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ABC LUNES 13 12 2004 45 Los países de la OPEP sustituyen a Estados Unidos como principal obstáculo hacia Kioto MARTA EUGENIA RODRÍGUEZ Superdotada No hay alumnos incapaces, sino métodos ineficaces Con un coeficiente intelectual de 220, esta leonesa de 35 años ha estudiado 26 carreras, pero, ante la falta de estímulos, tuvo que salir de España para poder desarrollar todo su potencial TEXTO: R. B. FOTO: I. GIL MADRID. Marta Eugenia sabe muy bien qué es un superdotado: cuando en clase los demás aprendían a leer, ella ya se había devorado la biblioteca municipal de León. Incapaz de aprender con los alumnos de su edad, abandonó la escuela y a los 14 años ingresó en el Instituto de Investigaciones Tecnológicas de Massachusetts de la mano del premio Nobel de Medicina Francis Crik. Allí estudió Inteligencia Artificial. A partir de ahí su interés por saber no conoció límites: Robótica, Neurociencia, Nanotecnología, Biociencia, Ciencias Económicas y Empresariales, Informática y Programación de sistemas, Historia del Arte, Derecho, Geografía, Psicología, Criminología, Bioquímica, Física del Espacio, Matemáticas, Relaciones Internacionales... hasta un total de 26 carreras. Asegura que tuvo una infancia feliz, pero conoce muy bien los problemas a los que han de enfrentarse los niños superdotados en nuestro sistema educativo. Hace ya más de dieciséis años creó su propio método de aprendizaje y sus propios centros de estudios: Sapientec, Babysapien y Sapileyi. ¿Qué opinión le merece el sistema educativo español? -No tengo calificativos, me resulta inenarrable. Los resultados del último informe PISA están ahí. No se atiende al mérito y capacidad del estudiante, sino a su edad física. ¿Qué está fallando? -El método actual de enseñanza está basado en un uso excesivo de la memoria, por lo que, en la mayoría de las ocasiones, sólo sirve para aprobar un examen y luego se olvidan los datos almacenados En España todavía se piensa que educar es que un señor lea mientras los alumnos subrayan. Enseñar es provocar en el otro un pensamiento. -Tenemos importantes niveles de fracaso escolar. ¿Los alumnos españoles son menos inteligentes? -No hay alumnos incapaces, sino métodos ineficaces. Se ha de enseñar al alumno a que asimile y sea capaz de asociar ideas. Su autoestima crecerá, y su estímulo ante el estudio. -El fracaso resulta alarmante entre los niños superdotados... -Las cifras llegan a alcanzar hasta el 80 por ciento. Estamos dilapidando el capital cultural de este país. ¿Hay solución? -Con sinceridad, no hay demasiadas salidas para estos niños en España. Y será difícil mientras no haya maestros preparados, una ley que tome medidas y los suficientes recursos humanos y técnicos. -Y las leyes... -Lo que marca la Ley de Calidad son líneas de actuación, no soluciones legislativas. Hay muchas trabas: tenemos un sistema en donde la escolarización es obligatoria a los seis años cuando estos niños ya saben leer y escribir desde los dos años y medio. La ley marca que para el acceso a la Universidad no pueden realizar un examen antes de los 18 años. La aceleración de curso da problemas, porque no se trata de ir más depri- sa, sino de estudiar los contenidos de otra manera. Existe una disincronía total y no hay voluntad de cambio. ¿Qué propone? -Unidades metodológicas. Las materias troncales han de tener un tratamiento diferente para ellos. ¿A favor de colegios especiales? -No es segregación que haya colegios para superdotados, es coordinación. Son necesidades educativas diferentes. Niños capacitados, incapacitados y superdotados pueden dibujar juntos, pero no pueden aprender juntos. En algunos países hay centros a los que va cada niño acorde a sus necesidades y luego convergen todos en múltiples actividades. ¿Se sabe qué es un superdotado? -No. Estamos en la prehistoria. Se ven como bichos raros. Hay que desterrar esa idea, es una diferencia positiva que implica un mayor y mejor acceso al conocimiento. Y esto hay que preservarlo, igual que los bosques o los océanos.