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ABC SÁBADO 11 12 2004 Los sábados de ABC 109 La invasión de relojes orientales en los años 60 y 70 provocó crisis en la industria suiza, salvada por el Swatch Breitling es, por antonomasia, el reloj de los deportistas. Modelo GT en acero, 5.490 Amigos del Swatch, fans capaces de hacer cualquier locura económica con tal de tener una de estas piezas. El ejemplo de Swatch lo han seguido algunas marcas españolas que han encargado sus modelos a conocidos diseñadores. Jaeger- LeCoultre en oro rosa con pulsadores para cambiar el uso horario. 14.700 euros Sergi Arola y su reloj para cocineros Siente la misma pasión por la cocina que por los relojes, hasta el punto de que tiene dieciséis, todos de acero, pero su preferido es un Panerai de esos que usaban los submarinistas de combate italianos. Dada su relojmanía aún no le parecen suficientes, porque ya tiene puestos los ojos en un Jaeger LeCoultre que se comprará cuando llegue la ocasión. Esta pasión por los relojes y su gran amistad con María Eugenia Girón, consejera delegada de la casa Carrera y Carrera, le han llevado a diseñar un modelo nuevo que es el primer reloj gastronómico del mundo. Se trata de un modelo que permite, a través de uno de sus cronógrafos, calcular el tiempo exacto de cocción de platos, que van desde la pasta fresca a la alcachofa, pasando por el huevo duro, el espárrago verde o el buey de mar. Carrera y Carrera ha hecho 250 ejemplares de este modelo (la mayoría se venderá en Japón, Rusia... cuyo original cristal de la parte trasera permite ver el movimiento mecánico del reloj, y Sergi Arola se ha quedado con el prototipo. No ha querido tener ni el 001 ni el 250 y dice que cuatro de estos relojes se los va a regalar a los chefs tres estrellas Michelin que hay en España: Adrià, Arzak, Santamaría y Martín Berasategui, en reconocimiento a su amistad y por admiración a su trabajo. -Un forofo de los relojes, ¿por qué no tiene uno de oro? -Porque me gusta pagar el diseño y la maquinaria, no el oro. Rolls Royce de relojería Dicen los relojeros que el mundo de la relojería es como el del automovilismo, que hay Rolls Royce, que hay Mercedes, Audi, Opel, y que hay utilitarios como el Smart o el Corsa. Es decir, hay relojes de alta gama (Patek Philippe, Audemars Piguet, Blancpain, Breguet, Girard- Perregaux, IWC, Jaeger LeCoultre, Piaget, Vacheron Constantin, Zenit... que serían los Rolls Royce de la relojería; los hay de una gama potente y sólida (co- A. Alange Söhne con fases lunares, oro rojo y cuerda manual, 17.400 mo Omega, Cartier, Hublot, Rolex, Bulgari, Beaume Mercier, Breitling... y existen utilitarios (métanse aquí las marcas que se quiera, incluidos los Swatch) Todos los relojes están en la tierra, menos uno, el Omega, que, tras superar las durísimas pruebas de la NASA, fue el primero en pisar la Luna, en 1968, el modelo Speed Master que la casa sigue fabricando porque tiene miles de entusiastas para quienes darle cuerda es un placer. Les da igual que el mecanismo automático marcase un hito en la historia del reloj y que fuera Wilsdorf, el fundador de la Casa Rolex, quien en 1931 lo sacó al mercado. Siguen enganchados al viejo sistema y parece que tienen cuerda para rato. Cada reloj tiene su público. Antes eran los árabes acaudalados quienes frecuentaban las joyerías en busca de los pelucos más caros y espectaculares. Hoy, las grandes joyerías del mundo están llenas de japoneses, taiwaneses, malayos e indios ansiosos de colocarse en la muñeca el último Cartier o el diseño más atrevido de Bulgari, la marca preferida de los modernos. Dicen los relojeros que los hombres clásicos y prácticos prefieren un Omega; los aficionados al lujo (pero discreto) un Patek Philippe o cualquiera de alta gama; los deportistas, un Brei- Tag- Hauer y su Mónaco Sixty Nine. En el reverso (imagen) lleva un contador digital, 4.950 tling; los nada tímidos, un Rolex; que los nuevos ricos celebran su éxito con el Hublot, mientras que a los ricos de toda la vida les encanta Cartier; que los Audemars Piaget son para los que que están muy al día: son un boom desde que los llevan los consortes de las Infantas; y, en fin, que al ejecutivo moderno le chifla siempre el último modelo Swatch. Primer Swatch que salió a la venta y revolucionó el mercado de la relojería Cartier y su emblemático modelo Santos, este año renovado. A partir de 3.600 euros El lujo del platino La marca complementa a la persona. Por eso, cuando el hombre tiene un estatus muy alto, lleva relojes muy importantes pero discretos. La mayoría, de platino, que es un lujo que, de lejos, no se nota, pues parece de acero. Las grandes marcas de relojes hacen en platino unos cuantos modelos que son el símbolo de la casa, porque el platino es lo máximo en relojes. Patek Philippe, por ejemplo, tiene reconocimiento como el mejor reloj del mundo. Sus modelos alcanzan en las subastas los precios más altos. No en vano fue la primera casa, en el año 1856, en dar cuerda manual a sus relojes mediante la corona (Pasa a la página siguiente) -En la cocina, ¿es fundamental el reloj? -El tiempo es esencial; el reloj, la mejor forma de expresarlo. ¿Los tiempos en la cocina son tan importantes como el producto? -Por supuesto. Si a un buen producto le das un mal tiempo de cocción no sirve de nada. Es un equilibrio. ¿Cuántos minutos requiere un huevo cocido? -Depende del ph del agua, pero aproximadamente viene a ser de ocho a diez minutos. En un agua dura, el huevo se cuece de diferente manera que en un agua blanda, por eso no es lo mismo cocer un huevo en Madrid que en Barcelona. ¿Y una alcachofa? -Depende de si se hacen al horno o cocidas, pero está en torno a 22 minutos, si tiene un tamaño mediano. ¿De qué producto abusamos los españoles del tiempo de cocción? -De unos cuantos, y en según qué sitios siguen cociendo demasiado las verduras y el pescado. Pero como es cuestión de gustos, hay que ser respetuosos. -Siguiendo al segundo las recetas con sus tiempos de cocción, ¿tienen que salir perfectas? -No, porque al final en un restaurante como La Broche hay veintitantas personas que responden a mi filosofía y hacen las cosas como yo, que dedico entre 14 y 16 horas diarias a cocinar, y es muy difícil que a alguien normal le pueda salir igual que a mí por mucho que yo dé los tiempos. Tiene que haber un toque personal y un sentido del gusto particular. ¿Cree que las sartenes deberían tener un reloj como los tienen los hornos y los microondas? -Sería muy útil, y ojalá alguien le copie la idea.