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36 Internacional ELECCIONES BAJO LA MIRADA DE PEKÍN SÁBADO 11 12 2004 ABC Un hombre, un voto; y un voto, 25 euros F. P. TAIPEI. En Taiwán se vota con una gran papeleta en la que aparecen todos los candidatos. Cuando este enviado especial preguntó en un colegio electoral de la capital taiwanesa que si le podían dar una de esas papeletas para fotografiarla, el encargado de las urnas le miró como si no le hablase en chino. Imposible fue la respuesta. Aquí no es como en España, donde esas hojitas abundan por las mesas electorales y los buzones de correos. Aquí cada colegio tiene exactamente el mismo número de papeletas que de votantes inscritos. Así que, tras el recuento tienen que cuadrar las cuentas. Sobrará el mismo número de hojas que el de votantes que no hayan votado. Y esa no es la única diferencia. Al identificarse, el votante recibe una sola papeleta. Pasa a una cabina cubierta con una cortina y en su interior encuentra un sello redondo sujeto a una cadena que deja una marca de signo parecido a una T Con él señala a sus candidatos. El votante no puede permanecer en la cabina más de un determinado tiempo. Cuando sale, él mismo introduce la papeleta en la urna. Con todo, lo más sorprendente es el fenómeno de la compra de votos que, aunque en franca decadencia, todavía se da sobre todo en el campo. Por unos 25 euros, me aseguran, se puede obtener el voto de algunos campesinos. La cosa funciona así. Una especie de agente de zona controla a la población y ofrece a los partidos su mediación. Calcula el número de posibles vendedores que hay en su demarcación y negocia con ellos. Si tras el recuento se comprueba que tenía razón, crecerá su prestigio y en las próximas elecciones será requerida su intervención nuevamente. ¿Y cómo saber que el campesino no engaña? Según me dicen, los vendedores del voto creen que alguna divinidad les vigila y no se atreven a engañarle. Los taiwaneses deciden hoy en las urnas si siguen por la vía independentista Lograr la mayoría absoluta, objetivo de la coalición gubernamental diferencias entre partidos no son tanto entre derechas e izquierdas, sino entre independentistas y favorables a la reunificación con China FERNANDO PASTRANO ENVIADO ESPECIAL TAIPEI. Las últimas encuestas de intención de voto para las elecciones legislativas que se celebran hoy en Taiwán dan como vencedora a la coalición gubernamental. La cuestión parece estar en si logrará la mayoría absoluta del Parlamento, que ahora no tiene, para llevar a cabo su política de gradual independencia de China. Porque Taiwán, aunque pueda sorprender, no es un país independiente, sólo 27 gobiernos de todo el mundo reconocen al de Taipei. El resto, presionado por Pekín, solo admite la existencia de una sola China, considerando a Taiwán como una provincia más. Cuando en 1949 Chiang Kai- chek se vio obligado a huir a la isla acosado por las tropas de Mao Zedong, se dividía China en dos partes irreconciliables. La fractura dura hasta hoy y parece que incluso ha aumentado. Por eso en Taiwán las diferencias entre partidos no son tanto entre derechas e izquierdas, ni entre conservadores y progresistas, aunque las haya, sino fundamentalmente entre independentistas y favorables a la reunificación con China. Del lado independentista se encuentra la actual coalición gobernante, conocida como alianza pan verde y formada por el Partido Democrático Progresista (PDP) y la Unión de Solidaridad de Taiwán (UST) Del lado que podríamos calificar de conciliador con China está la alianza pan azul integrada por el Kuomintang (KMT) el Partido Pueblo Primero (PPP) y el Partido Nuevo (PN) Según algunos analistas, si mañana b En Taiwán las Banderolas de la campaña electoral, ayer en un paso elevado de Taipei el clima es bueno, los resultados electorales serán más apretados. Pero si hace mal tiempo, la victoria pan verde está asegurada, pues los votantes independentistas, al parecer, muestran más entusiasmo a la hora de ir a las urnas. Los pronósticos aseguran que será una jornada muy nubosa, pero sin precipitaciones. F. PASTRANO Cambiar la Constitución En el caso de que la coalición gubernamental alcanzase la mayoría de los 225 escaños del Parlamento, el siguiente paso, según el programa electoral, sería convocar para 2006 un referéndum para cambiar la Constitución. Y si lograra superar esa consulta popular, en 2008 proclamaría la independencia total de la isla. Para demostrar que va en serio, el presidente Chen Shui- bian ya ha ordenado cambiar en todas las empresas estatales el nombre de China por el de Taiwán En los pasaportes, por ejemplo, ya figura el nombre de la isla debajo del de República de China, que es to- davía la denominación oficial del país, en contraposición con la continental República Popular China. Para la oposición pan azul todo esto es un gran disparate. En primer lugar parece del todo imposible lograr la independencia sin contar para ello con el apoyo de Estados Unidos, que como se sabe mantiene hoy unas excelentes relaciones con la única China Y de lanzarse al precipicio, ¿qué podría conseguir este David de 23 millones de personas y 36.000 kilómetros cuadrados contra un Goliat de 1.300 millones de habitantes y 9,6 millones de kilómetros cuadrados? Además, el momento elegido (año 2008) coincidiría con la celebración de los Juegos Olímpicos en Pekín, acontecimiento que los chinos preparan con especial mimo pues servirá para proporcionarles el espaldarazo definitivo a su incorporación en la escena internacional como gran potencia. Fiesta que no van a permitir que nadie se la agüe. Y todo depende de que hoy haga sol o llueva.