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ABC MIÉRCOLES 15 12 2004 99 Deportes La UEFA castiga a Angulo con siete partidos de sanción por los incidentes en el partido Valencia- Werder Bremen Ronaldo y Zidane se saludan al comienzo del partido junto a Mauro Silva, Beckham, Raúl, Cañizares y el árbitro, Collina DANIEL G. LÓPEZ Las estrellas del deporte se alistan en favor de los pobres 65.203 espectadores ovacionaron a Schumacher, Carlos Sainz y Nadal J. CARLOS CARABIAS MADRID. No era imprescindible con el billete gratis y el donativo- -buena entrada en el Bernabéu, 65.203 personas, éxito de convocatoria- -conocer el dato, pero para los interesados, ahí va. La FAO estima que en el mundo padecen desnutrición 852 millones de personas. En las mismas estadísticas de la institución dependiente de la ONU se expone que todos los días mueren 25.000 personas de hambre o pobreza, lo que equivale a decir que cada año fallecen nueve millones de personas, de los cuales seis millones son niños menores de cinco años. La mitad de la población mundial sobrevive con menos de dos euros diarios. Si algún sentido podía tener el partido de ayer en el Bernabéu era el alivio práctico de esas cifras escabrosas. Dinero contante y sonante para aquellos que entienden de veras el refrán del mundo mal repartido. No se llenó el estadio madridista, pero la expansión de espectadores en la grada dejó una impresión agradable de la noche. El gesto de Ronaldo y Zidane tiene empaque por su propia condición de EL FÚTBOL AL SERVICIO DE LA SOCIEDAD ENRIQUE ORTEGO RONALDO ZIDANE 4 4 Amigos de Ronaldo Casillas, Koller, Adriano, Mascherano, Roque Junior, Verdasco, Míchel, Nadal, Sergi, Sorín, Mauro Silva, Davids, Vieri, Carlos Sainz, Yorke, César, Samuel, Roberto Carlos, Gascoigne, Helguera, Costa, Nadal, Figo, Schumacher, Ewerthon, Ronaldo, Valdo, Frey, Ricardo Costa, Rossicky, Butragueño, Bonfin, Sun Xiang y Torres. Amigos de Zidane Molina, Marchena, Cavallero, Morientes, Beckham, Guti, Raúl, Pachón, De Pedro, Ailton, Solari, Oliseh, Joaquín, Lincoln, Yakim, Redondo, Suker, Mijatovic, Butragueño, Stankovic, Vukic, Manchev, Suazo, Zidane, Salgado, Panucci, Schumacher, Cañizares y Tristán. Árbitro Pier Luigi Collina. Goles 0- 1: Tristán. 0- 2: Raúl. 1- 2: Figo. 1- 3: Tristán. 2- 3: Carlos Sainz, de penalti. 2- 4: Yakim. 3- 4: Sorín. 4- 4: Costa. futbolistas. Los jugadores de su nivel viven en búrbujas irreales para el resto de los mortales, del parque de ferraris de Beckham al jet privado del otro. No tienen fama los futbolistas de ser un colectivo solidario, sino más bien tirando al capricho. Por eso su colaboración para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo adquiere una dimensión muy estimable. Partido no hubo. Ni al nivel de una pachanga. Un desfile de estrellas por el tapete del Bernabéu para conocer la respuesta de la gente. Ovación para Redondo, Mijatovic, Suker y los héroes de la séptima. Pitos groseros a Fernando Torres. Y, sobre todo, el público pronto se alistó con Michael Schumacher, el heptacampeón de Fórmula 1. Puesto que los futbolistas protegían integridad y tibias, el piloto se sintió en su elemento. Siempre hay más alicientes en el enigma de lo nuevo que en la repetición del placer conocido. Y al alemán se le veía a gusto con las botas. No marcó Schumacher. A cambio se marcó un salva de olés Carlos Sainz. Collina pitó un penalti por aquello de añadir picante al guiso y Cañizares se lo paró a Sainz. No era eso lo que pedía el guión. Hubo que repetir. Y a la segunda, el portero no se movió para que no le diera el balón. uede que unos cuantos millones estemos alienados por el fútbol. Pero un día como ayer, con el Bernabéu repletito por fines tan profundos como la pobreza y el terrorismo, es cuando los futboleros, que además somos madrileños, nos sentimos doblemente orgullosos. Madrid Fútbol un tándem de ataque capaz de golear a cualquier enemigo que se ponga por delante. El partido como tal era lo de menos. Al final se apagaron estrellas anunciadas para brillar bajo el cielo de Madrid, pero eso ocurre siempre en esta clase de partidos benéficos. Pero lo vital es que estaban los que tenían que estar. Los ciudadanos que el domingo recibimos una patada en la barriga. Esos madrileños con escamas después de llorar a sus víctimas y que anoche rieron, aplaudieron, se divirtieron. Por eso el rubiales que no levantaba del suelo más de veinte palmos le decía a su padre que quería volver el domingo. Y yo, también. P