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ABC DOMINGO 12 12 2004 Cultura 77 Para la Fundación Thyssen, la reclamación carece de todo fundamento y viabilidad No está en las intenciones de los Cassirer (quizá falten resortes) demandar al Estado español Cuando en 2001 la Fundación Thyssen desechó de manera tajante las pretensiones de los Cassirer, lo hizo en términos aparentemente concluyentes: La reclamación carece de todo fundamento y viabilidad e ignora los principios formales y sustantivos más generales, y desde luego el régimen de adquisición de la propiedad mueble en el Derecho español Con ello se aludía, según detallan a ABC ahora fuentes de la Fundación Thyssen, a que en 1993 la Fundación Colección Thyssen- Bornemisza compró el cuadro de Pissarro de su legítimo propietario, junto con el resto de la Colección Thyssen- Bornemisza y de esa forma, de acuerdo con el Código Civil español, adquirió en ese momento su propiedad. La Fundación ha poseído después pacíficamente el cuadro de forma ininterrumpida desde su adquisición, y lo ha exhibido al público permanentemente en sus instalaciones. Aunque llegara a cuestionarse el título de alguno de los anteriores propietarios del cuadro, la Fundación habría adquirido la propiedad por el transcurso del tiempo y la posesión, según se establece en el artículo 1955 del Código Civil Ese texto legal recoge: El dominio de los bienes muebles se prescribe por la posesión no interrumpida de tres años con buena fe. También se prescribe el dominio de las cosas muebles por la posesión no interrumpida de seis años, sin necesidad de ninguna otra condición norma vinculante sometida al Derecho Internacional Pero los defensores de los intereses de los Cassirer insisten en otro supuesto asidero legal, esta vez de carácter nacional: se trata del hecho de que el Gobierno de Aznar encargara en 1997 a Enrique Múgica, actual Defensor del Pueblo, dirigir los trabajos de la llamada Comisión de investigación de las transacciones de oro procedentes del Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial Aunque admiten que sus conclusiones, remitidas en su momento al Parlamento, no tienen valor normativo, creen que resultan importantes porque pusieron de manifiesto en España, con carácter oficial, cuál fue el modus operandi del expolio artístico ventas bajo amenaza de muerte, subastas amañadas, salida a través de países neutrales, ventas ficticias entre intermediarios de confianza para lavar la procedencia ilegal de las obras, etcétera) Los abogados de Cassirer consideran que ese documento pone en cuestión que se pueda alegar el desconocimiento de que existía una cadena de adquisiciones previas como justificación creíble de la negativa a la devolución. La comisión Múgica se convierte en pretendida arma de los descendientes del antiguo propietario. Salón de los Cassirer con el pissarro al fondo CASSIRER FAMILY TRUST Reparación moral y económica Los gestores del Museo Thyssen opinan que la mejor prueba de la falta de enjundia de la petición de esta familia es que, en su opinión, recurre a la estrategia de aventar sus pretensiones en los medios de comunicación, en vez de presentar su demanda ante los Tribunales Hasta ahora, en efecto, la familia reclamante se ha limitado a buscar un acuerdo satisfactorio, en negociación directa con las instituciones afectadas, para el que considera imprescindible una reparación moral, además de económica. Sus abogados han llegado a sugerir que una participación de los aspirantes a herederos en los ingresos por merchandising del cuadro y una placa alusiva al atropello sufrido, bien visible junto a la obra en la sala del museo donde se exhibe, evitaría medidas de mayor alcance. No sería el primer acuerdo de esta naturaleza: también el Centro de Arte Reina Sofía compensó a los beneficiarios de la herencia de la colección David- Weil tras demostrarse que la obra La familia en metamorfosis de André Masson, procedía del expolio nazi, según destaca el periodista e investigador puertorriqueño Héctor Feliciano en su libro de reciente aparición El museo desaparecido No está en las intenciones de los Cassirer (quizá les falten resortes) demandar al Estado español, aunque llegaron en su momento a movilizar al enviado especial del Departamento de Estado norteamericano para asuntos del Holocausto, Randolph M. Bell, quien se interesó por la cuestión en una carta dirigida al anterior embajador de España en Estados Unidos, Javier Rupérez. La reclamación estuvo muy viva en Estados Unidos durante la era Clinton y quedó adormecida en la primera legislatura de Bush, según algunos por las estrechas relaciones entre el Gobierno Aznar y la Administración norteamericana. Ahora las circunstancias han cambiado y los supuestamente agraviados recargan munición. En la calle SaintHonoré llueve sobre mojado. Cultura se desvincula en 2001 El Ministerio de Cultura, por su parte, se desvinculó de la cuestión en 2001: Al no ser el Estado titular del citado bien- -contestó por carta el Departamento encabezado entonces por Pilar del Castillo- -se ha dado traslado de la petición a la Fundación Thyssen- Bornemisza Según los abogados de la parte demandante, del bufete internacional Squire Sanders, con esas alegaciones los representantes del Thyssen vienen a argumentar que no hay posibilidad de reclamar la propiedad de un bien mueble a estas alturas, pero no consideramos que eso sea aplicable a un expolio vinculado al genocidio nazi precisamente porque los delitos de genocidio no prescriben En las negociaciones entre la familia Cassirer y la Fundación Thyssen se han invocado también los principios, suscritos por España, de la Conferencia Internacional sobre el Holocausto celebrada en Washington en 1998. La réplica de la entidad museística a este respecto fue inequívoca: Estas recomendaciones no tienen rango de acuerdo internacional ni incluyen ninguna Rue Saint- Honoré après- midi. Effet de pluie de Pissarro (Colección Thyssen)