Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
16 Nacional COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN DEL 11- M Alfredo Pérez Rubalcaba Portavoz socialista Cuando Acebes insistía en la autoría de ETA los españoles recordaban los hilillos de plastilina de Rajoy El Partido Popular fraguó su mala gestión de los atentados de marzo sobre un terreno abonado de mentiras El PP inventó esotéricas relaciones entre ETA e islamistas para justificar sus mentiras COMPARECENCIA DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO MARTES 14 12 2004 ABC Señor Zaplana, dejen de mezclar resultado electoral y terrorismo, es muy peligroso y un disparate El presidente del Gobierno batió la marca de comparecencia más larga en la comisión, pero mientras Aznar se enfrentó a todos los grupos, él tuvo un nutrido coro de jaleadores Zapatero, entre seis alfombras y un frontón ÁNGEL COLLADO Rodríguez Zapatero pasó por la comisión parlamentaria que investiga el 11- M porque no tuvo más remedio que ir, una vez que fue llamado a la misma José María Aznar, aunque no tenía más responsabilidad en los hechos tratados que los derivados de su condición de entonces de aspirante a presidente del Gobierno. La primera presencia de un jefe de Ejecutivo en semejante trámite parlamentario era peculiar por su origen y lo fue aún más en su desarrollo, catorce horas y media, seis portavoces- alfombra y un frontón que devolvía todo: Eduardo Zaplana. Aznar, después de casi ocho meses de acusaciones de todo tipo, se defendió de las mismas ante media docena de portavoces durante ocho horas. Zapatero se enfrentó a uno solo portavoz, Zaplana, durante las primeras cuatro horas de la sesión y luego se dedicó a resumir, remachar, o ampliar, según le conviniera, sus ataques al anterior Gobierno y a la actual oposición. Los portavoces de los grupos que apoyan al Gobierno, más los que se apuntan al aislamiento del PP, se animaron a darle pie o jalearle para que se extendiera. Sólo uno, Jordi Jané, de CiU, se centró en el fondo de la cuestión, mientras que los demás- -Joan Puig (ERC) Emilio Olabarría (PNV) Gaspar Llamazares (IU) Uxúe Barkos (Grupo Mixto) y, por supuesto Rubalcaba- -competían en invitar al compareciente a ampliar sus ataques. Los únicos peros sobre la actuación de Zapatero estaban centrados en la falta de contundencia del presidente del Gobierno o en el hecho de que no diera el paso de romper toda relación antiterrorista con el PP para promover un cambio de régimen Destacó Llamazares en el papel de alfombra impertérrito tras imponerse en la asamblea de su coalición por los pelos y con bronca, entre otras cuestiones por esa, por estar demasiado entregado a la causa de Zapatero. El dirigente socialista había anunciado tras el éxito de Aznar en la comisión sobre el 11- M que él iría con la vista puesta en el futuro y con humildad. Quería marcar distancias con su sucesor al frente del Gobierno en fondo y estilo y lo consiguió... pero con las alfombras. Ante Zaplana perdió la sonri- sa, e incluso se le vio apretar las mandíbulas. Si en el PP es asunto tabú la autocrítica por la gestión informativa entre el 11 y el 14 de marzo, Zapatero se descompone en cuanto escucha hablar de su hábil gestión en esos días para sacar partido del atentado y de los errores del Gobierno tras los mismos. Usted no lo condena porque era beneficiario Esa frase marcó el momento de máxima irritación de Rodríguez Zapatero en su enfrentamiento con Zaplana, cuando se negó a condenar el acoso a las sedes del PP durante la jornada de reflexión. En su interrogatorio, el portavoz del Grupo Popular no logró dato nuevo alguno sobre la operación de aprovechamiento electoral de los hechos investigados, pero obligó al jefe del Ejecutivo a negar cualquier conocimiento de lo hecho, promovido o declarado por sus tres hombres de confianza en la campaña electoral y en el partido: Alfredo Pérez Rubalcaba, José Blanco y Jesús Caldera. Zapatero no tuvo información policial alguna sobre los hechos- -aunque reconoce que algo le llegó indirectamente de Rafael Vera- -ni se enteró de los rumores o intoxicaciones difundidas desde su partido. De las conversaciones que mantuvo con directores de medios no se acordaba o no podía precisar nada. Tampoco rechazó la acusación de ser instigador de la noticia de que había suicidas en los trenes. En el PP se apuntaron los datos de la amnesia de Zapatero como un éxito porque tampoco el protagonista se molestó en disimular convicción en lo dicho. Blanco, Cuesta, Rubalcaba y López Garrido, ayer en la Comisión El pasaje de mayor contundencia del jefe de Ejecutivo, aparte de la frase preparada sobre el engaño masivo consistió en revelar la conversación privada mantenida con Mariano Rajoy tras el atentado para hablar de la conveniencia de convocar una reunión del Pacto Antiterrorista. Ya sabes como es Aznar le dijo Mariano según contó Zapatero para indignación de Zaplana, muy irritado o sorprendido de que un jefe del Ejecutivo recurriera a esas malas artes Fue ese episodio uno de los pocos celebrados por la veintena de diputados socialistas que ocuparon la parte izquierda de la Sala Internacional del Congreso y siguieron la sesión más aburridos que otra cosa después de la interrupción de las dos de la tarde, cuando terminó el turno de más de cuatro horas empleado por Zaplana. El presidente del Gobierno se tomó media hora de descanso, con plato de jamón, queso y coca cola, antes de despachar en la tarde a sus grupos amigos. Seis horas dedicó a glosar sus acusaciones contra el Gobierno anterior sin posibilidad de réplica alguna por los aludidos: Aznar, Acebes y todos los mandos policiales que han pasado por la comisión, pues a todos ellos contradecía la nueva versión sobre el momento en que se supo que ETA no estaba detrás de los atentados. Según Zapatero, sobre la banda terrorista nacional no hubo ni vía de investigación A los diputados socialistas les convenció plenamente la intervención de su jefe y a los del Grupo Popular el interrogatorio de su portavoz y, sobre todo, la proclama final. Zapatero había parado para merendar a las 18,35 de la tarde- -más jamón y queso en la zona de Gobierno del Congreso- -y volvió repuesto para escuchar cómo Rubalcaba se desahogaba en sede parlamentaria de las acusaciones que desde el PP le han prodigado durante meses por considerarlo el cerebro de la operación de aprovechamiento electoral de los atentados. Hasta el Prestige y el Yak El portavoz socialista, sin quitar la vista de Zaplana, hizo una enmienda general no sólo a la gestión del Gobierno anterior sobre los atentados, sino sobre todos los sucesos y catástrofes- Prestige y Yak incluidos- -de la etapa del PP para sostener la tesis de que se merecieron la derrota electoral. En ese capítulo, el jefe del Ejecutivo no tuvo que hacer más que asentir. Zaplana, en la segunda ronda, alrededor de las diez de la noche, devolvió la tensión a la Cámara cuando sacó a relucir un informe solicitado por Zapatero para pedir responsabilidades políticas al Ejecutivo del PP por el bo- Zaplana triunfó ante los suyos al poner en evidencia el mal talante del jefe del Ejecutivo Zapatero convenció a los socialistas al considerar que supo devolver el golpe que les propinó Aznar en la comisión