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54 Sociedad MIÉRCOLES 15 12 2004 ABC Tecnología Apple II Europlus. 1979. Dispone de 12 KB de memoria RAM, ampliable hasta 64 Kb, y de 12 Kb de ROM. La familia Apple II llegó a contar con 13 versiones diferentes y se vendieron 1.200.000 unidades. Apple denunció a más de 20 empresas que habían tratado de imitar su popular máquina. Por este equipo hay quien ofrece al museo hasta 1.800 euros, pero no se vende. Spectrum. 1983. Primer ordenador personal en color puesto a la venta por un precio módico. Los programas eran introducidos a través de cintas de cassette y de microdiscos, que se conectan al equipo mediante una interfaz acoplada en laparte posterior de la base de la máquina. Almacenaba hasta 100 Kb en el disco duro. También disponía de impresora. La máquina del tiempo se traslada a 1950, cuando aparecieron las primeras memorias de ferrita, hoy sólo visibles en los libros y también en el Museo Histórico de la Informática, recientemente inaugurado en la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid. Abierto al público, da cuenta de la rapidísima evolución de la tecnología Vestigios para el recuerdo TEXTO: MARTA VILLALBA FOTOS: SIGEFREDO MADRID. Tempus fugit irreparabile Sólo han pasado algo más de dos décadas desde que se introdujeron en los hogares españoles los primeros ordenadores personales, allá por los años 80. Y ahora esos equipos, obsoletos, vestigios de un pasado no tan lejano, sólo sirven para dar constancia del velocísimo avance de la tecnología. El Museo Histórico de la Informática, en el seno natural de la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid, cerca de los laboratorios donde ven la luz punteros ingenios tecnológicos, alberga 80 piezas, algunas de ellas muy difíciles de encontrar. Por ejemplo, las memorias de ferrita, de 1950- -de las piezas más antiguas del museo- que fueron uno de los primeros soportes para almacenar la información procesada por el ordenador, y que sólo se ven en los libros apunta la directora del museo, Victoria Rodellar. Su importancia histórica es tal, que es el símbolo de las facultades de informática de toda España. Las primeras memorias de ferrita salieron del todavía hoy prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT) en los años 50. Se utilizaron hasta mediados de la década de los 70, cuando aparecieron los primeros circuitos integrados. Las memorias de ferrita sustituyeron a las válvulas de vacío, también expuestas en el museo, integradas en las primeras generaciones de computadores. Un enorme- -visto hoy- -disco duro, de Seagate (primera compañía en comercializar discos duros, de 5,25 pulgadas, en 1980) proveniente del Senado (quién sabe la información que alberga) de 1990, da una idea, con sus 20 kilos de peso y una capacidad de 500 Mb, de cómo eran antes los discos duros. En el museo, en el bloque 5 de la Facultad, se repasa la historia de la informática desde una perspectiva global La evolución de los soportes de almacenamiento externo es asombrosa. Los primeros, las cintas perforadas, enseguida fueron sustituidas por las tarjetas perforadas, visibles en el museo, junto a la máquina para elaborarlas (el modelo Punch 2600 de la casa Wright, de 1950, que es otra joya del museo) y otra para leerlas. Luego llegaron los disquetes flexibles de 8 pulgadas, de un tamaño similar a los singles de vinilo, los de cinco un cuarto ¿recuerdan? y los más modernos, los de tres y medio, aún en circulación, pero fulminantemente sustituidos por los discos magnetoópticos y los ópticos o CD. Pero los objetos más llamativos para los visitantes serán, quizá, los primeros ordenadores personales. Desde el Apple II Europlus de 1979, el más longevo de los domésticos, hasta el conocido Sinclair Zx; el revolucionario Spectrum; el primer portable de IBM, un armatoste de 15 kilos; o los Amstrad CPC 464 y 6128, Commodore 64, Apple Macintosh Plus; o el Toshiba T 1000 SE, de 1990, el más joven de la exposición. Baste decir que todos estos arcaicos equipos, aunque todavía funcionan, disponen de menos memoria que cualquier teléfono móvil actual. El más antiguo, y el más grande, de los ordenadores expuestos es el Secoinsa 40, de 1975, y un peso de 800 kilos. Estaba orientado al ámbito profesional y fue fabricado íntegramente en España. Una fotografía