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56 Sociedad DOMINGO 12 12 2004 ABC CARLOS GARCÍA DE ANDOIN Concejal socialista en Sestao. Responsable de Cristianos en el Socialismo Hay que evitar que la cuestión religiosa vuelva a enfrentar a las dos Españas MADRID. A finales de noviembre tuvo lugar en Bilbao el congreso Tender puentes que conmemoraba el décimo aniversario de Cristianos en el Socialismo rama que busca la compatibilidad entre cristianismo y socialismo. El próximo día 20, el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, hablará en ese mismo foro sobre los puntos básicos de las relaciones entre el Gobierno y la Iglesia. El promotor del congreso, Carlos García de Andoin, afirma a ABC que si fuera incompatible ser católico y ser socialista, cerrarían la mitad de las parroquias o la mitad de las Casas del Pueblo ¿Cuáles los objetivos del grupo? -Básicamente siguen siendo los mismos: contribuir al desarrollo de políticas públicas en favor de la solidaridad y la cooperación internacional, la paz, la solidaridad con las víctimas y la igualdad de género; promover el diálogo entre el mundo cristiano y el Partido Socialista; estimular la renovación de la Iglesia y renovar el impulso moral del socialismo; y fomentar, desde una perspectiva democrática, el derecho a la libertad ideológica y religiosa, y la laicidad del Estado. -Diez años después, ¿qué trabajo queda por hacer? -Tenemos un objetivo triple: servir de cauce para hacer llegar las demandas políticas del mundo cristiano a las políticas del Gobierno de Zapatero, servir al partido para generar complicidades con el mundo cristiano, particularmente necesarias en el marco de la confrontación que vivimos, y dotarnos de un mínimo de organización en el organigrama del PSOE. ¿Cómo se compatibiliza el hecho de ser cristiano y socialista? -Compatibilizar ambas sensibilidades por el lado ideológico es fácil. Más difícil es en lo institucional. La actual situación de confrontación nos provoca un especial malestar. Más allá del debate sobre determinadas medidas del Gobierno, han emergido un antisocialismo y un laicismo excluyentes que descalifican al otro de raíz. En este marco hay quienes, en la Iglesia y en el PSOE, no nos valoran o nos ven con desconfianza. Pero nosotros estamos convencidos de que la intersección socialismo- cristianismo es una realidad. Nosotros somos socialistas y cristianos y estamos convencidos de que el partido socialista representa una tradición política que debe merecer el respeto y el aprecio de la Iglesia. -Sin embargo, el discurso del PSOE sobre la laicidad del Estado choca frontalmente con la postura de la Iglesia... -La laicidad, como característica del Estado y de la sociedad, es ante todo un proyecto de tolerancia y de conviven- Teólogo y psicólogo, García de Andoin encarna la voz de los cristianos en el PSOE. Crítico con las declaraciones incendiarias de los extremos pide que las diferencias acaben en acuerdos TEXTO: JESÚS BASTANTE Carlos García de Andoin, promotor del congreso Tender puentes cia, consustancial a la democracia. No será válido si pretende identificar lo religioso como rancio y conservador, si arrincona la religión a la intimidad de las conciencias o si sirve como arma arrojadiza contra las religiones. ¿Cuál es su posición respecto al diálogo con la Iglesia, tras una serie de iniciativas a las que se han opuesto duramente los obispos? -Es decisivo poner en marcha una nueva versión de aquella Comisión ABC mixta Gobierno- Iglesia, que presidió Alfonso Guerra. Hay que dar con una interlocución que aporte diálogo, confianza y claridad a las posiciones, y que vaya conduciendo las diferencias a acuerdos posibles. La relación no puede estar presidida por las declaraciones incendiarias de los extremos. Hay que ir tratando las cuestiones de una en una, y evitar que la cuestión religiosa vuelva a enfrentar a las dos Españas. -Se habla de manifestaciones de los católicos contra la política del PSOE. -No creo que finalmente los obispos vayan a promover o secundar grandes movilizaciones. El tema no está maduro. Hay decisiones, como la de la campaña que se ha iniciado con el folleto de la eutanasia, que se han tomado precipitadamente. Los obispos sí están de acuerdo en al menos cuatro cuestiones: la falta de prudencia del Gobierno, que ha sacado a la vez todos los temas que les separan, un discurso sobre lo laico que parece excluyente, la crítica al matrimonio homosexual y la necesidad de un pacto de estado estable para la asignatura de Religión. Pero la crítica al Gobierno no tiene por qué concluir en manifestaciones al cabo de ocho meses, porque revelaría un ministerio pastoral demasiado partidario y sesgado a favor del PP. ¿Participarían en dichas concentraciones? -Estamos en contra de una movilización política de la Iglesia contra el Gobierno. La Iglesia debe reconocer el impulso ético que anima las políticas del Gobierno de Zapatero. Muchos cristianos nos sentimos reflejados en las políticas de paz, de inmigración, de cooperación Norte- Sur, de lucha contra la violencia de género, de diálogo y acuerdo desde la diversidad en la manera de entender España que ha emprendido el Gobierno socialista. Igualmente, la Iglesia debe reconocer con claridad la moralidad que reside en la legalidad democrática. No se puede tachar de ilegítimas determinadas decisiones de los gobernantes, en nombre de una ley natural. ¿Qué opina sobre la reforma de la clase de Religión? -El Gobierno tiene un buen planteamiento de partida: asume la enseñanza de cultura religiosa para todos, y propone una materia para todos que se echaba en falta para socializar en los valores democráticos: educar para la ciudadanía. Sobre la enseñanza confesional, es de oferta obligatoria para el centro y de elección libre en las diferentes confesiones. Hasta aquí el planteamiento es bueno. Pero se mantiene un estatus de precariedad académica para la religión confesional, que corre el riesgo de ser extraescolar, pues no es evaluable y queda a discreción de la dirección del centro. Después de diez años, hay que dar un paso decidido hacia una solución estable. La escuela pública es de todos, y no se puede edificar sobre la base de la exclusión de los padres y de los diferentes sectores. El Estado ha de ayudar a los padres a educar a sus hijos, pero no puede instrumentar ideológicamente un proyecto de escuela contra su criterio.