrazón política me empujaba a buscar información, pasar libros de mano en mano, la avidez de conocer... Por el Inventario secreto de Estévez pasean Lorca y Cernuda, Hemigway y Graham Greene. Algunas páginas traslucen el miedo al mar que propicia la insularidad: Toda mi vida he experimentado ese aislamiento, que viene de isla, de estar fuera del mundo... Y el régimen castrista acentuaba esa sensación de estar encerrado