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ABC DOMINGO 12 12 2004 Cultura 75 Asunción Balaguer vuelve al teatro, diez años después, con una obra de Colette La luna de lluvia estreno en España, ha sido adaptada por Fina de Calderón b La obra, que se representa en el el Cine- Teatro IV Centenario de Alguazas (Murcia) está protagonizada tambien por su nieta Candela Rabal y Magdalena Broto ABC MURCIA. La actriz Asunción Balaguer, viuda de Francisco Rabal, regresó ayer a los escenarios teatrales, diez años después de haber realizado su última función. El escenario elegido para su vuelta a la escena fue el Cine- Teatro IV Centenario de Alguazas, donde se presentó por primera vez en España la obra La luna de lluvia una novela de la autora francesa Sidonie- Gabrielle Colette, que ha adaptado Fina de Calderón, informa Ep. Balaguer declaró en rueda de prensa, en la que le acompañaban las dos restantes actrices del reparto, su nieta Candela Rabal y Magdalena Broto, que parte de la recaudación de las funciones que realizarán en varios puntos de España se destinarán a la Asociación Española de Transplantados. TEATRO ¡Haberos quedado en casa, capullos! Autor: Rodrigo García. Dirección: Cristina Rota. Escenografía: Antoine Hertenberger. Coreografía: Chevy Muraday. Iluminación: Cristina Rota y Chevi Muraday. Intérpretes: Juan Carlos Vellido, Nur Al Levi y Chevi Muraday. Lugar: Sala Mirador (Centro de Nuevos Creadores) EL VIENTRE DE LA BESTIA ALMUDENA GUZMÁN Divertir a los demás La actriz recordó que hace un decenio aproximadamente decidió retirarse de las tablas tras sufrir una trombosis- me dejó al borde de la muerte -el día después del estreno en Madrid de la obra El Barón de Leandro Fernández de Moratín, momento en el que dijo nunca más, pero no se puede decir eso ya que cuando uno se divierte, divierte a los demás afirmó. En cuanto a la elección de la obra, la viuda de Paco Rabal explicó que conoció este cuento de Colette cuando se lo regaló su hijo, decidiendo posteriormente que era un buen texto para ser llevado al teatro, para lo cual eligió a Fina de Calderón como autora de la adaptación. Al respecto, indicó que, curiosamente, Calderón conoció a Sidonie- Gabrielle Colette (Saint- Sauveuren- Puisaye- 1873- París- 1954- debido a que la costurera de la escritora francesa cuidaba en la capital gala a Fina, que estaba enferma, y con la que tuvo un trato bastante intenso aseveró Balaguer. La actriz principal también destacó que va a ser la segunda ocasión que actúe con su nieta, Candela Rabal, quien, a su vez, destacó de su abuela que nos enseña la profesión de una manera muy dulce En La luna de lluvia Balaguer interpreta a una anciana que enseña a dos jóvenes inexpertas (Rabal y Cobo) los secretos de la vida. Tras la función de Alguazas, esta obra se escenificará en el Teatro del Instituto Francés (14 de enero) en Toledo, durante un homenaje a Fina de Calderón; en el Teatro Romea de Murcia, en la localidad madrileña de Pinto, así como en distintos escenarios de la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Asunción Balaguer, junto a su nieta Candela (derecha) y Magdalena Broto EFE TEATRO Mi lucha Autor y director: Juanma Gómez. Escenografía y vestuario: Compañía Millennium. Iluminación: Juanma Gómez y Daniel Dicenta. Intérpretes: Juanma Gómez, César Goca, Daniel Ortiz y Alicia Lobo. Lugar: Teatro de las Aguas. Madrid. EL VENENO DEL TEATRO JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN l minúsculo espacio del Teatro de las Aguas alberga cada miércoles una traviesa y desaliñada joyita metateatral, en la que se relatan los afanes de un director por llevar adelante el montaje de su vida, nada menos que el Hamlet de Shakespeare, empresa para la que acudirá en su auxilio el espíritu bastante carnal del mismísimo bardo de Stratford. Castings delirantes, en- E trevistas con todo tipo de fauna escénica, desde un programador pasado de rosca al representante de una estarlete del higadillo televisivo en horas bajas y dispuesta a todo... El autor, director y protagonista del invento, Juanma Gómez, recorre paso a paso- quien lo probó lo sabe -las miserias del proceso teatral hasta llegar al estreno. Un descacharrante itinerario que denota una aguda capacidad de observación y muy buen tino a la hora de reflejarlo sobre el escenario. Junto a él tres estupendos actores: César Goca, un Shakespeare irónico y convincente; Alicia Lobo, que encarna con seso al bombón- -así se la define con justicia en el programa de mano- -de la función, y el proteico Daniel Ortiz, un hombre orquesta de la interpretación que da un recital de registros en cada uno de los varios papeles que acomete, un tipo impresionante. Mi lucha es, al cabo, un montaje imaginativo, lleno de cáustico amor por el teatro y francamente divertido. a alienación es la columna vertebral de esta pieza de Rodrigo García que se estrenó en 2000 y que ahora ha llevado a escena la veterana Cristina Rota. Pensar con la cabeza de otro esta frase se repite una y otra vez a lo largo de toda la función con rabia, tristeza, odio, ironía o desamparo, pero siempre desde la consciencia de estar dentro del vientre de esa bestia llamada sistema. Como en las anteriores y posteriores creaciones de Rodrigo García, la crítica a la deshumanización, a los hipócritas mensajes de paz del poder, a la perversión utilitarista del lenguaje, no se hace desde fuera, como un mero espectador, sino desde lo más hondo de la cárcel social: los personajes, aunque se dan cuenta de su encierro -simbolizado en escena por un ring, por una gran pecera, por las cuerdas que rodean un cuerpo y tiran de él- no pueden dejar de cumplir compulsivamente las órdenes subliminales de sus carceleros y así se agreden con gran violencia entre sí y se convierten, recorriendo el proceso contrario al de la evolución humana, en animales, porque se ven privados del rasgo esencial del hombre, la capacidad de pensar por sí mismo, y sus cabezas, por tanto- -tal y como se muestra en una de las mejores escenas de la obra que recrea, en la línea irónica de Quevedo, el encuentro y desencuentro de los miembros humanos en el valle de Josafat- son perfectamente intercambiables por las de una rata o un perro pequinés. Muchas cosas, y todas buenas, se pueden decir de este montaje, y la primera es que Cristina Rota, con una sensibilidad tan exquisita como original, no sólo recoge fielmente el espíritu de la obra de Rodrigo García, sino que además la estiliza, sin que por ello pierda su enorme fuerza y desgarro, y la convierte, por así decirlo, en un clásico del teatro experimental español. Espléndida la escenografía de Antoine Hertenberger, con esas cajas tan a lo Sol Lewitt y esas ropas apiladas con etiquetas tan a lo Cristian Bolstanski, y magníficas las actuaciones de Juan Carlos Vellido, Nur Al Levi y el coreógrafo Chevy Muraday que, una vez más, subraya su categoría como creador y bailarín contemporáneo. L