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32 MARTES 14 12 2004 ABC Internacional Un juez procesa a Pinochet por la Operación Cóndor Un recurso de amparo paraliza de momento la orden de arresto contra el ex dictador chileno b El magistrado Guzmán, que le responsabiliza de 9 desapariciones y un homicidio, tuvo en cuenta su coherencia en una entrevista que dio a una televisión de Miami LIBIO PÉREZ. CORRESPONSAL SANTIAGO. El ex dictador chileno Augusto Pinochet está procesado desde ayer por su responsabilidad en el secuestro y desaparición de nueve personas y un homicidio, en el marco de una investigación judicial sobre la Operación Cóndor. Ésta era la red de organismos de inteligencia que funcionó en la década de los años 70 y dejó más de dos millares de víctimas en Iberoamérica. Además de procesar al octogenario general, el juez Juan Guzmán Tapia ordenó su inmediato arresto preventivo, que se cumplirá en la residencia de La Dehesa del ex jefe militar, en los barrios altos de Santiago. La decisión del juez en cuanto a la salud de Pinochet es relevante, ya que este mismo magistrado le procesó y mantuvo bajo arresto en 2001 acusado de los secuestros y homicidios cometidos por la llamada Caravana de la muerte en 1973, pocos meses después del golpe de Estado que derrocó al presidente socialista Salvador Allende. En aquella ocasión, sin embargo, tuvo que sobreseer al inculpado y librarle del juicio después de que una comisión médica determinara que Pinochet sufría una demencia leve subcortical. Augusto Pinochet AP El juez Guzmán responde a los medios de comunicación tras procesar a Pinochet por el Servicio de Impuestos Internos por evasión tributaria. La investigación de la fortuna de Pinochet ha permitido saber que ha realizado operaciones con el nombre falso de Daniel López y que ha hecho giros y transferencias hasta hace dos años, cuando ya estaba declarado inimputable por su supuesto deterioro mental. Estos datos y pruebas que han emergido de las actuaciones del propio Pinochet, fueron una batería de gran peso en los argumentos de los abogados acusadores, quienes siempre han pensado que el ex dictador ha manipulado sus enfermedades y que está en condiciones de ser juzgado. Por eso ayer los familiares de las víctimas de la represión expresaron con fuerza su alegría por la decisión del juez Guzmán, mien- nados por las partes y por el propio tribunal, examinó a Pinochet y confirmó que éste todavía sufre una demencia leve Pero casi paralelamente fueron descubiertas varias cuentas secretas del ex dictador en Estados Unidos, con fondos que superan los 10 millones de dólares y cuyo origen ya está siendo investigado por el juez Sergio Muñoz, además de acciones legales iniciadas Defensa del ex dictador La defensa del ex dictador, encabezada por el abogado Pablo Rodríguez Grez, esperaba que la Justicia mantendría el criterio de que Pinochet es inimputable por su estado físico y mental. Sin embargo, el juez Guzmán piensa distinto. Y así lo explicó ayer, al dar a conocer su resolución: Se declaró apto mentalmente al general Pinochet para estar sujeto a un juicio criminal en Chile con todas sus etapas, declaraciones indagatorias, careos, etcétera Cuando fue consultado sobre qué elementos tuvo en cuenta para no sobreseer al inculpado, fue aún más claro: Su coherencia, la comprensión de las preguntas y las respuestas atinadas de Pinochet durante los interrogatorios, entrevistas médicas y, sobre todo, una entrevista que dio para una cadena de televisión de Miami hace menos de un año. El pasado septiembre, otra comisión médica, integrada por doctores desig- LA SIMULACIÓN DEL DICTADOR JOSÉ MANUEL COSTA U no de los rasgos del ex dictador chileno Augusto Pinochet es la bravuconería, una chulería falsamente marcial tendente a pensar que, a quien tiene la fuerza, todo le está permitido. Esa fanfarronería, reflejada a lo largo de los años en decenas de entrevistas donde jamás manifestó el menor sentimiento por los miles de muertos y desaparecidos que causó su régimen, no impide que tan orgulloso militar pueda mentir. Y es que Pinochet mintió ante la Justicia del Reino Unido simulando que no estaba en condiciones físicas ni mentales para enfrentarse a un juicio. Aquella triquiñuela fue aceptada de buena gana por Jack Straw, el en- tonces ministro del Interior (y hoy de Exteriores) británico para quitarse de encima la solicitud de extradición firmada en España por el juez Garzón. Todas las instancias judiciales británicas habían sentenciado ya que Pinochet podía ser enviado a nuestro país, pero en el peculiar sistema jurídico de aquel país, el Ejecutivo es quien decidía estas cosas y el señor Straw consideró más conveniente para sus intereses aceptar el embuste. Claro, cuando Pinochet llegó a Chile y se levantó tan pimpante de la silla de ruedas para saludar a sus acólitos, el mundo entero comprendió que allí se había producido un abuso de ley, nada demasiado extraño en quien había despreciado la ley durante diecisiete años de dictadura. Lamentablemente para sus intereses, ese sentimiento de impunidad le movió a conceder una entrevista bastante larga a una televisión de Miami, hace poco más de un año. En ella Pinochet no parecía nada gagá ni excesivamente frágil y de esa opinión fue la inmensa mayoría de los chilenos, entre ellos el juez Guzmán. Ahora el juez Guzmán ha decidido reparar aquella gran tomadura de pelo y encerrar en su casa al general después de estudiar un buen número de pruebas conducentes a certificar si de verdad Pinochet estaba completamente ido o no era para tanto. Ni sus bastante lúcidas respuestas en la entrevista ni el peritaje de tres psiquiatras recabado por el juez, parecen impedir que Pinochet pueda enfrentarse a las acusaciones que pesan sobre él. Pinochet fue cazado por la historia y humillado durante el año y medio de su peripecia judicial londinense, pero se zafó de sus responsabilidades con una última burla. Parece que ahora la historia, la sangrienta historia de su dictadura, ha decidido volver a alcanzarle. Esta vez en su propia casa.