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ABC SÁBADO 11 12 2004 Los sábados de ABC 113 EL GUINDO MÓNICA F. ACEYTUNO HA VUELTO RICARDO mas. Ricardo, no es que llore, que también llora, es más bien que al mirar a sus hijos y a sus nietos y a sus amigos se ríe con los ojos siempre un poco llorosos, como si apreciara mejor que nadie la alegría y la tristeza de verse y de no verse. Te encuentras con Ricardo por el Castiñeiro, que no es más que una carretera que fuera un camino a la sombra de unos castaños, y te parece que hasta es algo ese lugar que ha dejado de ser lo que era. Te sonríe Ricardo, y al minuto piensas en la gracia que tiene la mesa donde juegan a las cartas los taxistas, y esos frutales que crecen en el terraplén del tren y que yo siempre creí que un alma sensible los había plantado, hasta que me dijeron que medraban precisamente por los taxistas, que tiraban allí los huesos de los melocotones en verano. Y tiene gracia lo delicadas que son las flores de estos frutales en primavera. O la barbería, que parece de otro tiempo, siempre llena de gente, como si los clientes se le hubieran ido acumulando al peluquero con el paso de los siglos, o como si los hombres vivieran más por cortarse allí el pelo. O el bar de La Farmacia, que es donde más entra el sol en invierno. Pero todo esto no tiene ninguna gracia si no está Ricardo. Claro que donde mejor se conoce a Ricardo es en su casa, de donde no deja que nadie se vaya sin hacerle ver que se le quiere. Y esto, que parece una tontería, es la cosa más importante del mundo. Ricardo y su mujer, Elvira, y todos sus hijos, tienen este raro don. Y aunque vayas a su casa con cien a la vez, o aunque estés allí sólo un minuto, sales siempre pensando: aquí se me quiere. Las tardes de verano en su porche, con el café y los periódicos sobre la mesa, la vista del monte al fondo y, alrededor, esta sensación de cariño, es de las cosas más agradables que yo he vivido. Ayer volvió Ricardo del hospital, donde tuvieron mucho cuidado de no extirparle la sonrisa. Fuimos a verle y estaba como si nada. Al despedirnos, dijo: Gracias por venir a verme Gracias a ti, Ricardo, por ser como eres. Y no llores, que ya estamos todos llorando de alegría al verte otra vez en Oza. H ay personas de las que resulta imposible escribir sin llenar el folio de lágri- Once touroperadores trabajan en España con Noruega. Las salidas son desde Madrid o Barcelona. El viaje más el hotel puede costar 700 euros, y, si incluimos alguna de las actividades mencionadas, alrededor de 1.000 euros. Para los más intrépidos las aventuras en Groenlandia tienen una dificultad casi ilimitada. Mundo Ártico nos permite conocer cómo viven sus habitantes. El viaje, en marzo, ronda los 5.000 euros, quince días de aventura para convivir con las poblaciones esquimo o inuit y conocer su cultura; alojamiento en sus casas; una excursión en barco a Llimanaq, y al laberinto de icebergs; pa- Las travesías turísticas en Groenlandia nos acercan al esfuerzo de los grandes aventureros en el norte helado seo en trineos tirados por perros; presenciar cómo cazan los nativos; y conocer a los inughuit, grandes hombres considerados los mayores aventureros del mundo. Para los locos del esquí, la oferta en Canadá está relacionada con una variante, el heliesquí. El helicóptero se utiliza como medio de transporte para acceder a paraísos de nieve virgen. Lo organiza Ski Arias (91 598 97 80) en colaboración con Canadian Mountain Holidays. La aventura dura siete días. Ski Arias trabaja en las Rocosas, en la Columbia británica, que comprende doce áreas de esquí con extensión equivalente a Suiza. El precio en diciembre y enero será de unos 3.700 euros. También en Canadá, Mundo Ártico organiza expediciones para ver osos polares. La próxima, en mayo de 2005. Nos acompañará un guía inuit a lo largo de 400 kilómetros en motonieve. Se sale de Resolute hacia la isla de Devon, zona llena de focas, cuyo depredador natural es el oso polar. En esta aventura se visita el Cabo Sherard. Bobsleigh o curling En Suiza hay una pista de bobsleigh, Cresta Run, y una superficie para trineo denominada Muottas Muragi. Son habituales en St. Moritz las carreras de caballos y de galgos sobre un lago helado, y las competiciones de polo, criquet y curling. E incluso un espectacular festival de gastronomía. Aunque lo más llamativo es el maratón de esquí de la Engadina, en el que participan 13.000 personas. Si hablamos de alternativas al esquí, hay que mencionar las carreras de coches sobre hielo en Suecia (971 79 03 00) Las carreras de estos bólidos preparados para no deslizarse en exceso sobre la superficie son espectaculares. El programa, de cuatro días. se llama Ice to meet you y está organizado por la empresa sueca Incoming Nordkalotten www. incoming- nordkalotten. com El curling, que empieza a estar de moda en España, es referencia habitual en St. Moritz (Suiza)