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30 Internacional EUROPA REVISA SU ACTITUD HACIA LA HABANA MIÉRCOLES 15 12 2004 ABC España dice que hay consenso en la UE para cambiar las relaciones con Cuba La presidencia holandesa pide que la discusión no provoque divisiones b La Comisión Europea consideró APOYO A LA COARTADA CASTRISTA CARLOS ALBERTO MONTANER positiva la propuesta de los expertos de los Veinticinco en América Latina para suavizar las sanciones diplomáticas contra Cuba ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL BRUSELAS. El Comité América Latina (COLAT) del Conse Europeo discutió ayer en Bruselas la aplicación de las medidas diplomáticas hacia Cuba y, según fuentes españolas, se esbozó un consenso que sigue evolucionando para proponer cambios en dichas medidas. Los expertos del COLAT proponen que el espinoso asunto de la asistencia de disidentes a las embajadas se resuelva celebrando solamente recepciones restringidas a las que no se les invitaría a ellos, pero tampoco a los altos funcionarios del Gobierno cubano. Además, se propone a las embajadas europeas que coordinen un diálogo reforzado con los opositores al régimen cubano, al margen de las recepciones. La propuesta para cambiar las medidas aprobadas por unanimidad el pasado 5 de junio como consecuencia de la ola de detenciones en Cuba se produce a instancias del Gobierno español, pero no ha logrado todavía contagiar su entusiasmo a todos los socios europeos. La presidencia holandesa, según fuentes diplomáticas, se ha encargado de subrayar que no se ha tomado ninguna decisión todavía, que es incorrecto decir que hay cambios y que esta discusión ha de realizarse de manera que no pueda ser usada por el régimen cubano para fomentar divisiones en el seno de la UE La presidencia ha recordado las recientes liberaciones de presos políticos, entre los que se encuentra el periodista y poeta Raúl Rivero, y las ha calificado como un gesto positivo pero insuficiente La complicada fórmula que salió de la reunión de ayer, para intentar dejar Miguel Ángel Moratinos EFE a todos contentos con unas deslucidas celebraciones de las fiestas nacionales, podría no llegar a contentar al régimen cubano, por cuanto se mantiene un reconocimiento de los disidentes, que tendrían contactos con los representantes diplomáticos. Razones diplomáticas Una de las razones esgrimidas para dejar de invitar a los opositores demócratas era precisamente que si venían ellos, entonces no lo hacían los representantes del Gobierno cubano, lo que con estas recepciones restringidas al cuerpo diplomático y los nacionales del país cuya fiesta se celebre tampoco quedaría resuelto. En el COLAT se habló también de las otras dos medidas de refuerzo de la posición común: las visitas de delegaciones de alto nivel a Cuba con normalidad y la asistencia de representantes de las embajadas a los actos culturales del régimen también podrían ser re- anudadas si los ministros de Exteriores tomasen esta decisión, probablemente en el consejo que se celebrará en enero. Para el eurodiputado popular Ignacio Salafranca, sería impresentable que la UE pudiera cerrar las puertas de sus embajadas a las personas que en Cuba luchan por la libertad y la dignidad Salafranca destacó ayer el hecho de que aún no se ha tomado una decisión y que le parecía extraño que este tema no se haya discutido mejor en el Consejo de Asuntos Exteriores que hubo el lunes, ni aparezca en el orden del día de la cumbre del jueves. El popular considera que sería lamentable que la Unión Europea se dedique a premiar a un régimen que se dedica a utilizar a los presos políticos como moneda de cambio En cualquier caso, las medidas discutidas ayer, de llegar a ser aprobadas, serían provisionales y su efectividad sería revisada en junio próximo, que es cuando se ha de volver a considerar la política de la UE hacia Cuba. El Parlamento Europeo aprobó una resolución pidiendo al Consejo que no cambiase las medidas diplomáticas hacia Cuba a menos que las autoridades de La Habana aceptasen liberar a todos los presos políticos y permitiesen viajar a Estrasburgo a Oswaldo Payá, premio Sájarov de Derechos Humanos y destacado opositor político. La Comisión Europea consideró positiva la propuesta de los expertos en América Latina para suavizar las sanciones diplomáticas contra Cuba y señaló que es bueno y deseable que haya diálogo entre las partes para promover la democratización de la isla. Creemos que es bueno y deseable que haya diálogo y que las autoridades cubanas marquen su intención de evolucionar hacia el respeto de los derechos fundamentales y a una transición democrática satisfactoria afirmó el portavoz de Desarrollo y Ayuda Humanitaria de la Comisión, Amadeu Altafaj. inalmente, los demócratas de la oposición cubana serán excluidos de las recepciones oficiales. El Gobierno del señor Zapatero, por medio del ex excelentísimo ministro Moratinos (me parece justo podarle ese adjetivo) ha insistido en esa medida con una tenacidad digna del Guinnes. ¿Por qué la Cancillería española se ha bajado los pantalones frente a la dictadura cubana? En realidad, se trata de un sacrificio. El señor Moratinos, que es todo un caballero, se ha quedado en cueros para evitar que el señor Pérez Roque, el pintoresco canciller cubano, tuviera que enseñar sus vergüenzas. Me explico: la iniciativa de reducir la presión de la Unión Europea sobre Cuba no es de Madrid sino de La Habana. Tras la enérgica (y para Castro inesperada) reacción europea generada por las condenas a 75 opositores pacíficos en el verano del 2003, el Gobierno cubano se vio aislado y universalmente repudiado, sin otros apoyos que los aplausos de los skinheads rojos de siempre: Llamazares, el entorno de ETA y por ahí. Castro tenía que mejorar sus relaciones con la UE, pero necesitaba una coartada para presentar su derrota como una magnánima reacción ante la recapacitación de unos europeos derrotados por la gallarda resistencia de los comunistas caribeños. Este servicio, gentilmente, se lo prestó la diplomacia zapatera. Todavía hay que explicar otro punto importante: ¿por qué Castro se empeña en que no inviten a los demócratas de la oposición a las recepciones oficiales de las embajadas acreditadas en Cuba y, si ello ocurre, les ordena a sus funcionarios que se abstengan de asistir? La respuesta es muy simple: la premisa de Castro es que los disidentes son unos gusanos despreciables pagados por la embajada norteamericana, que sólo merecen las golpizas, la cárcel o el paredón. A este factor hay que agregar otro de mucho peso: Castro sabe que los muros se caen y las transiciones comienzan en el momento en que Gobierno y oposición comienzan una suerte de diálogo, aunque sea informal. Y también sabe que en su Gobierno la mayor parte del aparato está consciente de que ese fracasado y sanguinario experimento ha llegado a su final y sólo queda enterrarlo pacíficamente, como sucedió en Europa central y en la URSS. F