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64 Los domingos DOMINGO 12 12 2004 ABC PANDILLAS SALVADOREÑAS Aspecto de la prisión de Quezaltepeque, un lugar donde el hacinamiento y la suciedad se acumulan, como sucede en el módulo 3 Un número indeterminado de jóvenes inocentes cumple condena en las cárceles de El Salvador por pertenecer a una pandilla, tener el cuerpo tatuado... Son arrestados sin motivo que lo justifique delante de sus familias, y éstas no pueden hacer nada Plan Mano Dura, la guerra sucia contra las maras n las once de la noche en la colonia las Margaritas, una de las barriadas más violentas de San Salvador. Marciano y fantasma por el pasaje uno, Lucky y Pérez por el dos, el resto cerramos la salida en la cancha dice el sargento de policía Quevec, responsable de una unidad de fuerzas especiales contra pandillas, del departamento de Soyapango, en El Salvador. Sus hombres se preparan para una nueva redada; su objetivo, hacer el mayor número de capturas de pandilleros de la Mara Salvatrucha, una de las dos pandillas que operan en el país. Un doble clic en la radio del agente Marciano es la señal que abre la operación. Al fondo del pasaje uno se encuentra un grupo de jóvenes sentados junto a la pared. Un perro ladra y pone en alerta a los jóvenes, que se dan a la fuga. ¡Alto, policía! grita Marciano mientras los persigue. La redada dura So TEXTO Y FOTOS: ÁLVARO YBARRA ZAVALA treinta segundos y se cierra con un saldo de tres detenidos: dos chicos de diez y ocho años y una mujer de veinte. Los tres están tatuados. ¿Ve estos chicos? tienen la espalda tatuada, probablemente pertenecen a la Mara Salvatrucha, vamos a proceder a detenerlos y a ponerlos a disposición de la fiscalía afirma el sargento Quevec. La redada responde al Plan Mano Dura, que el Gobierno de El Salvador ha planteado como solución para combatir la violencia de las pandillas maras Un programa que se fundamenta en una ley declarada inconstitucional y acusada, a nivel internacional, de violar los derechos fundamentales, pero que tiene como objetivo poner fin a una guerra abierta entre las dos bandas que actúan en el país: la Salvatrucha y la 18, que ya ha dejado un elevado número de muertos. Es ineficaz y viola los derechos fun- damentales de las personas Esta es la postura mayoritaria de organismos oficiales, políticos, ciudadanos de a pie y una larga lista de ONG cuando se les pregunta sobre el Plan. María Santacruz, socióloga del Instituto Universitario de la Opinión Pública no duda en afirmar que el Plan Mano Dura responde a unos intereses electoralistas y claramente populistas, ya que en ningún momento se tienen en cuenta los problemas estructurales que dan origen al fenómeno de la violencia en las pandillas Los expertos que trabajan en programas de juventud y prevención avisan de que las repercusiones futuras de esta política son impredecibles, ya que la mayoría de los jóvenes provienen de comunas marginales y por lo general de familias rotas por la guerra, la droga o el alcohol. Seguir una política que sólo se centra en la represión fun- dada en una ley mal hecha se muestra más como una medida populista que como una verdadera solución que busque una alternativa a estos chicos y chicas Miedo y alarma social Efectivamente, el nuevo planteamiento para enfrentarse al problema de las pandillas fue determinante en los resultados de las pasadas elecciones presidenciales, ya que el miedo hacia estos grupos, por la violencia y saña con que se emplean contra sus víctimas, ha levantado una gran alarma social. Estos chicos no son angelitos, eso está claro, pero lo que también está claro es que se les está acusando de muchas cosas que ellos no han hecho afirma María Santacruz. Esta idea no es sólo defendida por las ONG, sino que fuentes de la propia Policía, que prefieren mantenerse en secreto, la co-