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10 LUNES 13 12 2004 ABC Nacional ETA aumenta su acoso al Gobierno y obliga a evacuar a 70.000 personas del Bernabéu Interior creyó el aviso de bomba a Gara porque la voz parecía la misma que alertó de los atentados a las gasolineras b El desalojo, calificado de ejem- REACCIONES Alicia Sánchez Camacho Portavoz de Interior del PP La actitud por parte del Gobierno tiene que ser muy firme contra ETA en el marco del Pacto Antiterrorista. Es necesario incrementar las medidas de seguridad, especialmente en los grandes estadios o grandes centros donde puedan producirse aglomeraciones importantes de personas Jordi Jané Portavoz adjunto de CiU en el Congreso Lo sucedido causa un grave deterioro en la sensación de seguridad de los ciudadanos Rubén Múgica Portavoz del Foro de Ermua La gente, con su tranquilidad, con su civismo y con su parsimonia, ha demostrado que no le tiene miedo a ETA Ni el Gobierno vasco ni el PNV se pronunciaron sobre lo ocurrido y señalaron que lo harán hoy y dada la verosimilitud del aviso según una nota de Interior. Además, se consideró que se disponía del tiempo mínimo indispensable para esa evacuación sin que hubiese ningún riesgo para los espectadores, dice la nota remitida, que concluye destacando la eficacia del desalojo. Faltando diez minutos para terminar el encuentro- -informó el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez- -hemos recibido una llamada. El director general de la Policía (Víctor García Hidalgo, quien se encontraba junto a él en el palco) ha realizado a su vez otras y ha ordenado el desalojo plar se realizó en siete minutos, tras suspender el árbitro el partido Real Madrid- Real Sociedad a falta de siete minutos de juego A. P. G. MADRID. La banda terrorista ETA dio ayer un paso más en su estrategia de sembrar el terror entre la ciudadanía y llevó su política de chantaje al Gobierno a la jornada de la Liga de fútbol con una amenaza de bomba en el estadio Santiago Bernabéu, que obligó a desalojar a los 70.000 espectadores que asistían en ese momento al encuentro entre el Real Madrid y la Real Sociedad de San Sebastián, con el resultado de empate a uno. Un hecho sin precedentes en la historia del fútbol español. Con este episodio, la banda intenta dar una vuelta de tuerca más a su política de extorsión a la democracia tras conseguir, hace apenas siete días, obstaculizar la operación salida del puente de la Inmaculada con cinco bombas en otras tantas arterias de salida de la capital de España. La dirección de la banda terrorista, y más concretamente su jefe militar, Garikoitz Aspiazu, posee- -según ha podido saber ABC- -datos operativos facilitados por uno de sus comandos para atentar contra el coliseo blanco. Parte del público del Santiago Bernabéu evacuó el estadio por el césped Para los miles de espectadores que asistían en vivo al partido y quienes lo seguían por televisión, la señal de alarma saltaba cuando faltaban siete minutos de juego (tres más cuatro de tiempo añadido) a las nueve menos cuarto de la noche, cuando el árbitro del encuentro, Vicente José Lizondo Sánchez, decidía inopinadamente suspenderlo y con gestos evidentes invitaba a todos los jugadores a abandonar el estadio. Fue el delegado de campo quien avisó al cuarto árbitro, y éste accionó el dispositivo electrónico que le comunica con el colegiado. Inmediatamente después, la megafonía del Santiago Bernabéu solicitaba el desalojo de las gradas y se activaba el protocolo de seguridad y emergencias, que incluye el abandono de las gradas bajas por el terreno de juego. minutos, lo que volvía a demostrar que la ciudad de Madrid, a fuerza de golpes, es un ejemplo de civismo. A la hora marcada por el comunicante para la supuesta explosión, sólo unas decenas de efectivos de la Policía Nacional y algunos empleados del Real Madrid se mantenían en el centro del rectángulo de juego y en las gradas a la busca del posible artefacto. En esos momentos, comenzaron a difundirse informaciones sobre la aparición de una mochila negra, de 50 x 50 centímetros, en el cuarto anfiteatro del fondo norte, precisamente el lugar en el que estaban ubicados los aficionados de la Real Sociedad. La información partía de un empleado de seguridad del Real Madrid que, una vez evacuado el estadio, había vuelto junto con la Policía para comprobar la situación. Sin embargo, poco después de las nueve y media de la noche, Antonio García Ferreras, director de Comunicación del club, aseguró que la Policía había analizado varias mochilas por precaución Al parecer, correspondían a aficionados que las dejaron allí al salir precipitadamente. A la hora de cerrar esta edición, las Fuerzas de Seguridad seguían inspeccionando tanto el interior como el exterior del estadio, sin haber hallado artefacto alguno. La Policía Nacional dio permiso a esa hora para que los propios jugadores, que habían sido evacuados a la calle mientras la Policía establecía un perímetro de seguridad, volvieran a los vestuarios para así poder recoger sus enseres personales y ser trasladados en los autobuses. No obstante, algunos Posiblemente, el mismo comunicante Con estos antecedentes, un comunicante anónimo en nombre de ETA llamaba poco después de las ocho de la tarde al diario Gara de San Sebastián para informar de que un artefacto haría explosión a las nueve en punto de la noche en el Santiago Bernabéu sin mencionar si en su interior o en los alrededores. Como es habitual en estas amenazas, el propio diario hizo de primer filtro de la llamada y le dio total verosimilitud por los términos empleados y, según supo este diario, por la voz del comunicante, que podría ser el mismo que informó de las explosiones el día de la operación salida. Gara avisó luego a la Ertzaintza y ésta transmitió la alerta al Ministerio del Interior. La decisión de evacuar fue adoptada por los responsables policiales una vez evaluadas todas las circunstancias Desalojo ejemplar En poco más de siete minutos, el estadio quedaba vacío sin registrarse apenas incidentes, salvo las lógicas carreras hacia los vomitorios. Según testigos presenciales, por las escaleras del estadio eran los propios aficionados, y especialmente los jóvenes, quienes llamaban a la calma ante los primeros brotes de nerviosismo de quienes salían a la carrera, muchos de ellos llevando a sus hijos pequeños en brazos. Cinco minutos antes de las nueve de la noche, y tras una evacuación calificada de ejemplar por la Policía y por las autoridades del Real Madrid, el estadio quedaba completamente vacío. Más de 70.000 personas habían dejado las gradas y se dispersaban por los alrededores del Bernabéu en apenas siete