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ABC MARTES 14 12 2004 Nacional 23 AMENAZA DE BOMBA EN EL BERNABÉU Los jugadores del Madrid intentaron que el macabro aviso de la bomba no alterase sus hábitos de convivencia. Como cada noche después de un partido, repitieron la más absoluta de las rutinas, una cena para reponer fuerzas y una caña en esta ocasión más justificada que nunca, para pasar el mal trago. Los de la Real repasaron el susto en el autobús camino de San Sebastián MADRID. El desenlace final- -con una evacuación ejemplar de 70.000 personas en siete minutos y sin heridos, y sobre todo, que no apareciera ningún artefacto- -calmó el miedo, la angustia y la indignación que atenazó a los jugadores del Real Madrid durante media hora. El anuncio de la Policía hacia las diez y media de la noche del domingo de que había pasado el riesgo fue el pistoletazo de la rutina después de un partido de fútbol. Una ducha rápida, un rocío de perfume y a la calle. El vestuario, esa noche, no era un lugar cómodo. No hubo grandes reproches de los madridistas. Sólo frases sueltas pensando en sus familias y en lo que pudo ocurrirles. Pudieron provocar una masacre fue lo más fuerte que se escuchó en la zona sagrada de los futbolistas. Algunos, como Solari o Ronaldo, optaron por largarse antes y ducharse en casa. El agua y el paso del tiempo bajaron las pulsaciones de los jugadores. El susto había pasado y la mayoría optó por mantener la rutina cotidiana. Roberto Carlos y Guti repusieron fuerzas en el restaurante De María de la calle Félix Boix. No tenían mucha hambre y engañaron al estómago como pudieron. Paco Pavón pasó el mal rato en compañía de su novia. El central es una persona muy sensible y se le vio bas- Un trago para olvidar TEXTO: JULIÁN ÁVILA tante afectado en la calle Padre Damián durante el desalojo. Los ingleses optaron por el Asador Donostiarra. Figo, Raúl y Zidane, por marcharse hasta sus domicilios, en donde les esperaban sus familias. El francés estaba muy inquieto porque el partido benéfico que promociona junto a Ronaldo pendía de un hilo. Ayer supo que se celebraría sin problemas en la fecha prevista, hoy, y con el dispositivo de seguridad habitual. Hasta bien entrada la madrugada estuvo al corriente de la reunión que mantenía la organización con los responsables de seguridad. Se fue a la cama con la certeza de que el partido se disputaría pese al follón que se había organizado. Ronaldo también siguió las negociaciones pegado al teléfono móvil. Preocupación en los equipos Ronaldo El delantero y su compañero Zidane estuvieron pendientes hasta la madrugada de la celebración del partido benéfico contra la pobreza que apadrinan Kovacevic Pasé miedo, sí. Es la primera vez en mi vida que me ocurre algo parecido. Todos teníamos miedo y estábamos asustados cuando empezamos a correr Silencio público El guardameta Iker Casillas digirió su pena en compañía de sus amigos del pueblo en otro De María en el de Gran Vía. Estuvo acongojado toda la noche porque no comprendía la irracionalidad de los desalmados. No qui- Asier Riesgo Pensé que podría tratarse de algún atentado que se había producido ya so hacer manifestaciones públicas para evitar echar más leña al fuego. Después de reponer fuerzas, los madridistas mantuvieron el plan inicial. Los más hogareños se retiraron a casa, mientras que los más trasnochadores ahogaron el mal trago con otro mucho más reparador: una caña fría o algo de alcohol, en esta ocasión más justificado que nunca, para evadirse del disparate. Los jugadores de la Real Sociedad tuvieron mucho tiempo para asimilar todo lo ocurrido en el Bernabéu camino de San Sebastián, tragando kilómetros y kilómetros en el autobús. Hubo pocos comentarios y mucho silencio. Ayer sí llegó una respuesta pública desde la capital guipuzcoana. Fue después del entrenamiento que celebró la Real Sociedad por la mañana. Kovacevic no se mordió la lengua: Pasé miedo, sí. Es la primera vez en mi vida que me ocurre algo parecido. Fue algo raro, todos teníamos miedo y estábamos asustados cuando tuvimos que correr Asier Riesgo comentó que cuando el colegiado nos dijo que teníamos que meternos adentro, pensé que podría tratarse de algún atentado que se había producido. Fueron unos momentos de mucha incertidumbre cuando tuvimos que salir todo el equipo fuera del estadio, sin poder ducharnos