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20 Nacional DOMINGO 12 12 2004 ABC Cherchez les magistrats Quienes no soportan por más tiempo el oprobio de mayorías conservadoras en el Poder Judicial han tomado el atajo: a falta del control de nombramientos, buenas son minorías de bloqueo. POR EDUARDO SAN MARTÍN irro en el Congreso. El partido del Gobierno y sus aliados parlamentarios han conseguido finalmente neutralizar la mayoría conservadora del órgano de gobierno de los jueces, pero pagando un precio desproporcionado para el magro resultado obtenido. El Gobierno se asegura, no que sus afines dentro del Consejo del Poder Judicial sitúen a determinados jueces en altos puestos de la magistratura, sino que la mayoría democráticamente elegida de acuerdo con la normas pactadas en 2001 por PSOE y PP no pueda colocar a los suyos. Triste parto para una operación que dinamita lo que aún quedaba del pacto para la Justicia; que pone en riesgo la elección en las Cortes de otros puestos institucionales que exigen mayoría agravada; que rompe los puentes institucionales con la oposición cuando su colaboración resulta ineludible en un escenario político que se presenta muy complicado para el año que viene (referéndum de la Constitución Europea, aprobación de estatutos en el Congreso y una eventual reforma constitucional) y que desnuda el discurso de Zapatero, para el futuro, de toda aquella retórica del talante, el consenso y la no patrimonialización de las instituciones que le han hecho fuerte ante una opinión pública mayoritaria que, por ahora, prefiere seguir mirando hacia otro lado. La argumentación que antecede no es fruto del derecho al pataleo de una oposición rebotada. O no únicamente. Reproduce también, salvo en la coda final, la reflexión de un destacado represen- P Rubalbaca pronuncia unas CHEMA BARROSO palabras ante los escaños vacíos del PP Fuentes parlamentarias socialistas revelan la discrepancia de algunos ministros, incluido el de Justicia, con el fregado que se ha montado tante de la mayoría gobernante. Al final, lo que único que preocupa a los dos grandes partidos cuando plantean la batalla del Consejo es el control de la presidencia de la Sala de lo Penal del Supremo Como si eso, añade, les garantizara una determinada impunidad. Triste papel el reservado a ese y a otros altos cargos de la judicatura. El de guardaespaldas de los políticos. Y pesada carga la de quienes vayan a ocupar esos puestos como consecuencia de una batalla partidaria librada con el cuchillo entre los dientes. Se verán obligados de por vida a demostrar una pureza de sangre que les niegan los mismos que los eligen. El saldo pírrico de la batalla no concierne sólo a la normalidad institucional entre dos partidos llamados a entenderse sobre lo fundamental si no quieren que 25 años de estabilidad se conviertan en un quilombo ingobernable. Fuentes parlamentarias socialistas revelan la discrepancia de algunos ministros, incluido el mismísimo de Justicia, con el fregado que se ha montado. Pero entonces, ¿quién ha puesto en marcha desde el Ejecutivo una operación con tantos riesgos? ¡Cherchez les magistrats! La pista de los jueces. Hay quien, dentro del Gobierno, probó en su día las mieles de ser mayoría en el CGPJ, y quién, las hieles de la minoría. Desde la primera legislatura de la democracia constitucional, se han ensayado tres sistemas de elección de los miembros del Consejo. Y siempre que han intervenido los propios jueces, total o parcialmente, han sido elegidas mayorías conservadoras. Sólo en el periodo 1985- 1996, cuando el Parlamento elegía a la totalidad de los consejeros y el PSOE disponía de escaños suficientes en ambas Cámaras, el Consejo estuvo dominado por una mayoría que no respondía en absoluto al balance real de fuerzas dentro de la carrera. ¿Y no será que la imposición de aquel gobierno artificial ha abierto entre el PSOE y la mayoría de los jueces una brecha que ningún sistema de elección puede salvar? La representatividad de las distintas asociaciones de magistrados es bien elocuente, hasta el punto de que los denominados progresistas, aún siendo minoría, están sobrerrepresentados en el Consejo (en las últimas eleciones para las salas de gobierno de Audiencia Nacional, TS y TSJ, Jueces para la Democracia obtuvo el 5 de votos, mientras que la Asociación Profesional consiguió el 68 Visto lo cual, y aceptada la imposibilidad de alterar esa relación de fuerzas sin artificios, quienes dentro del Gobierno no estaban dispuestos a seguir soportando tanto oprobio decidieron tomar el atajo. A falta de una mayoría de control, buena es una minoría de bloqueo. Curiosa forma de entender el valor de los votos en según qué casos. ¿Por qué las mayorías reforzadas son buenas para elegir magistrados del Supremo y presidentes de Tribunales Superiores de Justicia, y no para aprobar los Presupuestos del Estado, de los que de depende el funcionamiento del todo entramado institucional y administrativo del país durante un año? O, ¿por qué en Andalucía, donde no hay forma de alterar una mayoría parlamentaria que se repite de forma natural, legislatura tras legislatura, no se introduce la regla de la mayoría agravada para elegir al presidente de la Junta? ¿O es que la anhelante oposición andaluza no tiene derecho, como los jueces minoritarios, a disponer de una minoría de bloqueo? No son charadas. Estamos hablando de la calidad de la democracia, esa nadería de la que tanto se ocupan las oposiciones antes de convertirse en Gobierno.