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ABC DOMINGO 12 12 2004 Nacional LAS CARRERAS ILEGALES DE COCHES 25 Para abonar el terreno de las quejas justificadas, hay que sumar el elemento económico. Las compañías aseguradoras no cubren las indemnizaciones a las víctimas de estos kamikazes porque las competiciones, aunque sean ilegales, se consideran pruebas deportivas y, por tanto, están excluidas de la cobertura. Como tales pruebas deben contar con un seguro adicional del tipo de los que se exigen a un corredor profesional. Con la entrada en vigor del nuevo código de circulación a principios de 2004 cualquier competición precisa además de una autorización previa de Tráfico que incluye un informe de la Federación de Automovilistas. Todos estos requisitos, obviamente, son ignorados por los conductores que practican un deporte de riesgo y en ocasiones mortal, como se ha demostrado. Los pilotos que toman calles y carreteras como si circularan por Le Mans llegan a apostarse el coche, aunque lo habitual son envites económicos que van de los 60 euros a cantidades millonarias dependiendo del riesgo que se asuma. A veces sólo es preciso un acuerdo entre los conductores, pero otras llegan a mediar mecánicos clandestinos conocedores de la potencia del vehículo. La proliferación de este tipo de apuestas en la década de los 80 condujo al endurecimiento del Código Penal Los envites económicos van de los 60 euros a cantidades millonarias; depende del riesgo que se quiera asumir van de la mano. Los trucos más frecuentes consisten en quitar el catalizador del tubo de escape, modificar la configuración de la centralita de inyección de gasolina, aumentar el turbopropulsor... y, por supuesto, colocar spoilers alerones, llantas e incluso luces de neón en los bajos. Los equipos de música que llevan estos coches no pueden llamarse tal, ya que son auténticas discotecas sobre ruedas, con altavoces y amplificadores que aderezan el riesgo. El perfil de estos conductores corresponde a un público joven, eminentemente masculino, amantes de vivir al límite y a la moda y con una afición cara, ya que las puestas a punto de los coches exigen inversiones de entre 3.000 y 20.000 euros, Desde hace unos años, estos amantes de los 200 kilómetros hora tienen un reclamo adicional: los videojuegos especializados en conducción temeraria, algunos con posibilidades on line El anuncio de este tipo de programas suele ser de esta guisa: compite con los conductores de coches y motos más temerarios a lo largo y ancho de todas las ciudades del mundo y evita ser atrapado por la policía. Demuestra tus habilidades y estilo de conducción Puestos a punto Las marcas y modelos de los coches competidores son de lo más variado, desde los minis como Peugeot 206, 205 y 105; los Renault 5, 11, Clio o Megane Coupé, Volkswagen Golf y Polo, hasta Ford Sierra y Escort, con abundancia de BMW y Audi, en todas sus gamas. Suele haber un elemento común: ninguno de estos vehículos pasaría la ITV porque casi todos están tuneados o puestos a punto Aunque tuning (esa especie de coches siderales que a veces nos hacen girar la cabeza) y carreras ilegales no son lo mismo, lo cierto es que a veces De kamikazes a conductores asesinos Corrían el año 87 cuando por primera vez las páginas de los periódicos daban cuenta de un nuevo fenómeno que vinculaba el tráfico, con el riesgo y las apuestas. Se trataba de lo que en aquel momento se dio por llamar conductores suicidas y que con el paso de los meses cambió su denominación a una más exacta, como era la de conductores asesinos. Ambos conceptos se referían a un mismo fenómeno: el de las carreras nocturnas organizadas en autopistas de Madrid, en la que los individuos implicados debían recorrer a toda velocidad muchos kilómetros en sentido contrario a cambio de una importante cantidad de dinero. Los primeros casos se detectaron en la A- 6 y se vincularon a apuestas clandestinas que se cruzaban en una discoteca de moda. La alarma social crecía y la conmoción definitiva llegó cuando se produjo la primera muerte. Para entonces, la Guardia Civil ya había diseñado un plan especial para controlar estas actividades, que se daban en su mayor parte en las madrugadas de los fines de semana. Sin embargo, pronto se produjo la confusión y no se distinguía entre aquellos que realmente cometían estas acciones para ganar dinero de aquellos otros que simplemente se equivocaban, si bien el alcohol estaba presente en la mayor parte de estos casos. El terrible suceso de la medianoche del miércoles, cuando un conductor q ue circulaba en sentido contrario mató a un matrimonio y sus dos hijos sólo pudieron salvarse gracias a la decidida actuación de un camionero, vuelven a poner estos hechos sobre el tapete. En este caso no parece que se trate de una acción producto de una apuesta, sino de la depresión del causante de la tragedia, quizá mezclada con el efecto de alguna sustancia. Pero la alarma regresa a la calle.