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ABC DOMINGO 12 12 2004 Los domingos 65 rroboran. La demonización de estos grupos ha llegado a tal extremo que el mero hecho de estar tatuado es motivo suficiente para ser detenido. Es cierto que nosotros somos un problema social, que hemos hecho muchas cosas mal y que tenemos que pagar por ello, pero no por estar tatuado soy un asesino, ni un violador. Soy una persona como usted y tengo el mismo derecho que el resto de las personas a ser tratada con respeto dice Dani, un pandillero de la mara Salvatrucha Aunque los datos ponen en seria evidencia la efectividad del Plan Mano Dura (un estudio revela que menos del diez por ciento de las detenciones de pandilleros finalizan con sentencia condenatoria) y que la profesionalidad del mejor cuerpo de Policía de América Central se está poniendo en tela de juicio. La aplicación del Plan sigue defendiéndola el Gobierno. La actual Administración, para frenar las críticas, tanto nacionales como internacionales, ha presentado ahora el Plan Mano Amiga, iniciativa que busca la rehabilitación de estos jóvenes, pero, como afirman varios expertos y diversas ONG, son bonitas palabras sin soluciones reales, y mucho menos goza de la confianza de los pandilleros Un día llegan y te dicen que vienen a ayudarte, pero vienen a ayudarte como ellos quieren; dices bueno, te ayudan durante una semana, pero al día siguiente esos mismos agentes que querían ser tus amigos y ayudarte entran por la noche en tu casa, te golpean delante de tu familia y de tus hijos, te llevan medio desnudo sin haber hecho nada, para que luego aparezcas como un asesino y un violador por los canales de TV, y te suelten al cabo de tres días. ¿Es eso su mano amiga? señala Carlos, un pandillero de la 18, que vive en la colonia de las Campaneras. La mayoría de los jóvenes provienen de comunas marginales y, por lo general, de familias rotas por la guerra, la droga o el alcohol Las condiciones de vida en las prisiones de El Salvador son terroríficas. No hay clasificación de reos y se fomenta aún más la no convivencia justamente sus penas afirma un representante de confraternidad carcelaria. Las ONG que trabajan con pandillas aseguran que si se continúa aplicando el Plan Mano Dura se volverá a perder otra generación, como sucedió con la guerra. No es correcto decir que todo pandillero es un asesino. Eso es meter a todos los jóvenes que pertenecen a estas pandillas en el mismo saco. Les estás discriminando y persiguiendo y, en definitiva, les das más motivos para seguir en las maras. ¿Qué le vas a decir a un chico que se encuentra en prisión simplemente por estar tatuado? Que crea en el sistema? ¿Que empiece otra vida? ¿Que crea en una sociedad que lo ha catalogado de asesino por pertenecer a una pandilla? Esos chicos sólo quieren volver a la calle, agarrar un arma y seguir en la pandilla asegura Fredy Bustamante. Violación de derechos humanos Varios organismos de Derechos Humanos vienen denunciando la situación en la que viven los pandilleros en las prisiones de El Salvador. La violación de derechos humanos en su interior es sistemática y la situación de indefensión frente a los abusos es total. Con el Plan Mano Dura todo vale, nos meten en estos agujeros, nos golpean y nos dejan que nos muramos de tuberculosis como si fuéramos ratas. Algunos hemos cometidos errores que tenemos que pagar, pero muchos son inocentes, no han hecho nada, salvo tatuarse, pero como son pandilleros todo vale, damos votos. Yo sí he cometido errores muy grandes y sé que tengo que cumplir por ello, pero otro hermano de la pandilla, que en paz descanse, murió hace un par de semanas en esta celda por culpa del sida. Él era inocente. Pedimos que le dejaran morir en su casa con su familia, simplemente por piedad, o mejor por dignidad, pero dijeron que no, le dejaron morirse ahí solo, simplemente porque la opinión pública no hubiera visto con buenos ojos que dejaran morir con dignidad a un pandillero nos dice Edgar, miembro de la 18 que cumple condena en la prisión de Chalatenango. Imposible reinserción Largas etapas de prisión preventiva en espera de juicio, hacinamiento, violencia: es la realidad a la que se enfrentan muchos jóvenes al ser detenidos por el Plan Mano Dura. La calle es dura, pero en El Salvador la vida en el interior de las cárceles es aún peor dice Fredy Bustamante, cooperante que trabaja desde hace cinco años en la rehabilitación de jóvenes pandilleros en las cárceles. Las condiciones de vida de las prisiones en El Salvador son terroríficas. Con un sistema penitenciario en el que no existe una clasificación de reos, y en el que se fomenta aún más la no convivencia de las dos pandillas (existen prisiones para cada uno de los dos grupos) muchos de los chicos y chicas que entran a las cárceles en espera de juicio, a menudo siendo inocentes, acaban convirtiéndose, por las circunstancias que les rodean, en pandilleros y potenciales homicidas. Muchos no tienen nada que ver con las pandillas, pero simplemente por estar tatuados se les arresta; otros sí pertenecen a una pandilla, pero no han cometido ningún delito. Esto es terrible, porque, ¿qué futuro se les brinda en este ambiente? Hablar en estas circunstancias de reinserción social es casi un imposible, y por lo general sucede lo contrario, se contagian de las actitudes de muchos otros que sí han de cumplir Loco un pandillero. Sus compañeros fueron arrestados Su delito, pertenecer a la pandilla y llevar la espalda tatuada A cualquier hora del día uno puede ser registrado. Estos dos chicos levantaron sospechas de la Policía por llevar gorra