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36 Madrid LUNES 13 12 2004 ABC MADRID AL DÍA EINSTEIN IGNACIO RUIZ QUINTANO S obre el campo, el dibujo de este Madrid es un Picasso cada día más feo y más caro, sólo comparable al mítico Cosmos neoyorquino, aquel estruendoso plan de pensiones al que famosamente se acogieron, entre otros, Pelé y Cruyff. Así que el peor Madrid de la historia se ha metido en Europa por la gatera de los segundones, pero exactamente igual que el mejor Barça de la historia. A propósito del Barça, el equipo gubernamental, circula por ahí el cuento de que Albert Einstein se coló en una fiesta en que no conocía a nadie. Se acercó a los invitados. Hola, ¿qué tal? saludó al primero que vio. Muy bien, gracias. ¿Cuál es tu CI coeficiente de inteligencia 250. Einstein, entonces, comenzó a conversar sobre física cuántica, hipotermia en la playa de Gijón, el cerebro de El Egipcio, el perro de Pavlov, etcétera. Caminó un poco más y topó con otro invitado. Hola, ¿qué hay? Ya ves. ¿Cuál es tu CI? 150. Y Einstein se puso a hablar de feminismo, reforma agraria, la grúa, el IBI de Gallardón, etcétera. Anduvo más y encontró a un tercer invitado. Hola, ¿cómo estás? De p... madre. ¿Cuál es tu CI? 100. Einstein soltó un ¡ay! de fatiga algo gay y se lió a hablar de reformas de la Constitución, de las morteradas de Kojo- -el hijo de Kofi- -Annan, del último artículo de Goytisolo, de la incuria municipal- -zanjas, aletas de tiburón- de los planes de Cobo, etcétera. Y siguió mariposeando. Dio con un quinto invitado. Hola, ¿cómo estás? Mazo, ¿no te parece? ¿Cuál es tú CI? 50. Einstein bajó radicalmente el tono y los asuntos de conversación: tiró de las ministras de cuota, de Gran Hermano, de los Serrano, de los Bardem, de Susana Jiménez, de Hay Motivo, del belén de Alicia Moreno, e incluso se permitió la licencia de recomendar el reparto de Ritalin con cargo al Ayuntamiento y en cantidades masivas para que los transeúntes consiguieran fijar su atención en los letreros luminosos de Eva Lootz. Y llegó al sexto invitado. Hola... Chuf, chuf... ¿Cuál es tu CI? 10. Einstein, abrumado, balbució: Y el Barça... ¿cómo anda? DIMES Y DIRETES DAVID ORTEGA VICERRECTOR DE LA UNIVERSIDAD REY JUAN CARLOS HIPOTECANDO NUESTRO FUTURO: FAMILIA Y MENORES La tibieza reinante, especialmente en temas morales y éticos, nos acabará pasando factura, tarde o temprano. De hecho, ya tenemos numerosas muestras de ello H ay cada vez más síntomas, y muy evidentes, de que nuestra moderna sociedad actual tiene importantes lagunas, cuya anchura y profundidad son, desde hace algún tiempo, ciertamente preocupantes. La tibieza reinante, especialmente en temas morales y éticos, nos acabará pasando factura, tarde o temprano. De hecho, como digo, ya tenemos numerosas muestras de ello. La más reciente ha sido la desarticulación de la mayor red en España de pornografía infantil en internet. La desagradable sorpresa es que de los noventa detenidos, veintiuno son menores de edad y, por otro lado, no se trataba de un grupo de personas marginales o de sectores potencialmente próximos al mundo de la delincuencia, sino que había profesores de colegio, ingenieros informáticos, funcionarios, militares, alumnos, empleados de la limpieza, etc. Por último, en alguna de las imágenes llegaba a utilizarse a bebés como protagonistas. Es importante afrontar los proble- mas con realismo, y la realidad nos indica palmariamente que hacemos aguas por muchas partes, diversas, pero que siempre tienen la misma víctima. No es bueno vender la intimidad personal y familiar en televisión; no es bueno que el principal educador de nuestros hijos e hijas, por encima de los padres y de la escuela, sea el televisor; no es bueno que en ciertos municipios de Madrid el fracaso escolar sea cercano al 80 no es bueno que la violencia reine en las consolas, en los juegos, en las películas; no es bueno que en los colegios los niños se suiciden por acoso de sus compañeros, no es bueno que niños de ocho años maten a uno de cinco, no es bueno que se obligue a niños a ser soldados y matar; no es bueno que el desarrollo material y pecuniario esté por encima de todo; y, por último, y lo más importante, no es bueno que se ataque a la institución familiar que, simplemente, es quien, ni más ni menos, vertebra una sociedad humana. Esto último quiere decir que nos hacemos personas, principalmente, en el seno de un hogar, de una familia. La mejor inversión- -personal, social, moral y también económica- -que puede hacer un Estado, para ahorrarse luego verdaderas fortunas en solucionar otros problemas como los aquí señalados, es invertir en apoyar de verdad a la familia. No podemos jugar a falsos progresistas y absurdas modernidades con seres humanos, el tema del desarrollo de la dignidad de una persona, especialmente de un niño o una niña, es una cuestión demasiado seria. Soy consciente de que a los menores nunca les hemos dedicado demasiada atención, los derechos de los niños comienzan a contemplarse en el pasado siglo, cuando los de los adultos nacen ya en la Inglaterra del siglo XVII. Por lo demás, el tráfico de órganos, la esclavitud y la explotación sexual, los malos tratos, el Sida y especialmente el hambre, siempre afectan a la parte más débil: las niñas y los niños. No tengo la menor duda de que estamos hipotecando nuestro futuro que, necesariamente, pasa por nuestros hijos e hijas. Como padre y profesor me preocupa, y me sorprende extraordinariamente, que no se apoye al máximo la institución familiar, donde muchos milenios de historia demuestran que los menores se pueden formar mejor como personas. Espero y deseo que la sociedad civil mayoritariamente lo reclame, debe hacerlo, y espero y deseo que los Estados, empezando por el español, comiencen a plantearse el tema con la seriedad que requiere. De lo contrario, seguro que tendremos peores noticias que la apuntada al inicio de este artículo.