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ABC VIERNES 10 12 2004 Espectáculos 73 Cine europeo, gran velada: Almodó... contra Amená... E. RODRÍGUEZ MARCHANTE BARCELONA. Mañana se celebra o, mejor, se dirime en Barcelona el asunto de los premios Europeos de Cine. Se celebra porque más de mil quinientos invitados y numerosas estrellas del cine europeo participarán en la ceremonia de entrega de estos premios que suelen estar peinados con la raya del Oscar. Y se dirime porque Alejandro Amenábar y Pedro Almodóvar son los dos grandes aspirantes a coger la gala y los galardones por el pescuezo y con las dos manos crispadas. Uno de los dos, Amenábar y Mar adentro o Almodóvar y La mala educación ganará al otro... A no ser que cualquiera de las otras tres películas candidatas los saque a ambos del ring Francamente, las tres películas competidoras, pero menos, de las españolas son espléndidas: la alemana Contra la pared la francesa Los chicos del coro y la británica Vera Drake Whisky Un buen trago, solo y sin hielo FEDERICO MARÍN BELLÓN No pueden equivocarse Los académicos europeos no pueden equivocarse este año: la película ganadora no echará a perder la fiesta del cine europeo. Todo está preparado para que en esta ceremonia haya unos cuantos ingredientes que hagan palidecer de envidia incluso a los Oscar. El primero, fundamental e inalcanzable para la fiesta hollywoodiense, es que los trajes de gala y de noche se lucirán, en efecto, de noche. No es lo mismo hacer el paseíllo por la alfombra roja en elegante nocturnidad, que a esas horas infames de la tarde californiana, con la solanera recalentando maquillajes y bisoñés, y con la brutal claridad revelando entuertos y autoatropellos. Y luego está el detalle, también inalcanzable para los de Hollywood, de que quien presenta la gala es Juanjo Puigcorbé, en vez de Billy Crystal o Whoopi Goldberg, cuyos chistes conseguimos atrapar varias horas después de terminada la gala. A Puigcorbé se le entiende todo. En cuanto a las actuaciones entre premio y premio, ni color: Rafael Amargo, Mar Carrasco, Luz Casal, Pep Bou... Y, por lo demás, será por estrellas: Penélope Cruz, Sergi López, Jeremy Irons, Mercedes Sampietro, Bruno Ganz, Belén Rueda, Carlos Saura, Assumpta Serna, Javier Bardem, los mencionados Amenábar y Almodóvar... Otro punto inalcanzable para los de Hollywood y que, sin duda, abrillantará esta gala es la presencia de políticos: municipales, autonómicos, nacionales, internacionales... Ahí sí que les sacaremos un buen trecho. Ante la visita remota de su hemano, el dueño de una modesta fábrica de medias en Montevideo recurre a su empleada de confianza para pasar el trago. Ambos fingirán estar casados frente al inoportuno huésped, en un triángulo aún menos amoroso que equilátero, sobre el que Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll pintan las miserias de la soledad. Los jóvenes directores, con el zurrón cargado de premios, de Sundance a Cannes, pasean por el mundo sus historias mínimas, su cine minimalista, tan distinto del parlanchín argentino que al espectador español, especialmente torpe para distinguir acentos, quizás le falten palabras con las que amortiguar el lento goteo del tiempo. A cambio, ambos cineastas (un lujo en un país que no produce ni media docena de películas al año) llenan de detalles el silencio con dos pares de ojos que parecen una docena. Su puesta en escena rebosa capacidad de observación para retratar una sociedad con al menos la mitad del cuerpo varada en los 50, desconfiada y definitivamente poco bulliciosa. Desde la atalaya de su trípode, con la cámara más agarrotada que el sueldo de un becario, Rebella y Stoll consiguen el milagro del humor dentro de una obra áspera, que se parece mucho más a una autopsia que a una comedia convencional. Los personajes, aplastados por la rutina, resultan tan convincentes que sorprende descubrir tras ellos a actores con currículum, aunque el trío que sostiene la exigua acción se complementa con un Daniel Hendler Gran cine minimalista, realizado con asombrosas dotes de observación Dirección: Juan Pablo Rebella, Pablo Stoll Intérpretes: Andrés Pazos, Mirella Pascual, Jorge Bolani, Daniel Hendler Nacionalidad: España- Uruguay, 2004 Duración: 94 minutos Calificación: ya casi conocido en nuestro país, después de títulos como No sabe, no contesta y El abrazo partido No cabe pues emborracharse con este Whisky sino degustarlo a pequeños sorbos como una rareza única y no mezclarlo jamás con la bebida del imperio. La ventana de enfrente El vecino indiscreto F. M. B. El director de Haman, el baño turco consiguió con este interesante cóctel formado por dos ingredientes típicos (el amnésico y el vecino espía) llegar a paladares más amplios y firmar la película del año en Italia, recompensada con cinco premios David di Donatello. Massimo Girotti, vieja víctima de borroso pasado, irrumpe en la vida del fatigado matrimonio protagonista, al tiempo que el curioso vecino de enfrentre, silencioso espía que todo lo sabe, abre ante la joven la ventana de la pasión y la aventura, inexistentes en su hogar. De todo ese caos surge un insospechado abanico de posibilidades para una mujer de calendario anodino, empleada de una fábrica de pollos que apenas alimenta a sus hijos mientras deja desfallecer de hambre su única fantasía, la afición a la repostería. Ferzan Ozpetek acierta en el dibujo de sus dos personajes centrales, ayudado por las actuaciones de la espléndida Giovanna Mezzogiorno El último beso y de un Massimo Girotti que des- Dirección: Ferzan Ozpetek Intérpretes: Giovanna Mezzogiorno, Massimo Girotti, Raoul Bova, Filippo Nigro Nacionalidad: Italia, 2003 Duración: 106 minutos Calificación: pués de trabajar junto a los más grandes no pudo ver su último título, por el que fue galardonado de forma póstuma. Ambos son dos seres desvalidos, cuyos destinos se cruzan y se complementan como sólo la ficción y la vida saben transigir. A partir de ahí, la película nos habla de la felicidad como de un acto de egoísmo, de algo que está en las manos de cada uno aunque sea a costa de los que le rodean. En el duelo entre la dicha y la generosidad no siempre gana el mejor, ni siquiera el más fuerte. Es la quiniela de la vida, donde hasta el vecino de enfrente está autorizado a intervenir, por más dudosa que sea la variante. Hagan juego, señores. No va más. Giovanna Mezzogiorno