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72 Cultura SÁBADO 11 12 2004 ABC Daniel Martín retrata la juventud de los años 90 en Los despreciables b La novela constituye una supe- Si no te confiesas moderno, no tienes derecho a comer ni a dormir José Jiménez Lozano publica Carta de Tesa su nueva novela de Tesa (Seix Barral) José Jiménez Lozano ha mantenido los personajes de La boda de Ángela aunque son historias independientes SOFÍA SOLANO MADRID. La degradación que bulle y gana terreno se encuentra en unas páginas en las que su autor se introduce por las variantes de una realidad envilecida que le preocupa profundamente, como ha dejado constancia en diversas Terceras de ABC; por citar una, Los comedores de higos en la que explicaba el precio pagado por los romanos por su indiferencia ante las primeras incursiones de los bárbaros. Manifiesta que una novela es literatura, aunque narre cosas que suceden, sobre todo desde el periodo de entreguerras Conversa a gusto y con sinceridad de un mundo que le preocupa. ¿Qué puede hacerse ante la traída y llevada pérdida de valores? -No hablo de pérdida, porque los valores no se pierden como un llavero. Lo que ha caído ha sido consentido. En Occidente están pasando cosas muy serias y hay muchos que quieren que caigan los valores de la civilización judeocristiana. Están decididos a barrerlos. Dostoievski vio la caída de una civilización en Los demonios -Un personaje de su libro habla de la negación de los valores como de una alucinación de alucinados y afirma que una civilización se va. ¿Qué esperan los provocadores? -Habría que preguntárselo a ellos, quizá les aprovecha. Lo cierto es que cada vez son más. Ya se enseña a banalizar la civilización europea. Estamos inventando como si fuésemos Adán y llegarámos a la luz tras siglos de tinieblas. El mundo es cada vez más complicado. Por ejemplo, antes el periodista contaba, pero ahora juzga. -Sí, pero algo desearán lograr los que desafían lo habido y por haber. -Los romanos tenían envidia de lo libres que eran los bárbaros. Luego pasó lo que pasó. Vuelvo a Dostoievski y Los demonios porque se adelantó a lo que iba a suceder, aunque cuando escribió lo que iba a venir pasaba en situaciones mínimas. -En su novela un personaje abandona su profesión para retirarse a su trinchera a defenderse. Parece que los ciudadanos no salen al paso de lo que está sucediendo. -A lo mejor están amedrentados o no tienen fuerzas para luchar o se necesita un valor que no poseen. Hoy día, si no eres moderno no tienes derecho a comer ni dormir y, claro, la gente lo sabe. La familia de Carta de Tesa es tradicional, no educada en el mundo externo actual. Hasta las sillas van a terminar teniendo que ser modernas. ¿Usted escribe como toque de b En Carta ración del costumbrismo discotequero de la década de los noventa, con una actitud censora digna de los clásicos españoles A. L. MADRID. A medio camino entre la novela realista del siglo XIX y el estilo de Raymond Carver o Charles Bukowski, Los despreciables (LibrosLibres) ofrece un retrato de personajes ficticios pero posibles, de una sociedad enferma, aunque tristemente más saludable que la actual según indicó su autor, Daniel Martín, en la presentación. Ideé el argumento al día siguiente del asesinato de Lucrecia (13 de noviembre de 1992) la inmigrante latinoamericana a la que mataron junto a una discoteca de Aravaca explicó, puntualizando que la acción transcurre fundamentalmente en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón, a comienzos de los noventa, pero culmina en una gran fiesta de Nochevieja que tiene lugar en Villaviciosa de Odón. Se trata de una obra coral, con jóvenes de entre 15 y 22 años. Reflejo sus amores, juergas, comportamientos violentos... Son personas que vagan sin una intención clara, buscando y desperdiciando oportunidades. La historia parte de mi experiencia vital y recrea ambientes conocidos, como la universidad, el teatro alternativo de la época o los barrios sórdidos de la capital Pese a todo- -matizó- no se parece a Historias del Kronen a pesar de su evidente similitud temática Aunque la portada de la novela indica, en referencia al título, que lo tenían todo menos algo por lo que luchar Martín subrayó que los protagonistas del libro están plenamente integrados en la sociedad, no forman parte de entornos marginales Representan a gente que, a falta de un código ético que regule su conducta, es capaz de hacer cualquier cosa, incluso matar Jiménez Lozano asegura que estamos rodeados de hipocresía atención, como desahogo o para tranquilidad de su conciencia? -Ni para esto. La literatura no vale para nada, aunque, si se la hace de verdad, nunca miente. Deseo, eso sí, que quien lea lo viva como yo al escribir. Creo que hace dos años una madre mató a sus hijos, no es lo mismo saberlo por Medea que por el telediario. ¿Lo esencial que desaparece? -Que el hombre no está en la escala zoológica, el odio al tiempo de los pa- HERAS Como un bisturí Para Juan Manuel de Prada, que asistió a la presentación de la novela, ésta relata de forma devastadora los avatares de una juventud vacía con una escritura implacable que hace daño como un bisturí A su juicio, la obra está realizada por un novelista que incide en la sociedad con fuerza, al que convendría empezar a apreciar El escritor y columnista de ABC estima que Los despreciables constituye una superación del costumbrismo discotequero de la década de los noventa, con una actitud censora digna de los clásicos españoles y una dura crítica a un mundo que solemos mirar con autocomplacencia La literatura no vale para nada, aunque, si se la hace de verdad, nunca miente afirma el colaborador de ABC dres, o la disolución del mal del que habló Carol Smitt... El mal ya no existe, siempre es un error. -Se adoran las tecnologías. -Ya dijo Chesterton que quien no cree en Dios es capaz de creer en cualquier cosa. ¿Lo políticamente correcto es cobardía? -Estamos rodeados de hipocresía. Fui a dar una charla a Segovia y los viejos me aplaudieron cuando me dirigí a ellos con esa palabra. ¿Un mayor es alguien que pertenece al Ejército? ¿Padece pesimismo? -Si salimos de Auschwitz, queda esperanza, pero lo que duele es el daño que hacen los bárbaros, que, por otra parte, también pasan y mueren. ¿Se siente solo? -No.