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46 Madrid MARTES 14 12 2004 ABC Lo mejor que podemos hacer es abarrotar el Bernabéu y dejar claro que no tenemos miedo Los madrileños coinciden tras el desalojo del estadio: ¡Ya está bien! ayer la tónica, tanto en el Bernabéu como en las zonas comerciales de la ciudad, aunque la falsa amenaza de bomba fue muy comentada M. J. ÁLVAREZ MADRID. ¡Ya estamos curados de espanto, hemos pasado por tantas situaciones difíciles que no nos asustamos fácilmente! Así de tajante se expresaba ayer Venancio, mientras apuraba su café en la barra de un restaurante situado enfrente del estadio Santiago Bernabéu al filo del mediodía. Su testimonio era el generalizado entre todas las personas que accedieron a hablar para ABC el día después del aviso de bomba que obligó a las Fuerzas de Seguridad del Estado a desalojar a las setenta mil personas que abarrotaban el club blanco, minutos antes de que finalizara el derbi que disputaban el Real Madrid y la Real Sociedad. Estas amenazas son ya el pan nuestro de cada día, y no serán las primeras ni las últimas. Nosotros no podemos hacer nada. ¡Es tan fácil matar! y si los terroristas quieren hacerlo lo harán. No se van a andar con miramientos! terciaba Rafael en una cafetería cercana. Lo que tienen que hacer las autoridades es cortarles las alas a esos sinvergüenzas. ¡Ya está bien! recalcaba Manuel. Relató que el domingo pab La tranquilidad fue só un mal rato debido a que tenía a un familiar en el estadio. La verdad es que me puse nervioso, más que nada por no saber qué podía pasar Fernando, encargado de otro local, se encontraba en el establecimiento cuando ocurrieron los hechos. Indicó que la Policía Nacional les aconsejó que echaran el cierre. Había muchos clientes y no hubo el menor problema. Todos abandonamos la zona con calma y rapidez, al igual que hicieron los seguidores de los dos equipos de fútbol; el civismo fue, una vez más, ejemplar El reloj marca la una y en las puertas del club merengue algunos aficionados preguntan a los responsables de seguridad si se va a celebrar el Partido contra la Pobreza, previsto para hoy, que apadrinarán Ronaldo y Zidane. Los vigilantes no lo tienen claro. No sabemos nada; yo pienso que la cita se mantendrá porque no podemos plegarnos a las amenazas terroristas sean del signo que sea comenta en voz alta Víctor. Su compañero, que vivió los incidentes del domingo, confiesa estar afectado por la tensión que sufrió junto a miles de personas. La amenaza está ahí El temor y la amenaza siempre están ahí. Es muy fácil sembrar el terror y advertir que se ha colocado un explosivo. Ha pasado ya tantas veces que lo tenemos asumido: ¡un susto más! piensas; pero cuando la advertencia se convierte en real tomas conciencia de la barbarie y de que está en juego la vida de miles de personas añade. Varios hombres replican, tajantes, que hay que plantar cara a esos indeseables. Lo mejor que podemos hacer es llenar mañana- -por hoy- -hasta la bandera el campo de fútbol para dejarles claro que no tenemos miedo, que no pueden con nosotros, la seguridad será máxima Piensan seguir yendo al estadio como siempre. En el parking que está enfrente del Palacio de Exposiciones y Congresos los empleados explican que tras el desalojo, la gente acudió a por sus coches y en media hora no quedaba nadie. Esta zona está en el punto de mira y si te dejas llevar por eso jamás saldrías a la calle. Hay que seguir viviendo y coger el tren, el metro, no nos queda otra; Hay que fastidiarse con esa gentuza, siempre fastidiando y aguando la fiesta protestaban muchos Simancas felicitó ayer a la Delegación del Gobierno por su eficacia en el desalojo del estadio ya ocurrió con el 11- M afirman Jesús y Santi. Si te toca la china te ha tocado. Es una lotería que hay que afrontar y superar Es la frase más repetida. ¿Qué si yo evitaré algunas zonas por si ocurre algún atentado? ¡De ninguna manera! Nunca sabes donde está el peligro, te puede caer una maceta en la cabeza o puedes tener un accidente con el coche y no por eso voy a dejar de subirme en él añade una dependienta. Hasta la hora de comer hay poco público en las tiendas: El lunes siempre