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50 Sociedad MIÉRCOLES 15 12 2004 ABC (Viene de la página anterior) ¿PARA QUÉ LEER? JOSÉ LUIS GARCÍA GARRIDO L os adolescentes españoles entienden mal lo que leen y, lo que es más duro, lo entienden cada vez peor. Esto es lo que en esencia viene a decirnos, en tema de comprensión lectora, el último informe de PISA, tan recurrido estos días. Nada sorprendente, en verdad, para cualquiera que se haya tomado el trabajo de seguir la pista en este aspecto no sólo a los quinceañeros, sino incluso a los universitarios de veintitantos. Repetidas investigaciones han venido a demostrar algo que considero escandaloso: que el momento más alto del gusto por la lectura se produce a los... cinco años de edad. Es entonces cuando niños y niñas descubren y disfrutan lo interesante que puede ser un libro, a menudo con muchos dibujos, pero otras con menos e incluso con ninguno. Los piden con entusiasmo a sus padres y maestros, los devoran, los tratan con pulcritud, los miman. Pero a partir de entonces, a medida que avanza la escolaridad se inicia el declive hasta consumarse años después. Leer se convierte entonces en sinónimo de estudiar, y ambas acciones se rechazan instintivamente como aburridas y trabajosas. La conclusión resulta tentadora: en vez de incitar a la lectura y de dotarla progresivamente de mayor sentido y de valor como instrumento de aprendizaje y de entretenimiento, como sería de esperar, la escuela más bien parece favorecer sentimientos contrarios a ella. Paralelamente se producen las culpabilizaciones mutuas: la escuela lo achaca a la familia, y ésta a aquélla. Pero ambas andan seriamente comprometidas en el entuerto. Antes que a leer, los niños aprenden con los ojos a vivir. Si se dan cuenta de que sus padres y madres buscan información y diversión en la tele, en el cine, todo lo más en emisiones de radio (sobre todo deportiva o murmurona) a cuento de qué van ellos a preferir el libro, la prensa escrita o, no digamos ya, el soporífero texto escolar, eso sí, cada vez más lleno de colorines y fotos. Pero tampoco en la escuela encuentran un estímulo incontrovertible: también allí domina cada vez en mayor medida la imagen, el esquema, el link, el lenguaje pobretón del e- mail o el SMS del móvil, el cartel; y, por otro lado, el texto viene más identificado con los apuntes, el examen, el rollo en definitiva. Hay que operar un cambio de raíz. Saber escuchar, hablar, leer y escribir son cosas demasiado importantes como para que las dejemos al albur de los tiempos. del lenguaje culto como del común. Sobre todo está acentuando la lejanía ortográfica No obstante, otros expertos educativos muestran sus reservas. Así, Francisco López Rupérez, asesor de la Comunidad de Madrid y ex alto cargo de Educación, precisa que se trata de una variante dialectal que puede ser utilizada de manera independiente al lenguaje común En este sentido, Juan Carlos Tedesco, del Instituto Internacional de Educación de Buenos Aires, explica que las nuevas tecnologías han acentuado la comunicación entre los jóvenes y que la pobreza del lenguaje no tiene que ver con la tecnología sino con las relaciones entre iguales que mantienen los jóvenes Relaciones que conducen a similares hábitos, por ejemplo, en lo que respecta a la lectura de libros en el tiempo libre: uno de cada cuatro alumnos de Secundaria no lee nunca o casi nunca y casi cuatro de cada diez consigue leer más de una vez, eso sí, cada tres meses. Para más inri, los escolares de entre 15 y 16 años apenas cuentan con una biblioteca personal mínimamente dotada. Así, si se excluyen los libros de texto, la mitad de los adolescentes posee menos de 25 libros de lectura y tan sólo uno de cada cuantro cuenta con más de 50 volúmenes. Una escasez de libros que también se da en las bibliotecas familiares ya que en el 56 por ciento de los hogares hay menos de 100 libros. Ocho hospitales holandeses piden una norma que regule la eutanasia infantil Reclaman un marco jurídico que les permita poner fin a su sufrimiento por compasión sanitario del norte de Holanda fue el primero en suscribir un protocolo que posibilita dar fin a la vida de recién nacidos en casos extremos ABC MADRID. Primero fue el Hospital Universitario de Groningen y ahora siete centros más en Holanda han pedido un nuevo marco jurídico para aplicar la eutanasia a recién nacidos con enfermedades incurables que causan un sufrimiento extremo. Los jefes de Pediatría de estos hospitales holandeses proponen la creación de un protocolo que fije los criterios para determinar en qué casos y bajo qué condiciones se podría aplicar la eutanasia a recién nacidos si sus padres lo permiten. Esos criterios permitirían a cada profesional que trate esta delicada cuestión con la precaución necesaria dijeron. b Un centro Eduard Verhagen Holanda fue el primer país del mundo que legalizó la eutanasia hace dos años. Pero esta ley no sirve para aquellos casos en los que el paciente no puede manifestar su voluntad expresa de morir, bien porque no está en condiciones de comunicarse, porque sus facultades mentales están alteradas, o porque se trata de un niño de corta edad. Para sortear la ley, el Hospital de Groningen pactó con la Justicia un protocolo que permite poner fin a la vida de recién nacidos en casos dramáticos en los que, por ejemplo, el bebé padece una enfermedad incurable y dolorosa que obliga a tener sedado al pequeño de forma permanente. Este hospital y el doctor Eduard Verhagen, jefe del Servicio de Pediatría de este centro, fue el primero en abrir este debate en Holanda con la intención de sensibilizar a los poderes públicos. Un debate sobre el que el Gobierno holandés debe tomar una decisión en los próximos meses. Seiscientos casos en el mundo El doctor Verhagen se ha sumado también a la petición de sus colegas para crear un marco jurídico que regule la eutanasia. Ha llegado la hora de ser honestos con el insoportable sufrimiento de los recién nacidos que no tienen ninguna esperanza de futuro. En todo el mundo hay médicos que ponen fin a sus sufrimientos por compasión sin que ninguna regla ponga un marco a esos actos declaró. Los casos que podrían acogerse a la solicitud de los médicos holandeses son rarísimos explicó Joost Wessels, portavoz del hospital de Groningen. Se trata de recién nacidos afectados con malformaciones graves e incurables, como la ausencia de cerebro, unos 600 casos en todo el mundo por año, calculan los facultativos.