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ABC DOMINGO 12 12 2004 Los domingos 69 Del obrador del convento de Belorado salen unas trufas elaborados por las monjas cuya fama sobrepasa los límites de la provincia burgalesa La tele del revés Las Clarisas de Belorado no están, ni mucho menos, aisladas del mundo. Saben perfectamente lo que sucede, no tanto por los medios de comunicación, sino por la gente que llama- -muchas veces para pedir oraciones por los enfermos- por el propio capellán o los peregrinos que pasan por el convento, que se encuentra en pleno Camino de Santiago. No escuchan la radio, ni tampoco la televisión, que está en la sala de labor pero vuelta del revés, ya que nadie la pide y sólo se utiliza para ver vídeos religiosos, aunque también tienen referencias de oídas de algunos de los programas basura Tampoco reciben habitualmente el periódico, pero si hay un acontecimiento importante se hacen con algún diario, como ocurrió con el 11- S o el 14- M, con los atentados de Nueva York y Madrid, respectivamente. En este último caso nos enteramos por el capellán, que nos dijo que algo tremendo estaba ocurriendo y que teníamos que rezar recuerda la madre abadesa. Por eso, también están al día de las tensas relaciones que actualmente hay entre la Iglesia y el Gobierno socialista y algunas de sus medidas legislativas. Si el mundo deja a Dios- -señala María Victoria- -vamos a ir de mal en peor, porque la raíz nuestra, de los españoles y de toda Europa, está en el cristianismo, y una sociedad que pasa de Dios va a la ruina Sor Isabel, otra de las hermanas, añade que la gente ahora está más insatisfecha y aunque no le falta de nada es más infeliz que nunca Y es que- -sentencia Sor Getsemaní- ese vacío del alma sólo lo llena Dios Los dulces han puesto de moda los conventos entre los gourmets. Un medio de vida que ayuda en muchas clausuras El obrador del convento Las Clarisas de Belorado elaboran trufas que venden directamente a los comercios; el diseño de las cajas que contienen el dulce también ha sido realizado por una de las monjas. Las monjas dedican buena parte de la jornada a la oración quia donde un día oyó una predicación sobre el Evangelio y sentí algo muy fuerte- -dice- algo que vi que iba a cambiar mi vida tal como ocurrió cuando meses después visitó el convento de las Clarisas de Lerma, donde me sentí deslumbrada por aquellas monjas En nueve meses todo cambió, hasta el punto de que iba con mis amigos a tomar cañas y les dejaba para ir a misa o rezar a las iglesias Una situación que concluyó con la entrada de Isabel en el convento, para sorpresa de muchos, amigos y padres. Para ellos fue una sorpresa; mi padre me ofrecía una moto, viajes, trabajo... Hoy está feliz y satisfecho y entiende mi vida Tampoco fue fácil para la familia de Paloma la decisión que tomó hace algo más de tres años cuando ingresó en el convento de las clarisas de Belorado. Esta madrileña, ahora novicia, cursaba entonces cuarto de Matemáticas, pero llevaba mucho tiempo buscando mi sitio, hasta que un día leí el Evangelio y me hizo vibrar; luego, leí un libro sobre la vida de San Francisco y me di cuenta de que era lo que yo buscaba y tenía que dejar todo para pertenecer a Dios El proceso fue similar al de otras hermanas: Primero, una chica de mi parroquia (Alcorcón) entró en un convento; después vine aquí con una amiga y me encantó desde el primer momento; vi que encajaba perfectamente y que era lo que el Señor me pedía que hiciera Desde entonces, Paloma- -la única hija de una familia con otros tres hermanos- -asegura que se siente feliz y no echa nada de menos. Cambios de rumbo Sor Amada tiene ahora 31 años. Ya hizo sus primeros votos de forma temporal y tiene tras de sí toda una historia. Yo me había alejado de la fe, me había dejado llevar y sólo quería divertirme asegura. Los fines de semana me lo pasaba pipa y salía con chicos esperando encontrar el amor de mi vida Pero ese amor no acababa de llegar, y después de salir con varios chicos le propusieron hacer el Camino de San- tiago en una peregrinación organizada por la Pastoral Universitaria. Fue toda una experiencia, un toque de Dios en mi vida que salió a mi encuentro afirma esta joven, que recuerda cómo los primeros días del Camino pasó de buscar compañeros para jugar al mus y no ir a misa a experimentar lo que es la ayuda de la gente y el vivir la Eucaristía Del peregrinaje surgió un grupo con el que continuaron los contactos, de forma que, de la mano de un sacerdote, Amada fue profundizando en su fe hasta que, ya con la carrera de Empresariales terminada y con trabajo en una multinacional, decidió un día dejarlo todo, después de conocer a las Clarisas de Lerma. La llamada- -afirma- -fue en unos ejercicios en agosto de 1998; entonces entendí que pertenecía a Dios, y el 3 de octubre de 1999 entré en Belorado Cuando en una comida- -recuerda- -dije a mis compañeros de trabajo que me metía monja de clausura, no se lo creían. Se hizo un silencio y pensaban que era broma, pero luego me conmovió el cariño de mucha gente, como el de un compañero que iba a tener un hijo y me pidió que rezase por él Hoy, Amada mantiene contactos con algunos, entre ellos su antigua jefa.