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ABC DOMINGO 12 12 2004 La Entrevista 11 -Ese almuerzo fue una ocasión excelente para demostrar que los dos jefes de Estado se ven, quieren reanudar la alianza que siempre ha existido. Esa entrevista no se hubiera realizado si no existiera el visto bueno del Gobierno español. El Rey, Rey constitucional, también es un portavoz de lo que el Gobierno desea, que en este caso es tener una excelente relación con Estados Unidos. ¿Cree que el presidente Bush o su padre pudieron filtrar el contenido de ese almuerzo a los medios? -Creo que no. Fue un almuerzo familiar, donde había un claro mensaje de amistad. Los temas tratados no se han filtrado, se han quedado en el ámbito en que se produjeron. -Parte del contenido se ha filtrado, pero no sabemos por quién... -No. El contenido no se ha filtrado. Sólo el Rey y el presidente Bush saben lo que allí se trató. Sólo se ha filtrado que había un mensaje positivo. Yo no he visto más detalles en una conversación que duró tres horas y que tuvo que versar sobre múltiples temas. ¿Cómo fue recibido el jefe del Estado español por el presidente de Estados Unidos 24 horas después de que el presidente de Venezuela, desde el estrado de La Moncloa, acusara a Estados Unidos de apoyar un golpe para derribarle y el presidente del Gobierno español escuchara impasible la acusación? -El presidente de Venezuela fue elegido democráticamente, en unas elecciones con observadores internacionales que las dieron por razonablemente limpias y cuyo resultado había que reconocer. El presidente Chávez pidió realizar una visita oficial a nuestro país y allí hace unas observaciones que, por cierto, no volvió a repetir. Lo que está claro es que el ministro de Exteriores ha dado explicaciones ante las Cortes en cuanto a lo que él dijo en relación con este asunto y han sido aceptadas por todos los grupos parlamentarios menos el Popular. Creo que la situación ha quedado clara. En ningún momento la parte española, que es de la que debemos responder, ha realizado ninguna acusación contra el Gobierno de los Estados Unidos. ¿Le pidieron a usted que revisara lo que su predecesor en esta Embajada pudiera haber hecho en relación con ese golpe desde Washington? -No. Entre otras cosas porque lo que consta en los archivos, lo que está por escrito, lo tiene el Ministerio de Exteriores. Operaciones de este tipo, si realmente se producen- -y a mí no me consta ese apoyo- no se hacen por telegrama ni queda constancia por escrito. Se harían entre los máximos responsables políticos y no pasan por los canales de una embajada. ¿Le ha preguntado alguien en Washington por qué antes de las elecciones del 2 de noviembre su jefe de Gobierno manifestó su preferencia por el candidato luego derrotado? -No. Entre otras cosas, porque si existe algún tipo de preferencias son las lógicas, de partido a partido. Cuando a mí me han preguntado a quién prefiero, yo, como el ministro y como el presidente del Gobierno, digo: al que prefie- RELACIONES Hay que devolver las relaciones con Estados Unidos al nivel de diciembre de 1995 IRAK Irak afecta a todo Occidente y entre todos tenemos que ayudar a salir de allí de una manera correcta EE. UU. Estados Unidos no es un país polarizado POLÍTICA EXTERIOR En España deberíamos seguir el ejemplo americano: dejar los temas fundamentales de política exterior como materia de consenso entre los grandes partidos. Es la única manera de tener una política exterior creíble El encuentro mantenido por Powell y Moratinos ha sido bastante positivo. Hay que tratar de ver la botella medio llena REPERCUSIONES No se percibe que de los contactos del anterior Gobierno español con el americano se derivara ningún beneficio tangible de aumento de nuestro peso en nuestras relaciones internacionales, ni beneficios empresariales o contratos ran los norteamericanos. Otra cosa es que haya más afinidad ideológica con un candidato que con otro. Es normal. Creo que no existe constancia de una declaración pública del presidente del Gobierno diciendo prefiero que gane uno u otro. O a mí no me ha llegado esa información. ¿Es Estados Unidos hoy un país polarizado? -Afortunadamente, creo que no. Es cierto que la guerra de Irak, como la Vietnam en su tiempo, son temas del suficiente calado como para ser susceptibles de dividir a una opinión pública. En estas elecciones las posiciones estaban más enconadas que nunca en la historia de este país. Pero una vez más nos han dado una lección: una vez que hay un ganador, todos los americanos consideran que ése es su presidente. A nosotros todavía nos falta un largo camino para reconocer que eso es así. Puede no gustar, pero todo el mundo tiene que reconocer ese resultado porque ésa es la persona a la que la mayo- ría le ha dado un mandato para dirigir los destinos del país. Ese resultado fue claro y el bipartidismo sigue existiendo en política exterior: ésa es una ventaja que tienen los Estados Unidos en sus relaciones con los demás. En España deberíamos seguir ese camino: dejar los temas fundamentales de política exterior como materia de consenso entre los grandes partidos porque es la única manera de que España tenga una política exterior de verdad creíble. ¿Por qué no es una realidad hoy ese consenso? -Porque hay distintas visiones de las cosas. Creo que lo que hizo el Gobierno anterior en su etapa de mayoría absoluta- -desequilibrar las dos grandes coordenadas de política exterior que eran la presencia activa en la UE y una excelente relación con los Estados Unidos- -se hizo en contra de la UE y a favor de Estados Unidos sin un necesario consenso parlamentario. Ese bandazo fue lo que produjo la ruptura. Ahora el Gobierno intenta consensuar los grandes asuntos de política exterior, como se hizo siempre. -La salida de Powell, el nombramiento de Rize y la ratificación de Rumsfeld son indicadores claros de la línea que tomará la Administración Bush. ¿Cómo les vende la política exterior de su Gobierno? -Primero habrá que ver si va a haber continuidad en política exterior. Es pronto. Los nombramientos indican varias cosas. El presidente prima a personas con las que se siente a gusto, colaboradores suyos. No busca grandes figuras, sino personas de acreditada lealtad y buena química personal, como Rize- -que es una persona sumamente inteligente, y ése es un valor a tener en cuenta, y es una persona con la que Europa y España se van a entender- -y luego hay otros nombramientos del área de influencia del vicepresidente Cheney, como pueda ser Rumsfeld, o Snow en el Tesoro. Parece claro que en los Estados Unidos hay una evolución. Del aislacionismo primitivo al unilateralismo, con atisbos de multilateralismo en las épocas finales del gobierno anterior, con un mayor deseo de contar con los aliados, especialmente los europeos. Ahí se insertan el viaje de Powell a Europa esta semana y el que hará el presidente Bush a Europa en febrero para discutir los problemas familiares. Las relaciones Europa- América son problemas de familia. Tenemos los mismos valores, que interpretamos de distinta manera. Los mismos objetivos, que creemos que se pueden conseguir de distinta manera. ¿Pero cómo le va a vender a la nueva Administración la política exterior del Gobierno español? -Nosotros, como lo prueban numerosísimos gestos, queremos seguir siendo amigos de los Estados Unidos. Tenemos muchísimas cosas que aportarles: somos miembros activos de la UE donde tenemos cierta influencia, más en unos temas que en otros- -América Latina y Oriente Medio- Y en los grandes temas en los que estamos enfrentados, sobre todo en seguridad, podemos aportar también bastante y estamos (Pasa a la página siguiente)