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ABC MIÉRCOLES 15 12 2004 Opinión 5 Puntuación popular El termómetro de la popularidad que representan los audímetros televisivos ha dado por vencedor a José María Aznar, cuya comparecencia en la Comisión del 11- M fue seguida por el 18,4 por ciento de la audiencia, frente al 13 por ciento registrado por Zapatero el pasado lunes. Cuatro puntos y medio de diferencia en una carrera que mide, minuto a minuto, el espectáculo de la política. Tan amigos La versión oficial es que aquí no ha pasado nada y que seguimos tan amigos, pero en Varsovia no ha hecho mucha gracia la suspensión, a última hora, de la cita pactada entre el presidente del Gobierno español y su homólogo polaco. La apretada agenda del jefe del Ejecutivo se ha convertido en las últimas semanas en una de las piezas más controvertidas del escenario diplomático internacional, donde causa estragos. En Polonia han tomado nota del desaire. Dicen que no pasa nada mientras se preparan para devolvérsela a España. Tienen todo el tiempo del mundo en los despachos de Bruselas. Al cuidado del idioma El artículo Desajustes gramaticales publicado el pasado septiembre en la Tercera de ABC, le ha valido a Valentín García Yebra el premio Miguel Delibes de Periodismo. Merecida distinción para un académico que, enamorado del idioma, vigila los tropiezos de la lengua, cuya oportuna corrección se convierte, a través de sus artículos, en brillante ejercicio de estilo y conocimiento. EPA Por todo lo alto. El presidente francés, Jacques Chirac, inauguró ayer el viaducto de Millau, el puente más alto del mundo, con una estructura sobre el río Tarn que se eleva 343 metros, superior en 23 metros a la Torre Eiffel. Chirac descubrió una placa conmemorativa y puso fin a tres años de intensos trabajos, dirigidos por el constructor francés Eiffage, que ha seguido un proyecto del arquitecto británico Norman Foster valorado en 400 millones de euros. A partir del próximo viernes, los automovilistas podrán cruzar los 2.460 metros de cemento y acero que mide el puente al precio de 4,90 euros y evitar así el atasco de Millau, el más temido entre España y Europa del norte. ELEGANTE A PESAR DEL TAMAÑO RICARDO AROCA L O de puente más alto del mundo suena curioso. Lo que hasta ahora distinguía a los puentes es la longitud, ya que la altura depende de cómo sea de hondo el hueco que cubren. Lo que distingue a este puente es que vuela sobre un amplio valle, evitando que la autopista baje por un margen y suba por el otro, con las consiguientes curvas (recuérdese la autovía de Andalucía al bordear Aranjuez) La elegante solución elegida consiste en un viaducto de varios tramos apoyado en altísimas pilas, alguna de más de 300 metros de altura. ¡Una pila de hormigón armado más alta que la Torre Eiffel (que en su día supuso un reto técnico asombroso) y encima sosteniendo un puente! Los tramos de puente no son muy largos, no tienen por qué serlo; la belleza de la solución no está en el gigantismo, sino en la racional proporción de pilas y vanos, que habla de una utilización inteligente de recursos para buscar un coste mínimo, y en la elegancia de las soluciones de detalle. La suave curva del trazado en planta acentúa aún más la elegancia de la construcción. No hay ni un solo gesto innecesario, todo lo que se ve es lógico, racional y tiene la belleza de aquello que una vez visto da la impresión de que no podía ser de otro modo; es la armonía de lo que encaja perfectamente, más que el tamaño, lo que realmente importa. El problema no era fácil, pero son precisamente las condiciones tan difíciles las que dan lugar a soluciones brillantes. En este caso, Norman Foster y el ingeniero francés Michel Virlogeux han conseguido no sólo resolver el problema técnico sino mejorar, si cabe, el paisaje de un idílico valle.